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Polémica en cruzada para salvar la Palma de Cera del Valle del Cocora

Autoridades y ambientalistas están distanciados en la estrategia para recuperar el árbol nacional.

10 de febrero 2014 , 10:22 a.m.

Entre la iniciativa de declarar el Valle del Cocora, en el Quindío, como santuario nacional, con el objetivo de preservar la Palma de Cera (el árbol emblema del país), se coló una controversia: ¿Qué área del valle se conservará exactamente y para qué?

Al explicar que el objetivo de la declaratoria es proteger la Palma de Cera, Miguel Ángel Gómez, alcalde de Salento (Quindío), afirmó que la conservación de la palma "se hará de la mano de los propietarios". Él se refiere a los dueños de las fincas del valle donde hay un gran desarrollo turístico, del cual Salento se beneficia.

"La propuesta (la declaratoria) fue muy bien acogida por los propietarios, la administración municipal y la Corporación Autónoma Regional (CRQ), y se integró una comisión para definir los lineamientos que van a seguir a la declaratoria", aseveró Gómez.

Agregó que con la declaratoria buscan anticiparse y evitar que el Gobierno Nacional declare el valle como parque nacional natural. "Si esperamos que sea declarado como parque habrá muchas restricciones al acceso. Más bien, vamos a dar un paso adelante", aseveró y enfatizó que "es importante contar con el acompañamiento de los propietarios, que son los que han estado (en el valle) toda la vida, saben cual es la problemática y el manejo".

'Tienen otros intereses'

Los ambientalistas aseveran que hay otros objetivos. Carlos Díazgranados, uno de los propietarios de la reserva natural Kasaguadua, situada a 2 kilómetros al sur de Salento, aseveró que hay intereses comerciales.

"Eso (la declaratoria) está movido por intereses económicos. El Valle del Cocora no era un destino focal sino un paso hacia el Parque de los Nevados. Pero en los 90's, cuando ese parque estuvo cerrado por razones de orden público, la gente comenzó a ir Cocora. El valle sigue siendo muy hermoso, todavía tiene muchas palmas de cera y relictos de bosque, pero la mayoría del valle son fincas particulares, en donde surgieron muchos restaurantes y se volvió una cosa turística", afirmó Díazgranados.

El ambientalista añadió que "desde hace muchos años el único objetivo con el valle es sacar el mayor dinero a los turistas, incluso, por parte de la Alcaldía".

Díazgranados se preguntó ¿qué área del valle van a proteger? ¿las fincas que se benefician del turismo incontrolado que hay allí?

Otro punto de la polémica es la pertinencia de la declaratoria si desde hace más de 10 años el Valle del Cocora y Salento fueron definidos como un distrito de manejo integrado de recursos naturales. En palabras más sencillas, es un área de conservación porque por esta pasa el río Quindío, de cuyas aguas dependen los acueductos de varios municipios del Quindío.

Una ambientalista afirmó que más allá de la declaratoria se debe planificar el turismo incontrolado en el valle.

La directora de la CRQ, Sandra Gómez Fajardo, explicó que más allá de la figura de santuario natural, el “objetivo fundamental de la Alcaldía de Salento, los actores que convergen en el Valle del Cocora y la corporación autónoma regional es proteger la Palma de Cera”.

Gómez precisó que el Valle del Cocora es uno de los ecosistemas más importantes del departamento y su protección requiere de una política pública y de acciones concretas, de un plan de manejo, en el que está incluido la restauración de la Palma de Cera y su protección.

La funcionaria destacó que el Fondo Nacional de Turismo (Fontur) financiará un estudio, por un valor de 950 millones de pesos, para definir la carga (los visitantes que puede recibir) del Valle de Cocora, “porque es una realidad la afluencia muy grande de turistas”.

FERNANDO UMAÑA MEJÍA
Enviado especial de EL TIEMPO
Salento (Quindío)