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Alimentos orgánicos: los mitos y las verdades

Hasta ahora no se ha encontrado evidencia científica que corrobore que son más saludables.

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15 de febrero 2014 , 05:29 p.m.

Se los encuentra en ferias especialmente dedicadas a ellos, o en secciones acotadas en los supermercados. Se dice que son mejores, naturales y más saludables, y que sería una de las nuevas tendencias en busca de una vida más sostenible. Pero no todo es verdad.

Los alimentos orgánicos son aquellos cultivados y elaborados de la manera más natural. Esto significa, en el caso de la agricultura, que no se utilizan químicos; y en el caso de los animales, que no se usan antibióticos ni hormonas para su alimentación.

Aunque muchos defienden este sistema de producción, uno de los peros que tiene es que es más caro que la agricultura tradicional, pero esto no ha frenado su crecimiento mundial. Según datos de Research and Markets, el mercado global de alimentos y bebidas orgánicas fue valorado en 70.000 millones de dólares en el 2012. La pregunta, entonces, es: ¿Vale la pena pagar el doble por estos productos? La mayoría de los especialistas coinciden en que no tiene nada de malo consumir productos orgánicos, pero tampoco casi ninguna ventaja.

“Aunque este tipo de alimentos no tienen aditivos y, en general, conservan el sabor original, no hay información suficiente que diga que tienen ventajas en su calidad nutricional respecto de los procesados por la industria”, asegura Karin Papapietro, nutrióloga de la Universidad de Chile.

Dena Bravata, investigadora del Centro de Políticas de Salud de la Universidad de Stanford (EE. UU.), hizo un trabajo de revisión de toda la literatura científica al respecto y llegó a la conclusión de que no había gran diferencia en cuanto a los atributos nutritivos.

Su investigación analizó 223 estudios sobre nutrientes y niveles de contaminantes por pesticidas, hongos y bacterias, y otros 17 sobre los efectos que tendrían en la salud humana. Los resultados publicados en la revista Anales de Medicina Interna concluyen que “falta evidencia sólida de que los alimentos orgánicos sean significativamente más nutritivos que los convencionales”. En esa línea, un estudio de la Food Standards Agency, de Gran Bretaña, llegó a la misma conclusión.

Estos factores han llevado a la Unión Europea a revisar la regulación para producir alimentos orgánicos, dado que no todos los productores venden lo que dice en sus etiquetas.

Las ventajas

Marcela Giacometto, directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, opina que los alimentos orgánicos ofrecen otro tipo de ventajas. Una de ellas es que los pesticidas –en el caso de los vegetales– y las hormonas o antibióticos –para los de origen animal– permanecen en los alimentos aun después de la cocción. “Y estos finalmente llegan al organismo, con el riesgo de producir efectos adversos como cáncer”, dice.

Ahora bien, esto depende de dónde provengan los alimentos orgánicos. Sus principales detractores aseguran que aunque se utilicen compuestos orgánicos para hacer pesticidas, estos no necesariamente son inocuos. Incluso, un estudio reciente realizado por la Agencia de Inspección Alimentaria de Canadá descubrió que cerca de la mitad de las hortalizas y frutas producidas de forma orgánica poseen trazas de pesticidas. Una posible explicación: los suelos y aguas contaminadas por la agricultura tradicional.

Sin embargo, una ventaja de los cultivos orgánicos es el cuidado al medioambiente, pues en ellos se “protege la biodiversidad, el agua, el suelo, el aire, y el clima”, asegura la especialista Alejandra Gil, nutricionista de la Clínica UC San Carlos de Apoquindo.

Producción local

Las hortalizas y verduras son los productos orgánicos más vendidos en el mundo. Les siguen los congelados, los lácteos y carnes; por último, las bebidas como el té y los vinos. Karin Papapietro, nutrióloga de la Universidad de Chile, opina que una forma de hacer más accesible estos productos es adoptar la usanza europea de pequeños huertos familiares o comunitarios. De momento, dice, cultivar en maceteros es una buena forma.

Giselle Muñoz, nutricionista de Clínica Las Condes, coincide. “Un minihuerto es una excelente alternativa para compensar el que los orgánicos se echan a perder más rápido”.

El debate

Aunque este tipo de alimentos no tienen aditivos, no hay información suficiente que diga que tienen ventajas en su calidad nutricional respecto de los procesados industrialmente.

LORENA GUZMÁN H.
El Mercurio (Chile)