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Tras 15 años de pleito, intervienen reserva del norte

Un total de 1.508 hectáreas hacen parte de la zona de protección ambiental.

13 de febrero 2014 , 10:24 p.m.

Luego de 15 años de espera para que fuera acatada la orden del Ministerio de Ambiente de declarar 1.508 hectáreas del borde norte como reserva forestal, el jueves comenzó su intervención con la siembra de los primeros árboles –en el sector de Las Mercedes, en Suba–, de 13.000 que se plantarán.

Con la siembra, en la que estuvieron presentes el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, el secretario de Planeación, Gerardo Ardila, y el director de la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca, Alfred Ignacio Ballesteros, se da inicio a la primera fase de un proceso que tomará tiempo y que algunos sectores todavía se niegan a aceptar.

Lo que viene, según el Distrito y la CAR, es la compra de varios de los predios que se encuentran en la zona. De acuerdo con la corporación, serán 72 los primeros en ser adquiridos; los demás –de 394 que hay en la reserva– serán evaluados para determinar si sus propietarios deben o no venderlos.

Esa compra se llevará a cabo pese a que algunos de sus propietarios insisten en que el Distrito no ha sido claro frente a lo que se avecina. “Esta es una reserva de papel, no es una reserva forestal, pues no responde a la realidad de un territorio, ni siquiera han entregado el Plan de Manejo”, aseguró Fernando Amaya, director de Asodesco, asociación que reúne a vecinos del área de influencia de la vía Suba-Cota .

Una de las razones con las que justifica su preocupación es que en la zona de reserva forestal hay 18 colegios, una clínica, industrias y varias personas que se dedican a la floricultura, que –según él– podrían seguir realizando sus funciones sin desproteger el medioambiente.

Ballesteros, director de la CAR de Cundinamarca, explicó que esto sí sería posible. “No queremos desalojar a la población. En algunos podrían continuar realizando las actividades como hasta ahora, pero bajo normas técnico-ambientales”, dijo.

Para la adquisición de los terrenos, el Distrito tiene destinados cerca de 150.000 millones de pesos. “El dinero para la compra de predios está; 134.000 millones provienen de una multa que tenía la Empresa de Acueducto con la CAR, lo demás será entregado por la Corporación, de su presupuesto para este año. Con este plan podremos construir el parque más grande de Bogotá”, aclaró el secretario Ardila.

Esta zona de reserva, que lleva el nombre de Thomas van der Hammen, comienza en límites entre Chía (Cundinamarca) y la localidad de Suba, en Bogotá. Atraviesa el humedal de Guaymaral y el cerro de La Conejera, hasta llegar al río Bogotá.

El paso siguiente, según fuentes oficiales, es que inmediatamente después de que un predio sea comprado, sea intervenido. Se haría la plantación de árboles, así como la construcción de senderos y aulas ambientales, de manera que sea apto para recibir visitantes.

El objetivo de la recuperación es que cambie el uso del suelo que hasta ahora se le ha dado a la zona, se conserven algunas áreas rurales y se permita la conexión entre los ecosistemas.

Una historia larga

La reserva forestal fue declarada como tal por el Consejo Directivo de la CAR hace dos años y medio, luego de que en el 2000 el Ministerio de Ambiente así lo ordenara. Y aunque entonces la Administración Distrital se opuso a ello –pues, a su juicio, tal decisión iba en contra de la realidad del área–, se le dio luz verde.

En aquella época, esa cartera indicó que el 95 por ciento del suelo de esa zona tiene usos incompatibles con lo que debe ser una reserva. Explicó que más del 60 por ciento del terreno es de explotación agropecuaria, en cerca del 12 % hay floricultivos y en el 10 % del terreno hay centros educativos.

‘Es una reserva que solo está en el papel y fue impuesta’

No todos están satisfechos con el comienzo de este proceso de intervención de la reserva forestal Thomas van der Hammen. Las quejas radican en la supuesta falta de comunicación que ha tenido el Distrito con los propietarios de los predios y los vecinos de la zona, ya que, según ellos, no tuvieron en cuenta los proyectos que presentaron en busca de que no todos deban dejar sus propiedades. De acuerdo con Fernando Amaya, director de Asodesco, están dispuestos a entablar una demanda para defender su derecho a permanecer en la zona y ser escuchados. “Los dueños de los predios han cuidado el territorio, nadie más que ellos lo han hecho; y ahora tendrán que dejarlos. Consideramos que esto es absurdo y técnicamente no se estudiaron otras alternativas”, explicó.

Al contrario de lo que se contempló en el 2011, cuando la CAR determinó que el borde norte debía ser conservado como una reserva, para ellos esta zona no tiene las características para serlo.

“Queremos que se pueda trabajar el tema ambiental, pero de manera respetuosa; la zona es apta para que dentro de unos parámetros se permitan el desarrollo y las construcciones”, concluyó.

REDACCIÓN BOGOTÁ