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Foro del lector

15 de febrero 2014 , 08:28 p.m.

La cultura del atajo

Señor Director:

Las trampas académicas, tema de su editorial del 11-2-14, no deberían sorprendernos porque son una muestra más de nuestro colapso moral como sociedad. Tolerancia hacia lo ilícito y la cultura del atajo son nuestra ética cotidiana. O si no, ¿cómo es que diariamente publican desfalcos contra el Estado, las empresas y las universidades, y hay abuso de autoridad uniformada o civil, habilidad burlando la ley y logrando impunidad para criminales y hasta premiándolos con casa por cárcel? ¿Que el 70 por ciento de los robos a empresas lo cometan los mismos empleados? ¿Que las elecciones se puedan comprar con dinero, tejas, ladrillos o tamales y cerveza y todos tan felices con nuestra ‘democracia’? De poco sirve predicarle al coro cuando el clérigo hace lo opuesto. Por ello, nos urge la recuperación de un sentido básico de moral, ética y vergüenza para comenzar la autorreflexión que tanto tiempo hemos evadido.

Jorge Porras

Los mercaderes del centro

Señor Director:

Después de algunos años regresé al centro de la ciudad (Bogotá). Confieso que me dolió ver el corazón de la capital convertido en un mercado persa. Personas provenientes, probablemente, de diferentes partes de Colombia arrastran su miseria y venden su mercancía sobre calles y andenes para poderse mantener. Me he preguntado si los honorables congresistas, magistrados y hasta el Presidente, que allí cerca tienen sus lujosas oficinas, habrán observado esas dolorosas escenas, que, además, son iguales o peores en la periferia de Colombia. ¿No será hora de pasar de la retórica a las acciones, señores de la clase política? ¿No será hora de la justicia distributiva, señor Presidente? La paz debe también rubricarse en la justicia social.

Liberio Rodríguez Ballesteros

Gratitud a Pacheco

Señor Director:

La vida hizo que se cumpliera una cita final con Pacheco, quien deja páginas imborrables de gloria y fama. Evocamos a una de las más grandes leyendas de la pantalla chica; se ha ido el hombre con alma de niño, que nos hizo crecer de la mano con ‘Animalandia’, los payasos y los animales, para luego disfrutar de los más recordados programas de concurso que hayamos tenido en este país en los años 70 y 80.

Pionero de la magia televisiva, este español, actor, maestro, presentador, torero, deja una herencia de profesionalismo, señorío, alegría y diversión. Fernando González-Pacheco es Colombia, es una historia escrita con tesón, donde destacamos excelentes momentos en programas como ‘Compre la orquesta’, ‘Quiere cacao’, ‘Sabariedades’, ‘Cabeza y cola’, ‘Siga la pista’, ‘Cita con Pacheco’, ‘El programa del millón’ y ‘Charlas con Pacheco’ y recordadas producciones como ‘Música, maestro’ y ‘El viejo’, ‘Puerta grande’ e ‘Isabel me la veló’.

Que la gratitud a Fernando González-Pacheco llegue hasta donde esté.

Luis Herrera U.
Gachetá (Cundinamarca)