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Últimos días de Pacheco 'fueron muy tristes': 'Flaquirri'

Los más allegados al presentador cuentan detalles de su amistad y de sus horas postreras.

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12 de febrero 2014 , 07:38 p.m.

‘Flaquirri’, el mejor amigo de Fernando González-Pacheco en sus días postreros, fue una de las personas que no se le quitaron del lado en los últimos cinco años, hasta el pasado martes, cuando cerró sus ojos por última vez. Su nombre de pila es José Gabriel Ortiz, igual que el reconocido presentador de televisión y actual embajador de Colombia en México, y por eso Pacheco lo llamaba ‘José Gabriel el bueno’.

‘Flaquirri’ le contó a este diario que el popular presentador ya venía muy cansado en los últimos días.

“Yo quería mucho a Fernando y él estaba muy ahogado, ya no quería salir, ni jugar cartas. La última vez que jugamos fue en enero, pero ya llevábamos 20 días sin jugar, hablaba poco y la semana pasada lo vi muy alicaído”.

Los dos compartieron muchísimos años de amistad, a lo largo de los cuales jugaron cartas y recordaron muchas anécdotas. “Los últimos cinco años fueron duros. Esos fueron los años más complicados para él y para mí, pues me tocó sacrificar muchas cosas, mi profesión de periodista, programas de radio, en fin, otras cosas, porque me dijo: ‘Hermano, no me dejes solo, acompáñame’. Y hasta ayer (martes) cumplí esa promesa. Desde el sábado en la tarde, que llegamos a la clínica con la crisis, yo estuve muy pendiente, pero ya lo vi muy mal”, comenta.

Recuerda que uno de los momentos más dolorosos para el presentador, en los últimos meses, fue cuando tuvo que darle la noticia de la muerte de su primo hermano Guillermo ‘la Chiva’ Cortés, el año pasado.

“Fueron como hermanos toda la vida, desde niños. Me acuerdo que estábamos con otra persona y le dijimos que le teníamos que dar una mala noticia. Y él dijo: ‘¿Por qué no me fui yo primero?’ ”.

En cambio, se acuerda de la alegría que tuvo Pacheco cuando Santa Fe quedó campeón nacional del fútbol colombiano el año pasado, triunfo que celebró en compañía de su primo.

Otra de las personas cercanas al presentador, Pedro Quintero –su conductor durante los últimos 15 años–, contó que cuando Pacheco pasaba por alguno de los momentos de mejoría, solía pedir que lo llevaran a pasear por la sabana de Bogotá.

“Le ayudábamos para que no se quedara encerrado en su cuarto y para que tomara aire. Lo que más le gustaba era ir a La Calera, a Chía o al alto del Vino. Hacíamos recorridos cortos y, claro, cuando lo reconocían, todo el mundo lo saludaba. Le encantaba tomarse su avena y siempre me pedía que le trajera un tiramisú”, comenta.

Un adiós rodeado de sus amigos

Un niño grande. Así coincidieron en definir al presentador Fernando González-Pacheco varios de sus amigos más cercanos del mundo de la televisión y de la radio, que se acercaron ayer a la sala cinco, en el segundo piso de la Funeraria Gaviria, en el norte de Bogotá, para rendirle su último adiós frente a sus restos mortales.

Al lado del ataúd café oscuro, sobre el que se apreciaban dos arreglos de rosas blancas, se reunieron, además de su exesposa Liliana Grohis, su hermano Rafael y otros familiares, espontáneos del común que hicieron parte de las tres generaciones que crecieron acompañadas por la figura de Pacheco en la pantalla chica, y que también quisieron rendirle un homenaje de despedida.

“Se fue sin ver ganar anoche (martes) a su Santafecito del alma”, comentó un mensajero de overol negro, que se acercó al féretro y, con su casco en la mano, le agradeció lo mucho que lo divirtió. Luego dejó el lugar, como cumpliendo una promesa personal, sin importarle quién lo estuviera viendo.

Por su parte, Ómar Torres, un payaso que se autodenomina Puchis, también se hizo presente ataviado de una vestimenta de color amarillo y morado, con lentejuelas y zapatos gigantes. “Finalmente, él también fue uno de los nuestros, aunque no usara este vestido”, dijo.

“Pacheco fue él, no hay otro”, le comentó a este diario Alberto Noya, el inolvidable payaso Tuerquita, quien recordó los 15 años que trabajó junto con el presentador en Animalandia, al lado de su padre y su hermano, los también payasos Pernito y Bebé.

“Salíamos al aire en vivo y en directo en Inravisión, primero debajo del edificio y después atrás, en el patio. Comenzamos grabando una hora y luego pasamos a dos y tres horas, cuando el programa infantil se volvió un ícono. Yo destacaría de él su originalidad y su alegría”, recuerda Tuerquita, quien luego hizo una oración en voz alta, ante los asistentes a la velación.

Mientras tanto, decenas de medios y periodistas se agolparon en la puerta de la funeraria, donde iban abordando a los actores, periodistas, presentadores y personalidades del país, que recordaron a Pacheco con alguna anécdota personal.

La vida del inolvidable presentador pasaba ante las cámaras y los micrófonos como una película, en forma de imágenes, que él sembró en cada persona con la que compartió su vida. Su gran amigo, Carlos ‘el gordo’ Benjumea, expresó cuando llegó al lugar: “Un día me dijo ‘si usted quiere ser exitoso en el escenario, en televisión, sea usted. No finja ser animador’. Y creo que esa es la gran enseñanza que nos dejó a todos”.

“Pacheco era un niño grande. Cuando se es una persona tan enorme es difícil definirla en una sola palabra”, dijo Jota Mario Valencia.

“A él le va a pasar lo que le pasó a Carlos Gardel, que murió y no ha existido otro, a pesar de que hayan nacido otras voces mejores, porque Pacheco era natural e impuso ese estilo único”, comentó el actor Silvio Ángel.

Sus honras fúnebres tendrán lugar hoy, a las 11 a. m., en la capilla de su colegio, el Gimnasio Moderno. Luego tendrá lugar la cremación, en el cementerio Jardines de Paz.

REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO