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Bale, Benzema y Jesé hicieron olvidar por un día a Cristiano Ronaldo

Real Madrid derrotó a Villareal por 4-2. El galés fue figura junto a Luka Modric.

08 de febrero 2014 , 04:26 p.m.

El regreso brillante de Gareth Bale, los goles de Karim Benzema y el dulce momento de Jesé Rodríguez tumbaron a un Villarreal fiel a su estilo en el Santiago Bernabéu (4-2) y permitieron dejar en el olvido, por un día, a Cristiano Ronaldo, quien sancionado disfrutó del partido desde su palco.

Ante el mismo equipo que debutó sin rodaje, pero con gol en El Madrigal, regresó Bale para ser el gran protagonista del duelo liguero en un Santiago Bernabéu que aún saboreaba el triunfo del clásico madrileño en la Copa. Sin Cristiano Ronaldo, el galés entendió que debía asumir el liderazgo. Y como contra Real Valladolid (el anterior encuentro sin el portugués y con triplete del galés), firmó una primera parte que disiparon todas las dudas.

Bale había visto el despegue de Jesé Rodríguez mientras se recuperaba y recaía de sus molestias en un gemelo. El galés tenía ganas de hablar en el campo y saltó con más ganas que nunca. Para que nadie dude de él. Pegado a la cal en banda derecha. Pese a que Cristiano dejaba huérfana la izquierda no se cambió. Y dio un recital mientras le duró el físico.

Nacía el partido con la duda de la capacidad madridista de mantener el alto nivel de motivación del miércoles contra Atlético de Madrid. Aún no se tenía respuesta cuando apareció Bale para robarle la pelota a Dorado. El central dudó y apostó por sacar el balón jugado antes que dar un pelotazo para despejar. Le costó caro. Bale se encaró contra Asenjo y definió con calidad.

Villarreal no trastocó su estilo pese a las bajas. Marcelino García Toral es un técnico valiente y perder en el Bernabéu no le haría cambiar el guión. Salió a buscar al rival y el balón, aceptó el reto de puro fútbol que le planteó Carlo Ancelotti y se vio un bonito encuentro.

El riesgo de jugar más cómodo Real Madrid contra un rival que habla su idioma estaba presente. Lo aprovechaba Bale, quien puso un centro magistral con el pie izquierdo buscando a Benzema que no remató primero, pero no desperdició el segundo, cuando el galés se quitó de encima a sus rivales con una bicicleta, centró con su pierna derecha y el francés remató a placer.

Era el minuto 25 y muchos podían pensar que el duelo estaba decidido, pero en frente estaba un Villarreal que había perdonado en un remate de Jonathan Pereira y Edu Ramos había probado a Diego López. Su tercera llegada acabó en golazo: a tres del descanso Mario desdobló al extremo, se adentró en el área y soltó un latigazo a la red imparable. El partido revivía.

Ancelotti vio cómo se generaba un problema en los laterales, donde rota para tener a todos enchufados y en buen estado. Primero se lesionó Marcelo, con un pinchazo en la zona lumbar a los 18 minutos. Al descanso no pudo seguir su sustituto, Coentrao, y Arbeloa fue el elegido para cambiar su demarcación habitual y jugar en la izquierda.

Jugadores como Jesé o Di María no mantenían el nivel de brillantez que tuvieron en la Copa. Era prácticamente imposible. Lo acusó por momentos un Real Madrid que respiró cuando aparecieron. Bale y Di María acabaron el primer acto probando a Asenjo con disparos lejanos y el segundo nació con menos ritmo.

Real Madrid, pese a las rotaciones en varios puestos, acusaba el esfuerzo y Ancelotti torcía el gesto, de pie, en su banquillo. Una llegada de Carvajal con disparo cruzado era el único argumento ofensivo madridista, pero cuando Villarreal comenzaba a tener balón para buscar el empate, salió a relucir la pegada del equipo de Ancelotti. Fue el factor diferencial: un desmarque de Jesé, pase preciso de Di María y el canterano definió como los mejores, con la punta de su bota derecha, a toda velocidad, cambió con un toque sutil la dirección del balón para superar a Asenjo.

El partido otra vez parecía sentenciado cuando apareció Giovani, hasta ese momento desaparecido, para firmar una obra de arte a balón parado. Su zurdazo superó a la barrera rumbo a la escuadra.

Ancelotti buscaba control y daba entrada a Xabi Alonso, quien habría descansado todo el partido en caso de un resultado diferente. Marcelino ya iba por puntos haciendo debutar a Joan Román. Pero se encontró con el broche en un contragolpe madridista al ritmo de Jesé, quien dejó el balón en la frontal para que Benzema rematara con clase, ajustado al poste.

El Bernabéu disfruta del momento de su equipo y de la clase de Luka Modric, quien acabó levantando del asiento con varias jugadas repletas de clase en la salida de balón.

EFE