Archivo

'Confié en mi esposo': infanta Cristina al juez

La hija del rey es el primer miembro de la casa real española en declarar ante la justicia.

notitle
08 de febrero 2014 , 11:57 p.m.

En un caso sin precedentes, por primera vez en la historia de España un miembro de la familia real tuvo que sentarse en el banquillo y realizar una extensa declaración ante un juez.

Sonriente y tranquila. Así llegó este sábado la infanta Cristina, segunda hija del rey Juan Carlos, a la sala de los juzgados de Palma de Mallorca, donde respondió durante más de seis horas unas 400 preguntas respecto a la imputación por presunto delito de fraude fiscal y blanqueo de capitales. Se trata del polémico caso de corrupción que involucra a su esposo, Iñaki Urdangarin.

El escándalo, que salpica a la monarquía española y la ha llevado a vivir uno de sus momentos más difíciles desde su restauración, hace casi 40 años, tocó el sábado uno de sus picos con la esperada comparecencia de Cristina de Borbón ante el juez José Castro, una declaración que la infanta preparaba con sus abogados desde hace meses, lo que se pudo evidenciar en su actuación.

Con actitud serena, respondió la mayoría de las preguntas del juez con evasivas, dijo a periodistas Manuel Delgado, abogado de la acusación popular del Frente Cívico, presente en el interrogatorio. “No está contestando prácticamente a nada. No sabe, no contesta y no se sale del guion que teníamos previsto”, dijo en un receso de la sesión.

La hija del rey está involucrada en el conocido “caso Nóos”–investigación abierta desde el 2010– por su participación con su marido, cada uno con el 50 por ciento, en la sociedad Aizoon, a la que se sospecha que Urdangarin desvió parte de los fondos públicos con los que supuestamente se enriqueció en forma ilícita.

La infanta aseguró este sábado al juez que se desentendió de la gestión de Aizoon, la empresa que creó con Urdangarin, porque confiaba plenamente en su marido. Además, dijo, se desligó de la administración de la sociedad familiar y aseguró que no participó en ninguna actividad del Instituto Nóos, la entidad a través de la cual su esposo presuntamente malversó fondos públicos.

En medio de la larga jornada, una de las preguntas que le formuló el juez fue sobre el curso de merengue que supuestamente se pagó con dinero de Aizoon, a lo que la infanta respondió que ella nunca se ha prodigado en tal arte, pero que sí probó el flamenco hace muchos años.

Pero tal vez la mayor controversia la generaron los interrogantes relacionados con los 1,2 millones de euros que recibió del rey para comprar su casa en Barcelona, el palacete de Pedralbes, a lo que respondió que son solo un préstamo que está devolviendo poco a poco.

En otra parte de la declaración, la infanta admitió que hizo gastos personales con la tarjeta de crédito de Aizoon, porque entendía que no era ilegal, y negó que ella o su marido tengan ninguna cuenta en paraísos fiscales.

La expectativa terminó. Ante la mirada de cientos de espectadores, policías y periodistas, la infanta Cristina salió de rendir declaración y, a pesar del cansancio, todavía tuvo una sonrisa para los que afuera aguardaban su salida; incluso, un “hasta luego, gracias” para los más de 350 reporteros que se peleaban por la mejor foto.

PALMA DE MALLORCA
(REUTERS-EFE)