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Entre filas y duros ascensos, Palacio de Justicia abrió sus puertas

Usuarios, abogados y empleados en Cali se enfilaron para entrar a cumplir con diligencias o tareas.

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10 de febrero 2014 , 07:35 p.m.

Al juez Rubén Darío Plazas le tocó estrenar el Palacio de Justicia de Cali con una subida de 16 pisos. “Es el colmo que uno tenga que ponerse en estas siendo empleado de la justicia. Se supone que hay ascensores y ninguno está disponible para nosotros”, reclamó el juez Plazas.

En los alrededores de la Torre B, que estuvo cerrada cinco años tras un atentado con carro bomba, no dejaba de formarse una fila de usuarios, abogados y hasta empleados que esperaban entrar a cumplir con diligencias o tareas. La congestión no era menor en el interior del Palacio ‘Pedro Elías Serrano’, que abrió desde las 7:30 de la mañana. Los tres ascensores de los cuatro para uso al público tenían una fila como las de ‘horas pico’ en el transporte. Tampoco los dos destinados a funcionarios.

Johana Fúquene, coordinadora del área administrativa del Palacio, respondía que no es fácil el primer día y que todo se tendrá en cuenta para ir mejorando la atención. “Ya se abrió, es lo importante, poco a poco se mejorará la calidad del servicio. Ya hay más comodidad, el mobiliario es igual, pero se cuenta con archivos rodantes, archivadores, mesón de atención al público y aire acondicionado central. Se espera que la próxima semana ya esté funcionando el último ascensor pendiente”.

Las salas de audiencia fueron adecuadas con micrófonos y mobiliario con capacidad para 12 a 16 personas sentadas. Y 20 más de pie.

Norma Lozano, pensionada, y quien aguardó durante más de una hora para ingresar, contaba: “Aquí estamos desde muy temprano adultos mayores, mujeres embarazadas, discapacitados y ni para ellos hay prioridad. La entrada de la gente no fue planeada y hoy estamos pagando los platos rotos. Ellos debieron pensar. Y se van a las 12:00 m. Y regresan dizque a la 1:00 p.m.”.

La falta de ramplas y un espacio adecuado para los usuarios en sillas de ruedas o personas con discapacidad era la inquietud de doña Graciela Narváez, quien debió ser cargada en su silla por su esposo y otros policías que apoyaban el ingreso al edificio. “Tuve que venir hasta acá por una tutela que tengo en proceso y entrar fue un problema. Todo es escaleras y yo no me puedo mover de mi silla. Y subirse al ascensor también es otros caos”, narró la usuaria.

Muchos usuarios pedían baños en cada piso, pero se dispuso que sería en tres pisos por razones de seguridad y salud.

BLANCA XIMENA PAYÁN
REDACCIÓN DIARIO MÍO