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En duda obras del que sería el edificio más alto de Medellín

La construcción no se realizará porque la licencia fue negado. Empresa encargada responde.

11 de febrero 2014 , 08:53 a.m.

Las 90 personas que compraron apartamentos en el proyecto que construiría el edificio más alto de Medellín, podrán recuperar su dinero, si la Curaduría decide que la obra no va.

Así lo aseguró Daniel Restrepo, abogado de Murol Constructores, empresa encargada del ambicioso proyecto, ubicado en Robledo, que promete 42 pisos, seis más que el edificio Coltejer.

Jorge Pérez, director del Departamento de Planeación de Medellín, explicó que esta obra no se realizará porque la licencia de construcción fue negada, por lo que la constructora deberá presentar un proyecto totalmente diferente.

Por su parte, el abogado sostuvo que fue suspendida, lo que para él no significa la negación: “Los requisitos, estudios de suelos y la autorización de la aeronáutica civil están al día”, indicó.

Por esto busca un acercamiento con el Departamento de Planeación para saber con detalle qué le falta al edificio y qué hay que modificarle para que sea viable.

El jurista aseguró que la constructora no estará en contra de la ley y que si es necesario hará un edificio más pequeño. No obstante, exigió que se revise el caso. “Este proyecto no se le puede quitar a la ciudad porque beneficiará a muchas personas y se sale de lo tradicional”, puntualizó.

El proyecto, llamado Mirador de la Aurora, se diseñó sobre un terreno, ubicado en el barrio Cucaracho de Robledo, que mide 5100 metros cuadrados.

La edificación consta de 46 pisos con un total de 792 apartamentos. En cada nivel habría 20 viviendas de 36 metros cuadrados cada una. El total de los apartamentos estarían distribuidos en una sola torre.

Son Viviendas de Interés Prioritario y cada una tiene un costo de 46 millones 400 mil pesos. La constructora tenía previsto iniciar la edificación este año y terminarla en 2016.

El director de Planeación aclaró que la obra aún no estaba en construcción, pero sí en comercialización, lo que no es honesto con los inversionistas.

El abogado explicó que para la venta no se necesita licencia, para empezar la construcción sí. “No hemos pegado un solo ladrillo porque necesitábamos la licencia y alcanzar el punto de equilibrio de las ventas”, dijo.

Ese punto de equilibrio representa la venta de 392 apartamentos.

Por ahora, la sala de ventas sigue abierta, pero según la constructora es para atender a los usuarios que podrían tener dudas sobre su inversión.

REDACCIÓN MEDELLÍN