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Los suizos ponen en riesgo sus relaciones con la UE

Sistema de cuotas de inmigrantes que aprobaron en las urnas violaría normas del espacio Schengen.

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10 de febrero 2014 , 11:21 p.m.

Tras la aprobación en referendo, impulsada por la extrema derecha, Suiza hace balance de daños y estudia cómo establecer las cuotas de inmigrantes que votó más del 50 por ciento de los suizos y en la que entrarían, también, los ciudadanos europeos.

El lunes, la Comisión Europea dio a entender que tomará medidas según como las autoridades suizas gestionen el resultado del referendo. Bruselas dijo que “examinará las implicaciones de la iniciativa en las relaciones UE-Suiza en su conjunto”.

La comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, declaró al diario 'Financial Times' que “las cuatro libertades fundamentales (libre movimiento de personas, bienes, capitales y servicios) no son divisibles. El mercado único no es un queso suizo. No puedes tener un mercado único con agujeros”.

Si la Confederación Helvética impone esas cuotas, estaría violando las normas del espacio Schengen. Suiza no es miembro de la UE, pero participa en ese acuerdo a cambio de formar parte de otros acuerdos europeos, como el libre mercado y la libre circulación de capitales y servicios.

Suiza tiene mucho más que perder: es el tercer socio comercial de la UE, pero esta, a su vez, es el primer socio suizo. Según datos de la Comisión Europea, el 78 por ciento de las importaciones suizas llegan de los 28 de la UE y a ellos va el 57 por ciento de las exportaciones suizas, un comercio que se realiza sin aranceles. Solo en el 2012, la UE importó 165.000 millones de euros en bienes y servicios suizos y exportó a Suiza 216.300 millones.

El lunes los partidos europeos de ultraderecha, como el Frente Nacional francés, el FPO austríaco o el PVV holandés aplaudieron el resultado del referendo. También fue apoyado por el conservador expremier francés François Fillon. París, en contraste, fue de los más duros. Su canciller, Laurent Fabius, dijo en Bruselas que “Suiza será penalizada, vamos a revisar nuestras relaciones”.

Para el gobierno alemán, el resultado del referendo supone “problemas considerables”. La imposición de cuotas ganó, principalmente, gracias al voto de los cantones de lengua alemana.

Suiza permitía la libre circulación y establecimiento de ciudadanos europeos desde 1999 aunque su incorporación oficial al espacio Schengen fue en el 2008.

En Suiza vive más de un millón de ciudadanos de los 28 países de la UE, que acogen a más de 400.000 suizos. Y más de 230.000 personas, la mayoría francesas y alemanas, van cada día a Suiza a trabajar.

Antes de estar en vigor esa libre circulación de ciudadanos europeos, llegaban cada año a Suiza entre 20.000 y 30.000 extranjeros. En los últimos años se ha alcanzado la cifra de 80.000.

Bruselas busca normalizar trato con Cuba

Los países de la Unión Europea lanzaron el lunes el proceso para normalizar sus relaciones con Cuba, suspendidas desde hace diez años, para alentar al régimen comunista a proseguir con sus reformas. Los ministros de Relaciones Exteriores de los 28 de la UE dieron luz verde a las negociaciones que deben conducir a un “acuerdo de diálogo político y de cooperación” con la isla dirigida por el presidente Raúl Castro.

Cuba impulsa reformas que han abierto espacios a la iniciativa privada y facilitado los viajes al exterior. “No se trata de una ruptura frente a la política llevada a cabo en el pasado: respaldamos las reformas y la modernización en Cuba y seguimos expresando nuestra preocupación en lo relativo a los derechos humanos”, dijo la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton. El acuerdo permitirá promover el comercio y las relaciones económicas.

Miembros de la disidencia interna de Cuba acogieron con escepticismo y tono crítico la decisión de la UE y reclamaron que el bloque comunitario no traicione su compromiso con los derechos humanos. “No es el momento de establecer una relación bilateral porque no respeta los derechos humanos”, dijo Blanca Soler, líder del grupo las Damas de Blanco.

IDAFE MARTÍN PÉREZ*
Para EL TIEMPO
Bruselas

*Con AFP