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De policía a deportista extremo

Andrés Mejía dejó su cargo en la Policía para dedicarse de lleno a los deportes de alto riesgo.

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13 de febrero 2014 , 07:44 p.m.

Este bogotano de 38 años se formó como policía en la Escuela General Santander de Bogotá, como su padre, que también le fomentó el gusto por las motos y la velocidad. A los 10 años montó su primera moto y se enamoró, al igual que su progenitor, de la velocidad a dos llantas.

“¡Esto es lo mío!”, dijo Andrés al recordar entusiasmado su primera experiencia en el enduro –modalidad del motociclismo que se practica a campo abierto y en trochas– (2001), cuando hizo un recorrido de Bogotá a Villa de Leyva entre montañas y trochas, con moto, casco y atuendo prestados.

Atraído por la sensación de vértigo, este exoficial buscaba la manera perfecta de mezclar su pasión con la que en ese momento era su profesión. A pesar de que “practicar enduro siendo oficial de la Policía, en vez de traerme beneficios, me trajo problemas dentro de la Institución. Los generales y directores de la Policía creían que yo estaba ‘mamando gallo’ y que no le ponía atención a mi labor y eso se prestó para que me llamaran la atención” expresa Andrés. Logró estar arriba de una moto mientras ejercía su oficio policial y lo hizo fomentando la construcción de la pista de motos en la Escuela General Santander, para luego, en el 2002, convertirse en instructor de motos de la dirección Nacional de tránsito.

Construyendo el vértigo

En el 2005, cuando hacia parte de la unidad de poligrafía de la Dijín, los caminos (como el indio: calle 150A con séptima, camino a la calera a campo traviesa) en los que generalmente practicaba este deporte los estaban cerrando por inseguridad; quedando así con pocas posibilidades de practicar enduro de forma adecuado.

“Después de entrenar en campo abierto, llegando por Tocancipá, vi un lote y me imaginé una pista de enduro allí”, recuerda Andrés. Y añade que para ese entonces convocó compañeros con los que compartía recorridos de montaña y les compartió su idea de hacer el circuito, para que lo apoyaran con materiales y tiempo. Tardó unos días para convencer al dueño del lote y 1 año más para construir, en el 2006, los 1.600 metros, 16 saltos y 15 curvas que componen ‘Todo terreno Track’.

Sebastián ‘Tatán’ Mejía, uno de los exponentes más importantes del ‘freestyle’ en moto de Colombia, es invitado por el creador de ‘Todo Terreno Track’ en el 2010, para que construyera su rampa de salto libre en moto.

Con la llegada de ‘Tatán’, el exoficial Mejía, se motivó a realizar su primer salto ‘freestyle’ en moto a los 34 años, “desde ahí, la sensación de saltar me llenó profundamente, me atrapó y no me suelta”.

Sensación que lo aferró más al sonido de un motor, ahora en el aire, y le empujó a seguir haciendo cosas diferentes. Es entonces cuando Andrés notó que no había nadie en Colombia que hiciera freestyle en cuatrimoto; su curiosidad lo llevó a aprenderlo de forma empírica.

Así fue como la pasión de este exoficial paso a tener dos llantas más. “No podía saltar en cuatrimoto en la misma rampa en la que Tatán lo hacía en moto, son dos técnicas diferentes y esa rampa para salto en cuatro llantas tiene sus requerimientos” sostiene. La práctica es dicha rampa lo convierte en el único colombiano que hace freestyle a cuatro llantas.

El fin del mundo

Como si no saciara su hambre por las emociones fuertes, y decidido a hacer lo que nunca antes algún colombiano se había propuesto, Andrés Mejía, la semana santa del 2011, salió en cuatrimoto desde Cedritos por carretera para llegar al fin del mundo, asì se le denomina a la ciudad de Ushuaia en la provincia de Tierra del Fuego en Argentina.

Todo con la intensión de prepararse para participar en el Rally Dakar. Recorrió la mayoría de Ecuador y llegó hasta el monumento de la mitad del mundo (Machala, Ecuador) y allí todo cambió; atropelló a un hombre de 74 años en estado de embriaguez, el señor murió, y a Andrés lo retuvieron.

Con ayuda de su esposa y su mejor amigo, quienes viajaron a Ecuador para ayudarlo, lograron exonerar a Andrés de su detención, pues comprobaron el estado de embriaguez del ecuatoriano que se cruzó en el camino del deportista. Proceso que no fue nada fácil porque entre abogados e indemnizaciones el piloto de cuatrimoto gasto más de 30 mil dólares, que en un inicio tenía destinados para acabar su expedición al fin del mundo y participar en el Rally Dakar.

A pesar de estas dificultades Andrés continuó con su pasión y en el 2012 logró el segundo lugar en el rally de la Orinoquía 2012. Empoderado por su mejoría en el deporte y por el apoyo de ‘Tatán’ –al que llama su maestro- decide de manera definitiva dejar el uniforme policial (y su cargo, que en ese entonces era de jefe de seguridad para campañas presidenciales) para cambiarlo por el de un deportista extremo.

Esta determinación le permitió entrenar más con continuidad (en moto y cuatrimoto) y logró ser campeón nacional de enduro y subcampeón de ‘hare scramble’ en el 2013.

Andrés continúa en la búsqueda de más adrenalina. Y para esto, a finales de enero de este año, implementó el primer ‘wall ride’ (espacio adecuado para hacer un salto en moto hacia la pared) en Bogotá. Y en cuanto al cuatrimoto, sigue entrenando fuertemente para participar en el próximo ‘Rally Dakar’.

Miguel Hernández Coy
REDACCIÓN MI ZONA EL TIEMPO