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Huecos vergonzosos / Voy y vuelvo

La zona que más impuestos paga es la que presenta las vías en más mal estado.

15 de febrero 2014 , 07:44 p.m.

Tengo la percepción de que se están tapando huecos en Bogotá. Muchos. Sobre la carrera 5.ª, sobre la 116, sobre la avenida Eldorado. En algunos lugares se ha rehabilitado la capa asfáltica por completo, en otros sobresalen los parches que quedan tras el remiendo de la vía. Y tengo la sensación de que se está haciendo de forma rápida.

Decir esto puede sonar a herejía, sobre todo en una ciudad que carga el lastre de ser la capital de los huecos. Quizás sea solo percepción o la buena suerte de haber transitado justo por las calles que han recibido mantenimiento recientemente. Lo mismo sucede con los puentes vehiculares: varios han sido sometidos a trabajos de reparcheo, excepto el que une la avenida Córdoba con calle 127, son tales las troneras que tiene el bendito puente que en cualquier momento un vehículo se irá al caño.

Decía que percibo menos huecos en ciertas calles de la ciudad pero, por supuesto, estamos lejos, muy lejos, de solucionar un problema que requiere billones de pesos, que cada día nos toma más ventaja y que las mismas empresas de servicios públicos se encargan de agravar. Hace meses reclamé por un hueco que abrió la Empresa de Acueducto frente al humedal Córdoba. Y ahí sigue. O qué tal la zanja que abrieron sobre la calle 63 con 13. Ahí sigue. Lo mismo pasa con miles de ciudadanos que reclaman por huecos que aparecen de la noche a la mañana en sus barrios, fruto de un cambio de tubería o de una constructora que abrió la calle y la dejó tal cual.

Pero lo que me tiene indignado es lo que ha pasado en la zona rosa, entre las calles 82 y 83 con carrera 14. Simplemente no hay calle sino troneras, fosas, hundimientos, agujeros y depresiones en lo que alguna vez fue una vía.

Lo más indignante es la respuesta de las autoridades: el IDU dice que es problema de la alcaldía de Chapinero; y la alcaldía, que esa calle no fue priorizada por los ciudadanos. Típica respuesta de funcionarios públicos que no miran más allá del cargo que poseen. Claro que no está priorizada, porque allí no hay vivienda, pero sí hoteles, locales comerciales, oficinas, restaurantes, bares; hay turistas y empresarios, hay visitantes de todas las condiciones sociales, es un sector que intenta proyectar una imagen amable de nuestra ciudad. La zona rosa es la que queremos conocer cuando visitamos otras capitales, ¿por qué acá no podemos lucirla?, ¿la alcaldía considera que no es importante? ¡Es su localidad, por Dios!

No faltará el comentario clasista de que se trata de un sector exclusivo, de ricos, y que bien hecho que sufran. Sí, es un lugar exclusivo, ¿y? Pagan impuestos elevadísimos y servicios caros, y generan empleos para estudiantes, para amas de casa y madres cabeza de hogar con necesidades. Chapinero es, de lejos, la que más recursos genera a la ciudad que se invierten en los barrios más deprimidos de Bogotá. ¿Entonces? Solo falta que los huecos se estén convirtiendo en bandera ideológica y populista.

Según el IDU, como la 82 y la 83 son vías locales no tienen prioridad. Si este es el único argumento que se exhibe para decir que la calle seguirá así el resto del año, pues apague y vámonos. Pero a todas luces lo que se percibe es falta de criterio. Lo que ocurre con este par de vías se multiplica en otras zonas, en barrios enteros. Y borra esa percepción de que sí se están tapando huecos.

Por supuesto que es importante que los ciudadanos prioricen las vías, pero no caigamos en el simplismo de decir que como a la zona rosa no la atraviesa una autopista, entonces no merece atención. Insisto: hay que ponerles criterio a las decisiones cuando se trata de un sector clave para Bogotá. La estética, señores funcionarios, también es una forma de generar convivencia en la ciudad.

Y por si acaso, no vivo en Chapinero.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com
@ernestocortes28