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La joven que venció a 24 países con sus diseños

Nandy Parra fue becada después de demostrar su talento en un concurso en EE. UU.

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07 de febrero 2014 , 05:55 p.m.

Nandy Vanessa Parra, de 18 años, nunca pensó que su imaginación sería capaz de vencer a diseñadores de 26 países diferentes. Tampoco que, gracias al concurso y al Sena, podría llegar a una universidad que de otro modo sus padres nunca hubieran podido pagar de su bolsillo. Hoy, desde el campus de la Universidad de los Andes, recuerda el camino que la llevó a conquistar su sueño.

“Tenía que ganar en serio, porque resulta que no me dieron un permiso para salir del país y el gasto del tiquete lo tuvimos que asumir mi familia y yo después de que logramos conseguir la autorización. Con los 2.500 dólares del premio ayudé a pagar el pasaje y mi computador”, cuenta Nandy.

El concurso fue una alianza entre ACA, Adobe Certified Associate y la organización Global Fund for Children, fundación encargada de transformar el futuro de los niños vulnerables en un sueño realizable, en una vida digna a través de la educación.

Ahora entiende, más que nadie, que existen muchas personas con un talento oculto que necesitan un empujón como el que recibió ella del Sena para poder surgir.

Lo primero que hizo entonces, apenas supo que su creación había superado a personas de todo el mundo, fue llamar a sus padres. “Mi papá dejó de hablar al teléfono, no podía pronunciar palabra. Lloró todo el tiempo”, anota.

Cuando más adelante su padre supo de la beca- del fondo al incentivo a la excelencia del Sena con el Icetex-, la alegría fue doble: además de contar con una hija talentosa, ya no debía correr con un gasto que en ese entonces no sabría si podía costear.

Pero los pasos de su hija se fueron dando poco a poco, naturalmente. Como siempre, el talento y la oportunidad hicieron lo propio. La idea original de su diseño nació de un gesto inesperado que se encontró en la calle: “Me pasó algo muy bonito. Un día estaba saliendo de hacer la práctica y había comprado un jugo para el calor. Un niño de la calle empezó a decirme que tenía sed y yo se lo di. Y de ahí salió el eslogan: siente la alegría de dar. Ellos también sueñan con llegar lejos”.

Luego, en Washington, obtuvo el segundo lugar con un diseño que reunía su experiencia anterior: una niña humilde iluminada por la posibilidad de superar su condición gracias a la ayuda de otros. Casi como si replicara en ese diseño su experiencia de superación gracias a la ayuda de lugares como el Sena.

El primer puesto fue para Corea, luego Colombia y tercero Taiwán. En total, concursaron 26 países. La cuota latinoamericana la aportaron Chile, Ecuador, Colombia y México. El concurso reportó 59.000 propuestas registradas.

“Me gustaba el arte social. Que tenga un fin. La mayoría de artistas hacen lo que les gusta y ya. Pero el diseño es un arte con un fin. Tiene que tener un concepto que todas la personas puedan entender”, explica.

Con sus diseños, Vanessa quiere que personas de todo el mundo puedan tener su mismo destino.

REDACCIÓN BOGOTÁ