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Museo Viztaz: cada foto es un caramelo

La fundación Viztaz tiene más de cien cámaras para preservar la memoria fotográfica de Antioquia.

08 de febrero 2014 , 12:31 a.m.

Un paisaje, las últimas vacaciones, el matrimonio, el primer año de un hijo, los abuelos, la primera novia, las calles de la ciudad, el día de graduación, el tío que ya no está, el edificio que se tumbó para hacer una vía que dinamizará la ciudad, la pinta de los papás hace treinta años.

Lo anterior son sitios y momentos que pertenecen a la fotografía, como si esta invención permitiese viajar a través de ventanas, para hacer un recorrido a la memoria de lo que fuimos. Para entender un poco hacia dónde vamos y cómo nos transformamos a través del tiempo.

Esta es la idea de Óscar Botero, Biólogo de profesión de la Universidad de Antioquia, de 56 años, que desde hace cuatro, con su cámara de foto ‘Agüita técnica’ –de principios del siglo XX–, decidió emprender junto a un grupo de amigos un museo ambulante.

Esta exhibición tiene más de cien cámaras de diferentes épocas y mecanismos, con las cuales Botero pretende acercar las técnicas artesanales de hacer retratos a todo aquel que sienta la curiosidad de saber cómo la fotografía registra en papel, aquello que nos hace ser cultural y cotidianamente humanos para luego hacerlo tangible en papel.

La primera cámara que compró y que hace parte del museo ambulante de la ciudad, es una ‘rolliflex’ comprada hace 30 años por simple curiosidad, a un fotógrafo de Manrique, quien se la vendió por 10.000 pesos.

Esta misma curiosidad lo condujo a los Estados Unidos, a comienzos de los noventa, con la intención de traer a Medellín la fotografía digital en tiempos en los que un Cd costaba 75.000 pesos y los equipos solo se podían tener si la comodidad económica lo permitía.

Este viaje lo motivó a hacer su primera exposición, con un grupo de amigos, llamado 'Imagen digital: realidad y fantasía', en 1995.

Después decidió conformar la fundación Viztaz, donde desarrollaron dinámicas con la intención de resguardar el patrimonio fotográfico de los antioqueños e invitarlos a socializar con sus cercanos.

Su proyecto más innovador, según los niños de la ciudad, nació en 2011. Hizo un álbum de adhesivos con imágenes de la ciudad, que permitían jugar mientras se conocía la ciudad.

Este proyecto contó con tal éxito que este mes se lanzará un álbum similar con 480 láminas con imágenes del departamento.

Mientras tanto, Óscar sigue transitando con su museo de cámaras por cuanto centro comercial quiera llenar sus espacios de recuerdos de lo que fuimos, para seguir soñando con lo que seremos.

Johan López
Reportero gráfico EL TIEMPO