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El hombre del riesgo en Boyacá

Durante dos años, Alirio Rozo Millán ha combatido los desastres en el departamento.

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07 de febrero 2014 , 11:00 p.m.

El primer día que Alirio Rozo Millán asumió su cargo como asesor de la Oficina de Atención y Prevención de Desastres afrontó su primer incendio.

“Me fascina mi cargo y no porque me goce los desastres sino porque me permiten prestar un buen servicio”, asegura este hombre cuya vida ha estado enmarcada entre el servicio a la comunidad y el riesgo.

“En abril vino la segunda prueba, una temporada de lluvia que nos inundó el corredor industrial desde Tunja hasta Corrales, ahí realmente me medí”, indica Rozo.

En ese instante corroboró de qué estaba hecho y entendió además que todos los pasos dados en su vida le servían ahora para asumir el nuevo reto.

Pero esos primeros pasos los dio en su natal Güicán de la Sierra, en donde nació un 20 de agosto de 1955. Allí creció con sus padres, un sargento de la Policía muy estricto y una maestra que luego de tener a sus nueve hijos se dedicó a las labores del hogar.

“Por el trabajo de mi padre nos trasladamos a Tunja en donde ingresé al Colegio de la Policía”, indica. Tiempo después estudió en el Seminario Menor de Tunja en donde continuó su bachillerato. Finalmente fue en el Colegio Santo Domingo donde terminó el proceso.

“Luego estudié Ingeniería Civil en la Universidad Santo Tomás de Bogotá e hice parte de los equipos de baloncesto y voleibol”, menciona este aficionado y amante del deporte.

En los años siguientes dedicó su tiempo a ejercer su profesión en el Instituto de Desarrollo de Boyacá, en el Instituto Nacional de Fomento Municipal, el Ministerio de Transporte y como ingeniero en la Clínica Reina Sofía.

“Luego llegué de nuevo a Boyacá a dirigir la obra del Club Militar de Sochagota”, asegura Rozo. Y estando en el departamento, una propuesta de sus amigos le ‘sonó’.

“Me dijeron que por qué no hacía parte del Cuerpo de Oficiales Profesionales del Ejército y acepté. Ahora tengo 12 años de estar vinculado”, explica.

Desde allí ha podido hacer lo que desde pequeño le inculcaron sus padres, el servicio a la comunidad. Por eso cada fin de semana destina su poco tiempo libre para asistir con un equipo de médicos y odontólogos a prestar sus servicios en donde los requieren.

“Creo que en la medida que uno haya servido, sirve para la vida”, menciona. Por eso desde hace dos años es el hombre del riesgo, el mismo que aparece en los incendios, inundaciones y avalanchas y que no teme salir de la cama muy temprano en la mañana si de prevenir o mitigar un desastre en Boyacá se trata.

“Es un trabajo apasionante, mi labor es coordinar la atención de emergencias y a lo largo del camino he entendido que no sobrevive el más fuerte sino el que mejor capacidad de adaptarse a la situación tenga”, dice Alirio Rozo.

 

Catalina Moreno
REDACCIÓN BOYACÁ SIETEDÍAS