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Diplomas y riñones

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10 de febrero 2014 , 07:35 p.m.

¿Ingeniero civil, agrónomo, profesor de educación física? Suena muy bien. O quizás prefiera tener un diploma de médico y colgarlo en la sala de la casa. Y tal vez, a punta de hacerles creer a los demás que en realidad domina la anatomía humana y el escalpelo, termine por creérselo usted mismo, decida abrir consultorio, trastear el diploma –y probablemente agregarle otro que lo gradúe como internista o como cirujano plástico– y dedicarse a atender al público.

Al parecer, no es tan difícil obtener el título. Así lo denunció ayer este diario: se pueden comprar diplomas de pregrado, de especialización e, incluso, de maestría: sin necesidad de trasnochar ni de quemarse las pestañas, ni madrugar a clase de siete ni estudiar para los exámenes.

Ha habido pillos y bandidos desde el comienzo de los tiempos, y no extraña que los siga habiendo en todos los frentes. Pero sí sorprende, entristece e indigna que no se trate de una minoría a la que se pueda considerar como excepción. El dato que reveló EL TIEMPO es aterrador: de cada 100 solicitudes de empresas para verificar los certificados, 35 resultan en falsedad de documento. No se trata de casos aislados.

Es cuestión de disponer de unos cuantos pesos. Con plata en mano se pueden comprar diplomas, licencias de conducción, pasaportes, cédulas de ciudadanía. Se pueden comprar años de experiencia, destrezas y habilidades. Se pueden agilizar los trámites de manera indebida, obviar los requisitos, liberar los impedimentos.

Se puede sobornar a los funcionarios para hacer de cuenta que el semáforo no estaba en rojo o para lograr un milagro a la inversa de aquel de las bodas de Caná y convertir el vino en agua.

No todo se puede comprar, por fortuna, pero aterra saber que, por ejemplo, a la vuelta de la plaza España se consiguen pistolas y salvoconductos para usarlas. Y que algunos de los que allí han comprado las armas ofrezcan también riñones o córneas definitivamente frescas.

Son útiles las matemáticas y la gramática. Es sorprendente la biología y curiosa la geografía. Pero quizás haya que preocuparse más –desde la casa y desde el colegio– por formar a los estudiantes que por llenarlos de datos. Tal vez sea el momento de darle más juego a la educación. Algunos de los candidatos realmente honorables deberían darle vueltas al tema y entender que la educación es prioridad.

@quirozfquiroz

Fernando Quiroz

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