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Sin barreras para impartir orden en las calles de Pasto

En los operativos de Tránsito en la capital de Nariño, hay cuatro hombres en silla de ruedas.

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09 de febrero 2014 , 09:57 a.m.

“Nosotros no estamos para amargarle la vida a nadie, del afán no queda sino el cansancio, entonces respetemos las señales de tránsito y recuerde que la accidentalidad es la segunda causa de muerte en el mundo. La vida es muy bonita, consérvela”, le dice el agente de Tránsito Juan Criollo a un motociclista que andaba sin casco por las calles de Pasto.
Criollo perdió sus piernas desde muy pequeño por causa de una poliomielitis, y para impartir orden en las calles se moviliza en una silla de ruedas.

“Somos los primeros agentes de Tránsito en silla de ruedas en Colombia y, tal vez, en el mundo entero, eso significa una gran responsabilidad y mucho orgullo”, dice Criollo, de 29 años. “La gente, con solo vernos en una silla de ruedas, adquiere conciencia sobre la conducta que debe asumir al frente de un volante”, agrega.

Él, junto a otros agentes de Tránsito en situación de discapacidad, conforma el equipo de seguridad vial de la secretaría de Tránsito de Pasto. “Son un ejemplo de vida para nuestra sociedad. Son los primeros en llegar y los últimos en salir, son personas totalmente honradas que se han ganado el cariño y el respeto, no solo de sus compañeros, sino de toda la ciudadanía de Pasto. No ha existido un ejemplo como tal en ningún país del mundo”, dice el subsecretario de promoción y asistencia social de la secretaría de Bienestar Social de Pasto, Álvaro Javier Zarama, el gestor de esta iniciativa y quien también está en silla de ruedas.

Menandro Salazar, de 37 años, también decidió tomar el pito y colocarse el uniforme de agente de Tránsito para impartir el orden por las vías públicas. Desde hace 10 años se moviliza en una silla de ruedas por culpa de un accidente con un arma de fuego que sufrió en la población de La Hormiga, en el Putumayo.

Su jornada laboral comienza a las 8:00 de la mañana y concluye a las 6:00 de la tarde. “A los conductores les explicó cómo deben conducir la moto, les recuerdo que deben llevar las luces encendidas, el casco abrochado a su cabeza y el chaleco”, dice.

“La silla hace parte de nuestro cuerpo, llevo un estilo de vida común y corriente y en mi trabajo nunca ha sido un obstáculo”, agrega.

Ellos no pueden imponer comparendos, su trabajo es más pedagógico, pero no siempre les va bien.

Hace un mes durante un operativo en la avenida Colombia, Salazar le solicitó los documentos a un conductor de una motocicleta, pero el hombre arrancó y huyó. “Se voló, hizo el amague de que iba a frenar, pero se fue, por fortuna sin causarme daños ni lesiones”, recuerda.

“Si los conductores tuvieran en cuenta las normas de tránsito, la ciudad sería más educada y podríamos hablar de un cambio cultural para que el día de mañana haya menos infractores”, dice el agente de Tránsito Cristian Camilo Ordóñez, de 21 años, quien no tiene piernas desde que nació.

“Yo les hago entender a los conductores que hay un Código Nacional de Tránsito que deben cumplir. Estamos capacitando y sensibilizando todos los días”, dice Ordóñez.

Todos tienen la misma capacitación

Los cuatro agentes de Tránsito en silla de ruedas apoyan la labor de otros 120 agentes.

“Tienen la misma capacitación y formación que nuestras unidades que se movilizan en vehículos o motos, la diferencia es que ellos lo hacen en sus sillas de rueda”, dice el subsecretario operativo de la secretaría de Tránsito de Pasto, Fernando Bastidas.

“No pueden salir a correr detrás de los infractores, es ilógico, son personas que están en situación de discapacidad que salen con el acompañamiento de unidades de tierra a realizar las campañas educativas”, agrega el funcionario.

Mauricio de la Rosa
Especial para EL TIEMPO
Pasto