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La heroína se volvió epidemia en EE. UU.

Expertos de la DEA y gobernadores calificaron así el aumento del consumo de esta droga.

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08 de febrero 2014 , 11:07 p.m.

El actor Philip Seymour Hoffman no es el primer famoso que sucumbe ante la heroína. De 46 años, fue hallado muerto la semana anterior en su residencia de Nueva York y todo indica que habría perecido producto de una sobredosis.

En julio el mundo también se estremeció con el fallecimiento de Cory Monteith, joven actor de la serie de televisión Glee, y antes que él otros corrieron la misma suerte: Kurt Cobain, cantante de Nirvana, Jimmy Hendrix, Janis Joplin y el actor John Belushi.

Pero la muerte de Seymour Hoffman ha tenido un impacto profundo. Desnudó lo que se sospechaba pero que pocos se atrevían a decir: “El consumo de heroína en Estados Unidos se ha convertido en una epidemia y quizá con proporciones nunca antes vistas”, sostiene Rusty Peyne, un portavoz de la DEA en Washington. (Vea en imágenes: Las diez películas clave en la trayectoria de Seymour Hoffman).

Según Peyne, la droga está presente en todo el país y ya no confinada a ciertos sectores, como Hollywood o el de la música.

La heroína no es nueva en las calles de EE. UU. Fue popular en la década de los 60 y 70. Pero su uso bajó en los 80 por la propagación del sida, que se trasmitía a través de las jeringas que compartían los adictos. En su reemplazo aparecieron otras, como la cocaína y el crack, que inundaron los mercados a precios baratos. De un tiempo para acá, la heroína ha vuelto a resurgir. Datos de la Administración para el Abuso de Sustancias y Salud Mental, del Departamento de Salud, evidencian que, entre el 2007 y el 2012, el uso de la droga casi se duplicó en el país. Pasó de tener 373.000 consumidores habituales a 669.000 a finales del 2012, último año del que se tienen estadísticas.

Según esta dependencia, más de 4,3 millones de estadounidenses mayores de 11 años admitieron haber usado la droga al menos una vez en el transcurso del año evaluado y se estima que el 23 por ciento de ellos desarrollará en el futuro una adicción.

También se ha presentado un auge en las muertes por sobredosis. Según estadísticas del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, entre el año 2000 y el 2010, se registró un aumento del 55 por ciento de decesos por el abuso de esta sustancia.

En la mayoría de estados del país se documenta un incremento de pacientes que llegan a centros de tratamientos como consecuencia de su adicción a la droga. Un caso dramático es el de Vermont, en la costa este de EE.UU., donde el número de pacientes se incrementó en un 250 por ciento desde el año 2000. Es tal la alarma, que su gobernador, Peter Shumlin, dedicó este año su discurso sobre el estado a la epidemia de la heroína en sus ciudades.

El problema quedó plasmado también en enero durante una reunión del Instituto para el Abuso de la Droga, donde 17 de 20 investigadores del país identificaron el auge de la heroína como el problema más apremiante en el consumo de drogas.

Tres son los factores que estarían detrás del fenómeno. El primero es la disponibilidad. Según la DEA, los carteles mexicanos, que antes estaban confinados a la costa oeste, conquistaron el mercado del centro y este, llegando hasta las zonas rurales. La cercanía y permeabilidad de la frontera entre ambos países también han facilitado el tráfico. Entre el 2008 y el 2012, según cifras de esta agencia, los decomisos de la droga en la frontera crecieron un 232 por ciento y son prueba del auge del comercio ilegal. Esto ha provocado una disminución considerable de su precio, segunda razón que explica la proliferación. Hoy es posible conseguir una dosis de la droga por menos de 7 dólares, cuando antes costaba 30 o más.

La tercera razón es consecuencia –irónicamente– de las políticas antidrogas. Durante los 90, con el combate contra la cocaína y el crack, muchos adictos se pasaron a las drogas sintéticas o de prescripción médica, como el oxycontin, un opiáceo que causa efectos similares a los de la heroína. EE. UU. respondió a esta nueva epidemia con represión, lo cual encareció el precio de esas drogas. Mientras una pastilla de oxycontin puede costar hasta 30 dólares en las calles, una dosis similar de heroína cuesta cinco veces menos.

“Un factor que está empujando el regreso de la heroína es que los adictos a las pastillas se están cambiando a esta droga por el precio”, reconoce Gil Kerlikowske, zar antidrogas de EE. UU.

Según estadísticas de la Administración para el Abuso de Sustancias y Salud Mental, el 80 por ciento de los nuevos consumidores de heroína usaban antes drogas de prescripción médica.

“Quién iba a pensar que en este país sería más fácil comprar heroína que pastillas y a un precio más barato. Es la realidad que estamos enfrentando”, dice Rusty Peyne.

Esa realidad le costó la vida al actor Philip Seymour Hoffman y seguirá cobrando muchas más.

Las causas
La venden más pura que antes

El incremento de las muertes por sobredosis de heroína en Estados Unidos estaría relacionado a la pureza de la droga que, a diferencia de las pastillas de prescripción médica, suele ser variable y por lo general se mezcla con otro tipo de sustancias.

Un adicto acostumbrado a consumir heroína con una grado de pureza del 10 por ciento de repente se topa, sin saberlo, con una dosis que contiene un 50 por ciento de pureza, que suele ser letal.

Murieron por sobredosis

El actor Philip Seymour Hoffman se unió a una extensa lista de famosos que a lo largo de la historia han muerto por sobredosis. Están en ella, entre otros, estrellas como Marilyn Monroe, quien falleció (1962) por una sobredosis de barbitúricos, la actriz Judy Garland (1969), muerta por una sobredosis de somníferos y el actor Brad Renfro, hallado muerto en 2008 por una sobredosis de heroína. Tenía 25 años.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
WASHINGTON