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Sin un plan ambiental, implosión de Space en Medellín está en duda

CDO no ha incumplido con todos los requisitos para dotanción controlada del edificio en El Poblado.

08 de febrero 2014 , 11:20 a.m.

A la espera del informe del plan ambiental, que debía entregar Lérida CDO ayer, se encuentra aún el Área Metropolitana.

Ese requisito es el que deberá cumplir la constructora para prevenir, atender y mitigar la afectación ambiental que podría generarse tras la implosión de la fase 5 del conjunto Space.

Al cierre de esta edición, la autoridad ambiental manifestó que había enviado a la constructora, desde el pasado 14 de noviembre, tres cartas solicitándoles los lineamientos sobre el manejo que se dará a la flora y fauna del sector, del ruido y el control del polvo, y de protección a los habitantes o transeúntes.

No obstante ese incumplimiento, la empresa Atila, encargada de la implosión, reiteró que esa acción no afectaría el medio ambiente.

“La emisión de polvo desaparecerá en ocho minutos y no afectará otras construcciones de la zona, ni instalaciones hidráulicas, alcantarillado, ni líneas de gas. Además no habrá consecuencias sísmicas”, agregó Rogelio Gómez, ingeniero y gerente de la empresa caleña Atila.

Mientras tanto, el basto aunque amenazador edificio en el que murieron 12 personas el 12 de octubre del año pasado, continúa siendo objeto de estudio por expertos y curiosos.

“Cuando cayó el Space, lo tenaz fueron los gritos de las personas en el edificio. Después el ruido de las ambulancias (...) Pero eso ahora no va ha ser así, ya está uno prevenido, además mucha gente ha venido a decirnos que estemos tranquilos”, dijo Beibar Martínez, celador de uno de los conjuntos residenciales de la zona.

Así como Beibar, los vecinos o personas que trabajan cerca al conjunto residencial Space, muchos de los cuales no sabían del simulacro de la implosión ayer, se encuentran tranquilos y confiados de que nada sucederá con este procedimiento para derribar la torre cinco.

Lo mismo sucede con los obreros, celadores y guardas que van a Space a realizar sus trabajos todos los días.
Aunque se muestran algo temerosos por el recuerdo de colapso de la torre seis, dicen esta vez sentirse seguros por tratarse de un procedimiento calculado.

“A veces le da miedo a uno, porque ese sábado que se cayó esa torre yo fui a las cuatro de la tarde a realizar un estudio de topografía, por poquito me toca (...) No creo que con la implosión vaya a suceder nada”, dijo Fraan Guisao, auxiliar de topografía.

Solo queda esperar a que las cientos de paredes y estructuras se rompan. Toneladas de cemento, tierra y polvo se desplomarán sistemáticamente este 18 de febrero.

Paola Morales Escobar
Redactora EL TIEMPO