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Trabajos de la noche en lugares cerrados

Médicos, meseras y recepcionistas de hotel, coinciden en que las noches son más tranquilas.

15 de febrero 2014 , 09:15 a.m.

En hoteles, clínicas, emisoras, restaurantes u otros lugares cerrados, cada noche hay un computador prendido, una luz encendida, alguien cocinando para aquellos que salieron de fiesta; otro que complace con música a la audiencia insomne o que atienda emergencias a la luz del quirófano.

Ese alguien, es una de tantas personas que realizan su trabajo mientras los demás descansan.
Ellos no trabajan en las calles, a la luz de la luna y el fresco de la noche, sino en lugares cerrados con luz artificial, aire acondicionado y otras comodidades.

Solo ven la oscuridad desde la ventana. Sienten la calle por el eco de las ambulancias, la estridencia de algún accidente, los gritos de las peleas callejeras o la música de las discotecas y tabernas.

Estas personas, aunque pareciera que están desconectadas del mundo por esas paredes que los cubren y las comodidades que los rodean, no están ausentes de lo agreste de la noche y su contacto, aunque no es físico o directo, sí implica un trato o acercamiento a la gente que trabaja, realiza sus actividades, camina, sale o se desenvuelve cuando el sol se esconde.

“En la noche hay mucha agresividad porque la gente a veces llega a la clínica en estado de alicoramiento, hay muchos accidentes en las vías y gente atropellada. Hoy está suave pero en ocasiones la sala de emergencias está llena de niños o adultos accidentados, otros con sobredosis de sustancias alucinógenas o dolores agudos”, dijo Diana Restrepo, médica de emergencias de la Clínica de Belén.

Para Restrepo, en la clínica las noches pueden ser más tranquilas porque no hay decenas de personas haciendo fila para ser atendidas. No se produce tanta tensión y tumulto en las salas de espera, el calor no es una constante y aunque los casos médicos suelen ser más graves y está de por medio el licor o el furor de una fiesta, el estrés del día no es comparable.

Mientras Diana cura enfermos, María Mena prepara y sirve almuerzos en ‘El Paisita’, restaurante ubicado cerca al parque de El Poblado.

Su turno es de siete de la noche a cinco de la mañana, y dice que aunque trabajar de noche pareciera ser más peligroso, nunca ha tenido ningún altercado en su trabajo o en la calle, a la hora de entrar o salir del mismo.

“En donde vivo es muy tranquilo, así que no hay ruido y puedo llegar a acostarme plácidamente. Siempre duermo ocho horas, me levanto a las cinco de la tarde, me arreglo y me voy al trabajo. Nunca me ha pasado nada, llego sin problemas y salgo sin problemas”, dijo Restrepo.

Pero la noche siempre trae sorpresas. Y eso es precisamente lo que emociona a Jorge Enrique Correa Pulgarín, quien pasa sus noches en la cabina de una emisora: habla con los oyentes, los complace con música, y recibe información de última hora, como en el caso del colapso del edificio Space, a las 8 de la noche del 12 de octubre del año pasado, cuando los celadores de los conjuntos vecinos a la tragedia llamaron a la emisora para contarle lo sucedido.

“He estado en todos los turnos, pero me gusta más la noche porque interactúo con la gente. Hay muchos que necesitan alguien que los acompañe, que los anime, estoy hablando del gremio de la vigilancia, los taxistas, los buseros, los camioneros, los campesinos que comienzan su trabajo a las dos de la madrugada”, agregó Correa, quien es locutor de “La línea Cariñosa”, programa de RCN radio.

Para Correa, su trabajo es una bendición, es la oportunidad para interactuar con personas, que como él, trabajan por la noche. No concibe la vida realizando otra actividad y aunque tuvo que acostumbrarse a trabajar en este turno, él y su familia se han habituado tanto a este estilo de vida, que no les genera inconveniente.

“El descanso es lo más reparador que hay y uno se acostumbra al cambio. Ahora tengo unas cortinas más gruesas y un ventilador para mantenerme más fresco porque durante el día hace más calor.

En cuanto a los hábitos alimenticios tengo que preocuparme, pues estoy bastante pasadito de peso y es por eso, porque no hago ejercicio durante el día. Solo me dedico a dormir”, añadió correa.

PAOLA MORALES ESCOBAR
Redactora de EL TIEMPO
Medellín