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Melodramón Brasil / El otro lado

'Avenida Brasil' una historia de odios y venganzas, de malos-malos y el amor como esperanza.

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09 de febrero 2014 , 05:01 p.m.

RCN levantó su audiencia a las 8 p. m. con Avenida Brasil, una exitosa telenovela de odio y venganza de Globo, que tiene algo que la hace ser efectiva donde la pongan, dicen que en 123 países. Pero, ¿qué tiene?

Vuelve al melodrama tradicional y cuenta la historia de una niña, Rita, que queda huérfana y su madrastra Carminha la abandona en un basural. Entonces, la pequeña conoce a su amor, crece y se las ingenia para vengarse de su madrastra.

No es una telenovela a la vieja usanza brasileña, de esas que pensaban nación, preguntaban cultura, intentaban la historia. Por el contrario, está en la lógica más clásica: historia de odios y venganzas, de malos-malos y el amor como esperanza.

En Brasil fue un suceso de audiencia con 56 puntos de rating, 84 por ciento de participación y más de 50 millones de televidentes.

Eugenio Bucci, el crítico de TV brasileño más célebre, comenta que es un “festival de los malos” y que pareciese que en este “duelo de mal contra el mal” no hay buenos por ningún lado.

Hasta la heroína se maleficia para lograr su venganza. Y sigue Bucci: “Melodrama es todo lo que hay: deseo sexual pospuesto, niño agraviado que crece para obtener venganza, chico lindo que no sabe quién es su padre, pobre que se hace rico, y todo con envidia, odio y amor, amor, amor”.

Una historia sin moral donde los villanos son los que tienen poder y billete. Y en estos tiempos a la villanía se le pone sexo y escándalo. De alguna forma, Avenida Brasil asume que en nuestra sociedad triunfa el más malo, la virtud no da poder y la redención es un bicho raro.

Las palabras para describirla son: ambición, crueldad, odio, venganza. Pero como es un melodrama clásico, hay una solución para todo: el amor. “El amor (siempre) acaba dando forma a las miserias. En cuanto a la verdadera Brasil, es más difícil”, concluye Bucci.

Pero también se intenta decir que Avenida Brasil retrata la realidad social del Brasil de Lula y refleja el ascenso económico de la población que vive en esos 27 barrios por los que pasa la verdadera avenida Brasil de Río de Janeiro.

Y nos recuerda las excelentes obras de odio que escribió por años Julio Jiménez, y desde que él dejó de escribir, no hay malos-malos en la pantalla. Y es un llamado de atención para los libretistas colombianos que se quedaron en narco y comedias.

La innovación está en volver al melodrama de venganza y suspenso. Lástima que tenga que venir uno clásico a salvar la penuria narrativa de RCN. Avenida Brasil nos recuerda que en la telenovela el odio es el motor más importante. Innovar, a veces, es volver a lo clásico y eso es Avenida Brasil.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com