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El ventilador de la 'paraeconomía' se enciende en Córdoba

Cabezas de gremio ganadero de Córdoba fueron capturados en Montería por despojo de tierras.

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10 de febrero 2014 , 08:49 p.m.

Las capturas más importantes en el capítulo de la ‘paraeconomía’ –los nexos de las autodefensas ilegales con empresarios y sectores productivos– se realizaron este lunes en Montería.

Esa capital amaneció el lunes ‘tomada’ por varios escuadrones de la Dijín, que iban tras las cabezas del cuestionado Fondo Ganadero de Córdoba. Este llegó a ser el más poderoso del país y los capturados son parte de un sector económico que sigue siendo clave en la política del departamento. (Lea también: Nuevas denuncias contra el Fondo Ganadero de Córdoba)

Carlos Sotomayor, actual gerente del Fondo; Benito Molina Velarde, accionista mayoritario, miembro de la junta directiva y uno de los hombres más poderosos de Córdoba; Carmelo Esquivia, abogado, y Orlando Fuentes, representante de los minoritarios en la junta, fueron puestos a órdenes de un fiscal de derechos humanos; también el notario tercero, Miguel Puche Yáñez, en cuya oficina se legalizaron centenares de traspasos que la Fiscalía considera irregulares o abiertamente ilegales.

El expediente se abrió hace cinco años por los delitos de concierto para delinquir, desaparición forzada, testaferrato y falsedad en documento, y se refiere al robo de miles de hectáreas de Córdoba y Urabá que eran baldíos de la Nación o estaban en manos de familias que terminaron desplazadas por los paramilitares de Fidel, Carlos y Vicente Castaño a mediados de los 90 y hasta hace una década.

La confesión de Osorio

En el expediente han sido claves los testimonios de más de un centenar de víctimas. Pero, sobre todo, las confesiones de Benito Osorio Villadiego, exgerente del Fondo, que en el 2006 fue nombrado por el presidente Álvaro Uribe como gobernador encargado de Córdoba y que tuvo que renunciar menos de un mes después, cuando estalló el escándalo de sus claros nexos con el jefe paramilitar Salvatore Mancuso.

Osorio, que se convirtió en testigo de la Fiscalía, pidió sentencia anticipada por los delitos de lavado de activos, concierto para delinquir y desplazamiento forzado. Él asegura que Sor Teresa Gómez, cuñada de los Castaño, que fue capturada el año pasado como una de las cabezas del llamado ‘Ejército antirrestitución’, recibía comisiones por las fincas que les conseguía a los ganaderos de Córdoba a precio de ganga porque las zonas estaban bajo la violencia de los ‘paras’.

“Todo comenzó entre Benito Molina, presidente de la junta directiva, y Vicente Castaño, jefe militar de las Autodefensas (...) –dijo Osorio–. El acuerdo consistió en adquirir tierras en zonas de influencia paramilitar, predios abandonados en su mayoría como consecuencias de los combates, y que carecían de títulos. Eran baldíos, situación que la junta conocía y a sabiendas de eso ordenó la compra.” En campamentos de Castaño se realizaron, según el testigo, algunas citas con los principales ganaderos de Córdoba.

Agregó que la oficina del antiguo Incora en Antioquia se prestó para legalizar el saqueo. Señaló a la funcionaria María Inés Cadavid Restrepo de asesorar las maniobras para simular la entrega a campesinos sin tierra, y al gerente regional Jairo Velásquez Espinosa, quien fue diputado de Antioquia entre el 2008 y el 2011.

El plan, dijo, era que el Incora adjudicara esos predios a campesinos “para que luego fueran escriturados a nombre del Fondo Ganadero de Córdoba”. “Sin la participación activa del Incora hubiera sido imposible legalizar tan alto número de baldíos en tan poco tiempo”, dijo el testigo. Fueron más de 130 predios, que medían casi 4.000 mil hectáreas. Entre esas fincas está Tulapas, que es uno de los íconos en asuntos de despojo y restitución.

Benito Osorio afirmó que el plan, además de asegurar el proyecto productivo de los ganaderos, era “dar visos de legalidad a unas tierras de control total de las Autodefensas”. Tulapas, por ejemplo, era paso obligado para llegar a ‘La 24’, campamento de Carlos Castaño en esa región límite entre Córdoba y Urabá. Según la confesión del exgerente del Fondo Ganadero, el jefe ‘para’ tuvo una base militar en esa finca, que figuraba a nombre de la entidad.

Casi todos los fondos terminaron en líos

Los fondos ganaderos nacieron como entidades de fomento que entregaban crédito en especie a los productores pecuarios.

Problemas de manejo y abierta injerencia ilegal, en algunos casos, han llevado a esas figuras a la crisis actual: de los 15 fondos que había en el país, solo 9 siguen operando y reportan pérdidas operacionales por más de 3.500 millones de pesos al año. El de Córdoba perdió 400 millones en el 2012; mantiene activos por 21.000 millones y deudas de 2.700 millones.

El Incoder le expropió tres predios adquiridos en procesos irregulares.

‘Nunca envié correos a Osorio’, dice presidente de Fedegán

El pasado 16 de enero, el exgerente del Fondo Ganadero Benito Osorio Villadiego le entregó a la Fiscalía un pantallazo de un correo supuestamente enviado el 11 de julio del 2005 desde la cuenta jflafaurie@yahoo.com a fogancor@hotmail.com, cuenta manejada por Osorio, con el asunto ‘Corte Fiscal’.

El correo incluía un adjunto que, según el testigo de la Fiscalía, correspondía a nombres de magistrados de la Corte Suprema que supuestamente podían ser influenciados por los ‘paras’ de Ralito para definir la elección de Fiscal General que se realizó ese año.

En conversación con EL TIEMPO, José Félix Lafaurie dijo que, si bien esa cuenta es suya, nunca le envió correos al gerente del Fondo Ganadero de Córdoba. “Es una versión inconsistente que sugiere que el señor (Salvatore) Mancuso tenía poder sobre los magistrados de la Corte Suprema”, dijo Lafaurie, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegán).

REDACCIÓN JUSTICIA
zamand@eltiempo.com