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Razones para votar en blanco

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15 de febrero 2014 , 08:28 p.m.

Hace unos meses, un grupo de líderes de opinión y periodistas hastiados del derroche y la inutilidad que representa el Parlamento Andino firmamos una carta dirigida al Gobierno y a los partidos políticos, en que pedíamos que no presentaran listas para elegir representantes por Colombia a una institución decadente como esa.

Aunque las colectividades más grandes atendieron nuestra solicitud, varios se negaron a retirarse de la contienda con argumentos francamente mezquinos, y la organización electoral no tuvo más remedio que gastarse cerca de 15.000 millones de pesos para proveer de un jugoso sueldo a cinco ilustres desempleados colombianos que se disputarán esa chanfa.

No pudimos frenar las elecciones, pero este mismo grupo de opinadores, dentro de los que se encuentran Salud Hernández-Mora, Felipe Zuleta, María Jimena Duzán, Juan Pablo Barrientos, Ricardo Silva y Claudia Morales, entre otros, nos hemos cargado de razones para invitar a votar en blanco en el tarjetón del Parlamento Andino el próximo 9 de marzo. Déjenme compartir con ustedes cinco reflexiones en aras de la discusión:

1) En los últimos años, Colombia ha despilfarrado más de 30.000 millones de pesos en un Parlamento cuyas decisiones no son obligatorias para nadie. Los parlamentarios andinos sesionan una vez al mes, discuten problemas de la región que bien pudieran ventilarse en los centros académicos sin que usted y yo tuviésemos que costear semejantes gastos. A la escandalosa cifra se suma un sueldo de más de 20 millones de pesos mensuales para cada uno de los cinco parlamentarios andinos, que cuentan con una nómina personal de asesores, a los que también hay que pagarles. La caja registradora seguirá rodando si nadie le pone freno a semejante derroche en un país con tantas necesidades.

2) Los cancilleres andinos decidieron el año pasado comenzar el desmonte de ese Parlamento porque reconocieron que era francamente inútil y costoso.

De esa manera nos preguntamos: ¿para qué elegir representantes a una institución que en todo caso se va a acabar definitivamente en algunos meses?

3) Si el voto en blanco gana en estos comicios, no tendremos que repetir las elecciones. A finales del 2013 se aprobó una ley que elimina el voto popular para el Parlamento Andino. Sin embargo, la norma no pudo aplicarse de manera inmediata porque requiere el visto bueno de la Corte Constitucional. El alto tribunal ha priorizado el estudio de este tema precisamente para evitar que concurramos a las urnas nuevamente si el ‘blanco’ se consolida como la mayoría en el certamen del 9 de marzo. Por eso tiene sentido que manifestemos nuestro rechazo sin temor a que nos toque volver a gastarnos un dineral en nuevas elecciones.

4) La auténtica integración andina no necesita estos excesos de burocracia. Los procesos de armonización de la legislación y el impulso a las iniciativas económicas y sociales de nuestros pueblos se logran con más compromiso de los gobiernos y los congresos, que sí toman decisiones vinculantes. ¡El Parlamento Andino claramente sobra!

5) Las válidas reivindicaciones políticas de partidos de oposición como la Alianza Verde, el Polo Democrático y la Unión Patriótica deben tramitarse por fuera del tarjetón del Parlamento Andino. La democracia los necesita en otros escenarios, no en este, que riñe con sus consignas de austeridad y repudio a la politiquería tradicional.

A los parlamentarios andinos les ha servido el sueldo que les pagamos, pero a nosotros, ¿de qué nos ha servido el Parlamento Andino?

José Manuel Acevedo M.
@JoseMAcevedo