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Colegio en Bosa debe convivir con una marranera

Más de 2.800 estudiantes tienen que entrar a sus clases y aguantar el hedor a excremento de marrano.

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10 de febrero 2014 , 09:11 p.m.

El olor nauseabundo se percibe solo a pocos metros de arribar al colegio Kimy Pernía, en la localidad de Bosa.

Eso pasa casi desde que se inauguró el colegio, hace seis años, pero la comunidad lo ha sufrido siempre. “Entre las 6 y las 7:30 de la mañana, con la presencia de calor o frío, se levanta el olor”, dijo el estudiante Esnéider Bustos, quien contó que varios de sus compañeros han padecido problemas respiratorios a causa de los malos olores, también ocasionados por la quema de llantas, las basuras y las aguas estancadas en los alrededores del colegio.

Los padres de familia se quejan también de que, a causa de la problemática ambiental, sus hijos han tenido que sufrir las consecuencias de la falta de continuidad de los programas. “Tengo dos niñas en el colegio y los traslados que los profesores piden, porque no se aguantan la insalubridad, las han afectado mucho. Necesitamos una solución pronta porque no vamos a permitir que los niños se vayan a quedar sin clase”, dijo María Isabel Hernández, una madre de familia y líder de la zona.

Las acciones no han sido pocas para gestionar alguna solución. Natalia Benavides, docente del colegio Kimy Pernía, guarda un informe cronológico desde el 23 de octubre del 2012, en donde están todas las acciones que ha emprendido el colegio para que la Secretaría de Ambiente actúe. “Solo funcionan las vías de hecho porque los oficios que hemos enviado no han servido para nada”, explicó.

También asegura que, durante el tiempo que el colegio ha tenido que padecer lo ocurrido, ha sabido de 20 traslados solicitados por los docentes y más de 90 incapacidades médicas relacionadas con problemas respiratorios provenientes de la situación ambiental en los alrededores del colegio. “Hubo una época con mucha recarga de trabajo. Si había un compañero en licencia, había que cubrirlo”, dijo Benavides.

Estudiantes, padres de familia y docentes coinciden en decir que las acciones de las autoridades consisten en “ir, verificar, reunirse e irse”, sin que se haya llevado a cabo una acción concreta para retirar las marraneras de los alrededores del plantel, las que, además, según Benavides, funcionan sin permiso.

No obstante, la Secretaría de Ambiente explicó que tanto el colegio como el predio donde se presenta el problema ambiental por tenencia de animales domésticos están en un área de expansión urbana, donde el ejercicio de autoridad ambiental está a cargo de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).

En ese sentido, sus actuaciones como entidad han sido solo de control de quemas a cielo abierto, disposición inadecuada de escombros y la búsqueda de propuestas parta el traslado de los semovientes que se mantienen en áreas aledañas.

Aseguran que han realizado operativos para la erradicación de quemas a cielo abierto (llantas, y carbón vegetal). “Esta situación ya no se observa en el sector”.

Sin embargo, el traslado de responsabilidades no le sirve a este colegio. “Estos niños son de un colegio público de Bogotá. Es hora de que dejen tanta reunidera y le den soluciones a este problema”, dijo Hernández.

Escríbanos a carmal@eltiempo.com

CAROL MALAVER
Redactora de EL TIEMPO