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Mala espalda de Jesper Parnevik... ¡Se retiró!

El dolor sacó al sueco del torneo del web.com Tour en Bogotá, luego de nueve hoyos disputados.

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13 de febrero 2014 , 09:31 p.m.

El dolor era tan fuerte que, prácticamente, hasta agacharse a recoger la bola parecía imposible. Por eso, después de dar su golpe número 43 en apenas nueve hoyos de recorrido, Jesper Parnevik dijo “basta”. Así, un problema en la espalda sacó del Pacific Rubiales Colombia Championship presentado por Claro a una de sus principales figuras. (Lea aquí: Suspendida para este viernes la primera ronda del web.com en Bogotá).

El dos veces subcampeón del Abierto Británico y tres veces miembro del equipo europeo de Copa Ryder ya había sufrido, a lo largo de su carrera, distintos problemas médicos. Tuvo dos cirugías de cadera, en el 2000 y el 2009, y en el 2010 le descubrieron una fractura en una de las vértebras lumbares.

Los problemas en la espalda no lo dejaron jugar con frecuencia (no termina entre los tres primeros en un torneo del máximo circuito desde el 2007), pero conservó su carné en el PGA Tour gracias a una exención médica, por esta lesión y por otra que sufrió el año pasado en la mano derecha en un accidente mientras practicaba el canotaje.

Con tantos problemas médicos, otro jugador podría haberse rendido y hubiera pensado en guardar para siempre los palos en un armario. Pero Parnevik quiere seguir en competencia, más cuando el año entrante cumplirá la edad para poder participar en el Champions Tour, el circuito profesional para mayores de 50 años. Por eso decidió empezar a jugar en esta temporada en el web.com Tour, aunque aún tiene opción de jugar torneos en el PGA como antiguo campeón. Y más en este torneo de Bogotá, en el que tres de los cuatro ganadores anteriores fueron jugadores que bordeaban o superaban los 40 años: Steve Pate (48, en el 2010), Brenden Pappas (40, en el 2011) y Skip Kendall (47, en el 2012).

La semana parecía comenzar bien para el sueco, que llegó a Colombia el pasado lunes y ese mismo día salió a conocer el campo, que, inicialmente, pensaba recorrer al menos cinco veces, el día del pro-am y en los cuatro días del torneo. Y siempre se mostró alegre, incluso haciendo algunas bromas, como decir en la rueda de prensa previa al torneo que venía a probar el aguardiente en vivo y en directo, tras haberlo conocido en una fiesta de año nuevo en su casa, cuando Camilo Villegas le llevó una botella.

No es gratuito este comportamiento: su padre, Bosse Parnevik, es tal vez el comediante más famoso de su país. De él heredó la irreverencia, que lo ha llevado, por ejemplo, a usar la gorra con la visera hacia arriba, como lo hacían los ciclistas colombianos o como lo hace Quico, el personaje de El Chavo del 8.

Pero esos gestos de alegría comenzaron a cambiar en la noche del miércoles, luego de haber jugado nueve hoyos durante el día y de haber lanzado 300 bolas en el campo de práctica. El dolor de espalda reapareció esa misma noche. Parnevik, por primera vez con gesto adusto durante su visita a Bogotá, le pidió a Alejandro Calle, hermano del director del torneo, Germán Calle Jr., y al médico Mauricio Shatta algunos medicamentos para combatirlo. El dolor bajó un poco, pero Parnevik no pasó una buena noche. Igual, apareció muy puntual, poco antes de las 7:45 de la mañana, en el ‘tee’ del hoyo 10, el primero que iba a recorrer.

A su lado iban el surcoreano Sung Joon Park y el estadounidense Todd Hamilton, el único de los 144 jugadores participantes que podía mostrar un desempeño superior al sueco en torneos de grand slam: la victoria que a él se le escapó dos veces, en 1994 y 1997, a Hamilton se le dio en el 2004, en el Abierto Británico.

El primer hoyo, el 10, fue normal: terminó con par, pero el siguiente mostró que algo no andaba bien: en este par 4, de 457 yardas, Parnevik sufrió para terminar. Hizo un triple ‘bogey’ que, de entrada, le arruinaba su ronda. En el 12, par 3, terminó con ‘bogey; en el 13 hizo doble ‘bogey’ y en el 15, otro ‘bogey’.

Los gestos de dolor eran cada vez más notorios. Y las estadísticas de su juego, cada vez más difíciles de interpretar si se comparan con su talento, pero no con el momento que vivía: no acertó un solo ‘fairway’, ni un solo ‘green’.

Hasta que llegó al hoyo 18, el que recibe a los campeones tras cuatro días de lucha. Hizo lo posible por terminar decorosamente y en los últimos cuatro hoyos salvó el par. Luego se despidió, buscó al director del torneo y le dijo que no podía más.

Calle intentó convencerlo de quedarse al menos una noche más en Bogotá, pero Parnevik dijo que quería irse a su casa a descansar para luego seguir entrenando. De modo que pidió que un carro lo llevara inmediatamente al aeropuerto, sin hablar con nadie más. Allí cambió sus tiquetes y partió con rumbo a Miami. Quedan 143 jugadores en competencia. Parnevik mirará el final del torneo desde su casa y tratará de olvidar, otra vez, su dolor de espalda.

JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
SUBEDITOR DE DEPORTES