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El 54 por ciento de católicos cree que los curas deberían casarse

En Colombia, fieles están en desacuerdo con algunos de los más importantes principios de este credo.

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10 de febrero 2014 , 01:04 a.m.

En Colombia, un país mayoritaria e históricamente católico, los fieles están en desacuerdo con algunos de los más importantes principios de este credo, como el aborto y el uso de anticonceptivos. (Vea acá los resultados en gráficos de la encuesta).

Así quedó demostrado en el capítulo colombiano de la Encuesta Global de Católicos, realizada por la firma Bendixen&Amandi International para la cadena estadounidense Univisión, en la que participaron 12.038 católicos practicantes de 12 países de los cinco continentes.

En el caso de Colombia, fueron 1.004 los consultados, entre diciembre del 2013 y enero del 2014, de todos los estratos sociales. (Lea también: Esto piensan católicos sobre aborto, mujeres sacerdotes y uniones gay).

En la investigación se preguntó sobre la política que establece que la persona que se ha divorciado y vuelto a casar fuera de la Iglesia vive en pecado y no puede recibir la comunión. El 60 por ciento expresó estar en desacuerdo con esta medida (en el mundo son el 58 por ciento). El 36 por ciento afirmó estar a favor. (Lea también: Los creyentes viven su fe sin hacer caso a normas' / Análisis).

También se preguntó si el aborto debería ser permitido siempre, en algunos casos (como cuando la madre o la criatura corren peligro) o nunca. El 58 por ciento manifestó estar de acuerdo solo en algunos casos (en el mundo es el 57 por ciento); el 2 por ciento opinó que se debería permitir siempre y el 38 por ciento cree que el aborto –tema en el que la Iglesia no hace concesión alguna– nunca debería ser una opción.

Cabe recordar que en Colombia el aborto está despenalizado en tres casos: cuando el embarazo constituya peligro para la salud o la vida de la mujer, cuando el feto tenga malformaciones que hagan inviable su vida o cuando hubo una violación.

En Francia es donde más están de acuerdo con el aborto –siempre y en algunos casos– (93 por ciento), seguido de España (88 por ciento), Italia (83 por ciento) y Polonia (82 por ciento). En América Latina, los que más aprueban esta forma de interrupción del embarazo –siempre y en algunos casos– son los brasileños (81 por ciento), los argentinos (79 por ciento) y los mexicanos (73 por ciento).

Aunque la Iglesia católica no aprueba los anticonceptivos como método para evitar el embarazo, nueve de cada diez colombianos consultados expresaron estar a favor de ellos. Solo el 7 por ciento afirmó estar en contra. Aunque los resultados colombianos coinciden con los del mundo en general, sobre el tema de los anticonceptivos superaron el promedio global, del 71 por ciento.

También se consultó acerca de un tema, igualmente innegociable para el catolicismo, que siempre ha generado polémica: “¿Cree que los sacerdotes se deberían casar?”.

Son más los católicos colombianos a quienes les gusta la idea de que los curas puedan tener familia (el 54 por ciento), que los que no (el 42 por ciento).

Ante este interrogante son más conservadores quienes acuden con frecuencia a la iglesia. El 50 por ciento de este grupo cree que el matrimonio no es una opción para los sacerdotes. El 47 por ciento –también de este grupo– cree que sí.

Entre quienes asisten a la iglesia con poca frecuencia, siete de cada diez creen que a los curas se les debería permitir la opción de tener una familia.

Frente a la pregunta de si a las mujeres las deberían ordenar sacerdotes, como ocurre con los hombres, las opiniones están divididas.

El 48 por ciento cree que ellas se merecen ese reconocimiento, y el 47 por ciento opinó que las sotanas no son para las mujeres.

El 53 por ciento de los hombres consultados dijo estar de acuerdo con esa posibilidad, frente al 43 por ciento que no la aprueba.

Sin embargo, son ellas –a juzgar por este documento– las que menos están de acuerdo con el sacerdocio femenino. El 42 por ciento se expresó a favor, mientras el 52 por ciento lo hizo en contra.

Matrimonio gay

Los católicos colombianos son, en su mayoría, muy conservadores sobre los asuntos que tienen que ver con la comunidad gay.

Siete de cada diez manifestaron estar en contra de la figura del matrimonio para parejas del mismo sexo. Solo el 23 por ciento dijo estar de acuerdo. En el mundo, el 66 por ciento está en contra de este tipo de uniones.

Los africanos son los que más se oponen (99 por ciento), seguidos por los asiáticos (84 por ciento). En el caso de los latinoamericanos, el 57 por ciento rechazó el llamado ‘matrimonio gay’. En Estados Unidos es donde más los aprueban (54 por ciento). Los consultados de estratos bajos (7 de cada 10) a nivel global son los que más rechazan estas uniones.

