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Cada tres días hay una denuncia de agresión sexual en TransMilenio

Relato de víctima de manoseo prendió las alarmas. Se evaluarán rutas únicas para mujeres en el SITP.

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11 de febrero 2014 , 11:31 p.m.

El caso de Diana Lizeth, la mujer agredida sexualmente el pasado martes en un bus de TransMilenio, por un hombre que se masturbó en público y junto a ella, no ha sido el único registrado en el transporte público de Bogotá.

Solo en este sistema hubo 109 denuncias por el delito de injuria por vía de hecho (así se llaman legalmente este tipo de comportamientos) y este año ya van 9, 5 más que el año pasado para la misma época, según cifras de la Policía de Bogotá.

Los casos son más comunes de lo que la gente se imagina y por eso este martes las redes sociales explotaron en comentarios en contra de los tocamientos de los que son víctimas las usuarias en el transporte público, porque las agresiones cada vez se tornan más lesivas para su integridad. Según la Policía, en el 95 % de los casos las víctimas son mujeres, frente a un 5 % de hombres. (Lea también: Impunidad, enemiga latente / Análisis).

A esto se le suman los escasos mecanismos de protección que existen para las víctimas. “El peor momento es en las mañanas, cuando las estaciones se llenan de gente. Los hombres aprovechan para cogerlo a uno. He oído a mujeres gritar y nadie les ayuda. Lo único que se puede hacer es dar codazos”, dijo Paola Romero, una politóloga de 29 años, víctima de tocamientos.

Para las autoridades, el transporte público se ha quedado corto en materia de seguridad. “No hay un sistema de respuesta inmediata de la Policía a donde las mujeres puedan acudir en caso de ser víctimas de algún delito”, dijo Martha Sánchez, secretaria de la Mujer.

Para la funcionaria es grave que exista tolerancia social frente a estos casos. “Cuando Diana era agredida nadie la ayudó. Le tocó resolver sola su problema”, dijo.

Pero no solo de violencia sexual son víctimas las usuarias del transporte público. A Tatiana Obregón la apuñalaron en octubre de 2013 sin ninguna justificación. “Yo cogí la ruta H21 en la Estación Marly de TransMilenio. Estaba sentada al lado de hombre de unos 55 años cuando este decidió herirme en el abdomen con un arma blanca. La gente empezó a aglutinarse para salir del bus. Solo varios minutos después un hombre intentó defenderme”, contó la víctima.

Hoy, cuatro meses después, Tatiana no sabe por qué la intentaron matar y por qué su agresor quedó libre. Y ahí viene el otro problema, que es la impunidad que reina en los casos de maltrato contra las mujeres.

Según Sánchez, el 80 % de los casos de violencia contra la mujer está en la impunidad. “Pese a que la policía captura al delincuente en flagrancia la justicia se encarga de que al poco tiempo el agresor quede libre. Cualquiera se siente impotente”. A Tatiana le cogieron 5 puntos en el abdomen, 3 en la mano y le dieron 10 días de incapacidad. Su atacante quedó libre dos días después “porque un fiscal consideró que no era un peligro para la sociedad”, contó la mujer.

Lo mismo pasó con el agresor de Diana Lizeth, quien recobró la libertad tras ser judicializado por el delito de injuria por vía de hecho, el cual contempla penas entre uno y tres años. Es decir, es excarcelable.

Para Sánchez, un aumento en las penas, más campañas para fomentar la cooperación y medidas de seguridad más eficaces serían el primer paso para comenzar a mitigar la problemática. “En otros países han habilitado vagones del metro o taxis solo para mujeres. Esas medidas han dado resultados parciales. Hay que comenzar por algo”, dijo Sánchez.

'Hay una cultura del abuso sexual'

“El acoso callejero no se resuelve solo con más policías o con más gente en la cárcel. Este es un problema cultural que debe resolverse desde la educación”, explicó Andrea Parra, directora del Programa de Acción por la Igualdad y la Inclusión Social (PAIIS) de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes.

Explicó que hay que desnaturalizar (que no sea normal) el abuso sexual en contra de las mujeres. “Todo comentario denigrante, todo tocamiento, toda agresión sexual, todo acoso callejero debe ser repudiado por toda la sociedad”, explicó Parra.

Y en este sentido, lo que pasó con la reciente víctima en TransMilenio es claramente un acto sexual no consentido que debe castigarse.

Según Parra, a esto se le sumas los escasos mecanismos de denuncia que existen para que una mujer denuncie. “La Fiscalía tiene claros los procedimientos en los casos de acceso carnal violento, pero cuando se trata de acoso sexual o callejero las autoridades se quedan cortas en asistir a las mujeres víctimas. Por eso la mayoría prefiere no denunciar”, agregó.

Parte de las acciones para incrementar los registros, según la experta, es no revictimizar a quienes denuncian. “Si es en una estación de policía les cuestionan su pasado sexual o las juzgan por su forma de vestir o de actuar. Aquí tiene que haber un cambio cultural para que la situación cambie”.

92 % de usuarios se comporta bien

El gerente de TransMilenio, Fernando Sanclemente, dijo que se evaluarán rutas exclusivas para mujeres en una reunión que tendrá el jueves con la Secretaría de la Mujer. También se crearon puntos de atención de policía judicial en los portales calle 80, Tunal, Norte y Américas. “Allí la persona afectada puede colocar una denuncia para que la judicialización se realice 24 horas después”, explicó. Sanclemente agregó que acciones contra los delincuentes se hacen todos los días. “No hay que estigmatizar al sistema solo porque nosotros sí nos medimos. Un estudio de la Universidad Nacional destaca que 92 % de los usuarios se comporta bien. Solo un 8 % incurre en actos negativos o indebidos”.


CAROL MALAVER
Redactora de EL TIEMPO
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