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Cambiar, la única manera de crecer... (Opinión)

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07 de febrero 2014 , 08:54 p.m.

El equipo colombiano de Copa Federación mostró ímpetu y tuvo garra, coraje y fuerza desbordantes y así logró vencer a dos débiles rivales, dos muy débiles rivales, como Bahamas y Ecuador, en la ronda del todos contra todos del grupo B del grupo I de la Zona Americana. Fuimos hasta potencia; nos dimos el lujo de que las debutantes tuvieran sus primeros pinos. Al final, todo fue un sofisma. Brasil nos devolvió a nuestra realidad y parece no pasar nada. Sin rasgarnos, pues, las vestiduras, sin señalar a nadie, sin crear caos en el ambiente tenístico del país, estoy seguro de que es hora de que la dirigencia de la Federación Colombiana de Tenis tome cartas en el asunto. Hay que tener sensatez, hay que tener vergüenza, hay que salir por la puerta grande y no esperar a que nos echen. Los ciclos se cumplen y este ya llegó a su triste término. Tal vez los récords, las marcas y los registros personales se cumplieron; pero ¿dónde quedaron los colectivos, los del grupo, los de todo un país? Hay que renovar, darles oportunidad a las que vienen, darnos la pela, si es necesario, porque quedó demostrado que, con las de la experiencia, las de los grandes nombres, no pudimos y no podremos lograr el objetivo de estar nuevamente en la élite del tenis. Presidente, es hora de cambiar; usted lo sabe muy bien.

Dándole vuelta a la página, nos encontramos con un Santiago Giraldo animado, jugando bien, seguro y aterrizado. Un Giraldo que la próxima semana recuperará su estatus de mejor raqueta nacional en la ATP parece haberle dado un giro a su vida, dejando atrás los fantasmas que lo aquejaban y arriesgándose a ganar, a sacar su mejor tenis, a ser demoledor cuando se lo propone, cuando solo él quiere. Durante toda la semana en el ATP 250 de Viña del Mar (Chile) ha demostrado esa frialdad que tanto se le ha criticado y esa que muchas veces le ha costado partidos, unos más importantes que otros. Hoy tiene motivos para festejar: está 'ad portas' de la segunda final de su carrera deportiva (jugará este sábado la semifinal contra Leonardo Mayer) y celebra su centenar de triunfos en el circuito profesional. Tal parece que los astros están esta vez de su lado.

ANDRÉS BOTERO B.
Redactor EL TIEMPO