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¿Son los buses rosados exclusivos para las mujeres la solución?

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13 de febrero 2014 , 12:31 a.m.

La controversia desatada en la ciudad a raíz de los hechos del pasado lunes 10 de febrero, ha puesto en la agenda pública, lo que la Secretaría Distrital de la Mujer ha venido denunciando durante los últimos meses en Bogotá, acerca de la violencia que a diario viven miles de mujeres usuarias del transporte público. Con base en la Encuesta Distrital de Movilidad realizada en el 2011, el Observatorio de Mujeres y equidad de género de esta Secretaría encontró que el 14,09% de las encuestadas, afirmó haber experimentado hechos como manoseo, insultos, atracos, entre otros y de estas el 64% de las agresiones conllevaban una clara connotación sexual.

Estas estadísticas son similares a las presentadas en Ciudad de México, antes de que se empezaran a tomar medidas que incluían entre otras, la implementación de vagones exclusivos para mujeres en horas pico (los otros vagones son mixtos es decir para hombres y mujeres, pues no es obligatorio para éstas ocuparlos). Posteriormente y tras el éxito de la iniciativa, se establecieron buses rosados en rutas en donde se ubicaban los mayores problemas de abusos contra las mujeres y que cubren tramos cercanos a las universidades (población que mayoritariamente sufre este tipo de violencia). Estas medidas por supuesto fueron complementadas con acciones articuladas entre el gobierno y las autoridades policiales y judiciales, con mecanismos de reacción inmediata dentro del metro (activación de alarmas, cámaras), campañas de sensibilización a toda la ciudadanía, formación a operadores de todo el sistema, diseño de rutas que incluyen puestos en las estaciones para la atención y orientación inmediata respecto de lo que se debe hacer y la realización de consejos de seguridad en los que se efectúa el seguimiento a los casos de violencia sexual contra las mujeres.

¿Han sido exitosas estas medidas? Sí. Las estadísticas de violencia contra las mujeres bajaron en el primer año significativamente. Posteriormente han sido complementadas con taxis seguros para mujeres, mejorando no solo la percepción de seguridad sino reduciendo este tipo de violencia contra las mujeres, experiencia que ha sido reconocida internacionalmente como exitosa en múltiples espacios de políticas públicas dirigidas hacia las mujeres.

Cuando se implementaron, se suscitaron y aún se suscitan polémicas frente a las mismas. El argumento más contundente es que son segregacionistas y recuerdan aquella no muy remota época vivida por la comunidad negra en los Estados Unidos de Norte América por mencionar sólo uno de los muchos ejemplos que hay en el mundo sobre el Apartheid. ¿Cuál es la diferencia? no es obligatorio para las mujeres subirse en el vagón exclusivo, es opcional y los resultados en términos de cifras y de mejoramiento de la calidad de vida de las mujeres son contundentes. ¿Se estaría violando el derecho a la igualdad? el bloque de Constitucionalidad señala que las mujeres somos sujetos de especial protección constitucional, y dentro del principio de igualdad posibilita la realización de acciones afirmativas para garantizar el pleno ejercicio de nuestros derechos, y en este caso estamos hablando de varios derechos, a una vida libre de violencias, a la seguridad, a la libertad.

Las voces que se están escuchando en este debate, no son las de las víctimas de este tipo de violencias, no son de las mujeres que diariamente usan el servicio de transporte público masivo. Se escuchan voces de hombres políticos (concejales, congresistas, candidatos), o de mujeres políticas (concejalas, congresistas, candidatas) o incluso de académicas y académicos que habitualmente no usan estos medios de transporte. Nosotras como Secretaría Distrital de la Mujer diariamente recibimos las denuncias de este tipo de casos de mujeres “de a pie” que sufren todos los días este tipo de violencia y que reclaman acciones inmediatas y contundentes que realmente garanticen sus derechos, no les importa el marco teórico, sino las acciones concretas.

Como en el caso de México, esta Secretaría considera que una sola acción no basta. Aquí tienen que concurrir diversos actores del orden nacional y distrital, la fiscalía y los jueces deben actuar de acuerdo con lo establecido en la Ley 1257 “Por la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres, se reforman los Códigos Penal, de Procedimiento Penal, la Ley 294 de 1996 y se dictan otras disposiciones", es decir tipificando y sancionando este tipo de delitos como violencia sexual y obrando en consecuencia. La policía debe tener un protocolo de actuación inmediata, Transmilenio desarrollar procedimientos dentro de sus articulados y alimentadores, así como en el SITP, en donde se activen las alarmas del sistema ante cualquier hecho de violencia contra las mujeres, que comuniquen directamente con la policía, disponer de sitios en los portales en donde las mujeres puedan conocer las rutas de atención y realizar sus denuncias, desarrollar campañas en donde la ciudadanía en su conjunto (no solo las mujeres) reaccione solidariamente ante cualquier hecho de violencia contra las mujeres. Realizar acompañamiento a las mujeres que se atreven a denunciar este tipo de hechos. Hacer seguimiento a la implementación de estas medidas.

La experiencia nos ha demostrado que los cambios culturales frente a la naturalización de las violencias contra las mujeres son muy lentos, por ello para la erradicación de las violencias contra las mujeres y en este caso particular en la violencia sexual dentro del transporte público no puede limitarse a campañas de sensibilización o a procesos de formación desde la escuela, si bien esto es muy importante (pues son procesos de mediano y largo plazo), para nosotras como SDMujer también lo son, responder al aquí y ahora de la realidad de las mujeres en Bogotá.

Bienvenido el debate, como administración distrital estamos realizando varias de las medidas señaladas y estudiando la posibilidad de impulsar otras que tengan resultados inmediatos y concretos, reiterando nuestro compromiso de que las mujeres tenemos el derecho a vivir una vida libre de violencias.

Martha Lucía Sánchez Segura

Secretaria Distrital de la Mujer