También se preguntó si la Iglesia debería casar a parejas del mismo sexo, una cuestión que no es de interés del colectivo gay y que no tendría ni la más remota posibilidad de ser siquiera revisada por el clero. El 77 por ciento de los encuestados respondió de manera negativa; solo el 17 por ciento se manifestó a favor de esta idea. El 6 por ciento se abstuvo de dar respuesta alguna.

Esta encuesta se le supo adelantar al Vaticano. En noviembre del año pasado, el papa Francisco les envió un cuestionario a todos los obispos del mundo para que les preguntaran a sus fieles qué pensaban sobre las uniones entre parejas del mismo sexo y sobre la enseñanza de la Biblia, entre otros temas pastorales. Los resultados de dicha consulta, también realizada en Colombia –que no se han dado a conocer–, serán discutidos en octubre próximo con motivo del Sínodo de Obispos, donde se debatirán diferentes aspectos sobre el futuro del catolicismo.

¿Qué opina la Iglesia?

El padre Pedro Mercado, secretario adjunto de la Conferencia Episcopal, considera que esta encuesta concuerda, en líneas generales, con los datos de otras fuentes conocidas con anterioridad por la Iglesia católica en Colombia y que han sido objeto de atento estudio de los obispos.

Tales datos, añadió, ponen en evidencia el “innegable distanciamiento” de las opiniones de los fieles respecto a ciertos aspectos de la disciplina y la moral católicas.

“Es necesario precisar, en primer lugar, que la enseñanza moral y la disciplina eclesiástica no se deciden con base en encuestas de opinión. Responden a criterios teológicos muy precisos, que encuentran su fundamento en la Sagrada Escritura. Sería erróneo creer que la Iglesia católica pueda modificar su enseñanza sobre temas como el aborto, la naturaleza del matrimonio y la familia o la ordenación de mujeres”, dijo el sacerdote, encargado de las relaciones entre el episcopado colombiano y el Gobierno.

Mercado agregó que los resultados de este documento evidencian el acelerado proceso de secularización que vive la sociedad. “Esto le plantea a la Iglesia, en Colombia y en el mundo, el urgente desafío de renovar sus métodos de evangelización para establecer unos mejores procesos de formación y una mayor comunicación y cercanía con los fieles”, dijo.

La popularidad del papa Francisco

Las acciones del papa Francisco, quien ha insistido en la necesidad de cambiar algunos asuntos de la Iglesia, también han cautivado a los colombianos. El 44 por ciento respondió que su gestión, durante sus primeros diez meses de pontificado, es excelente; el 48 por ciento la calificó de buena, mientras el 3 por ciento expresó que era mediocre o mala. En el mundo, según la encuesta, el 41 por ciento la catalogó de excelente, mientras el 46 por ciento dijo que era buena.

‘Los creyentes viven su fe sin hacer caso a normas’

Los resultados de la encuesta realizada por Univisión indican que los católicos del mundo no están de acuerdo con normas establecidas por la Iglesia de Roma.

La encuesta pregunta la opinión de católicos practicantes acerca de tres normas de moral conyugal (comunión para los divorciados vueltos a casar, anticonceptivos y aborto), que no son de carácter doctrinal y, menos aún, de tipo dogmático.

Las otras preguntas –matrimonio para sacerdotes y la prohibición de ordenar mujeres– se refieren a normas de derecho canónico que se podrían derogar cuando las condiciones lo permitan: no son doctrina y tampoco son dogma.
A decir verdad, las preguntas no se refieren a si las normas se obedecen o no. Solo se pregunta si se está de acuerdo o no. Y es posible discrepar de ellas sin quedar por fuera de la comunión eclesial.

Por otra parte, la encuesta confirma el sentir y la práctica de los creyentes que viven su fe sin hacer mucho caso a normas de moral sexual que no responden a sus necesidades concretas –y eso no es laxismo– y que se presentan como si la vida cristiana dependiera exclusivamente de su cumplimiento.
Como teóloga, católica y practicante, sé que las normas en la Iglesia no funcionan por consenso. Y también sé que responden a las circunstancias en las que han sido promulgadas.

Por ejemplo, la norma de no ordenar mujeres respondía a que se nos consideraba seres inacabados. Y el establecimiento del celibato sacerdotal respondía a la necesidad de proteger los bienes eclesiásticos en el contexto del sistema feudal.
El momento actual plantea la conveniencia de revisar normas nacidas en otras circunstancias. Es lo que se espera que ocurra en el próximo Sínodo de Obispos, en octubre, para que, en lugar de obligaciones y prohibiciones, la Iglesia ofrezca “buenas noticias”. Es lo que significa la palabra evangelio.

REDACCIÓN VIDA DE HOY