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Que viva el PEI

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13 de febrero 2014 , 06:26 p.m.

En días pasados, EL TIEMPO hizo un llamado a sus lectores para hacer seguimiento a los programas en materia de educación que se presenten durante las elecciones parlamentarias.

Celebro la iniciativa de que cada ciudadano se convierta en veedor activo de programas electorales. Sin embargo, lamento que la columnista Yolanda Reyes hiciera un análisis superficial sobre los problemas en esta materia y, al mismo tiempo, descalificara la iniciativa que desde otros sectores, como el Congreso de la República, se presentan para darles vida, o más bien hacer realidad, a las metas en educación que fijó la Constitución de 1991.

Empecemos por el principio: hablar de educación no es caer en lugares comunes o en discursos trasnochados. La educación es la esencia misma de toda ciudadanía y democracia. Por eso, hablar de ella significa hablar del corazón mismo del proceso de formación integral de un colombiano, es decir, no solo de las competencias del saber, sino de competencias relacionadas con SER un buen ciudadano.

Para lograr estas metas, la autonomía escolar se convierte en pieza clave de la calidad educativa. Esta “autonomía” no es solamente una cuestión teórica: es un elemento crítico que requiere mecanismos e instrumentos para hacerla efectiva.

En ese contexto, el proyecto educativo institucional (PEI) debe traducirse en un plan de mejoramiento e inversión, que describa y costee las inversiones necesarias para hacer sus metas realidad.

Para nadie es un secreto que el PEI puede ser un instrumento potenciador de cambio. Sin embargo, en muchas escuelas este proyecto no pasa de ser un documento de biblioteca, que se desempolva cuando viene una visita técnica de la Secretaría o el Ministerio. Por eso, nuestra propuesta de “darle vida al PEI” busca garantizar su financiación a través de recursos que vayan directamente a las escuelas, para que puedan volver realidad las inversiones que se requieren y demuestren su impacto.

Se vuelve así, además, un instrumento de rendición de cuentas ante la comunidad: si el PEI propone metas en la escuela y si hay un plan de inversión que se desprenda de este proyecto, entonces la comunidad educativa podrá verificar el correcto uso del dinero de acuerdo con el plan de inversiones y verificar el cumplimiento de las metas propuestas.

Darle vida al PEI a través de inversión directa en las escuelas no es novedoso. Es, simplemente, un paso obvio, ya hecho por una gran cantidad de países, que, incluso, adoptaron la planeación a nivel de la escuela mucho más tarde que Colombia. Brasil lo lleva a cabo hace muchos años.

Que quede claro que los proyectos educativos institucionales (PEI) no son únicamente responsabilidad de los dueños y los rectores de los colegios. Es necesario que más legisladores, más ciudadanos y, por supuesto, más periodistas sean conscientes de su responsabilidad en el cumplimiento efectivo de nuestro derecho a la educación.

Es evidente que esto requiere tiempo, pero también actitud. Y en esto tiene un papel importante el Gobierno Nacional, cumpliendo sustancialmente las leyes vigentes; el legislador, haciendo controles de ese cumplimiento; los periodistas, abordando con profundidad los temas en materia de educación, y cada ciudadano, comprometiéndose con el seguimiento de las metas de educación y exigiendo a las autoridades su cumplimiento.

¡Eso también es educar!

Juan Manuel Galán

Senador de la República