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Tenga en cuenta algunas claves de conducción para ahorrar gasolina

La rapidez con que el carro consume gasolina es directamente proporcional al tamaño del motor. No se puede pretender que un vehículo con una máquina de 3,0 litros coma lo mismo que uno de un litro.

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07 de febrero 2014 , 05:06 p.m.

Mezclar para evitar el pistoneo, ‘cuadrar’ la chispa, utilizar aditivos… Alimente bien su carro antes de arrancar.

Caso distinto son los motores que se ubican entre los 1,6 y los 2,5 litros, que suelen ser menos consumidores en proporción a su potencia porque no obligan al conductor a acelerar demasiado para circular a buena velocidad. Responden bien en nuestras carreteras sin que la billetera se afecte tanto, contrario a los motores pequeños –económicos, pero ‘lentejos’– o los grandes, potentes, pero tragones.

Ahora bien, no todo depende del tamaño del motor: la edad, el diseño, la configuración y el estado general son determinantes para el consumo. Un vehículo sincronizado rinde toda su potencia y, por ende, requiere menos acelerador que aquel cuyo motor funciona irregularmente. Y a menor ‘chancleta’, menor consumo.

También depende del conductor. Las aceleradas y frenadas abruptas por al momento de los sobrepasos o por simple inseguridad al conducir generan un gasto de gasolina superior al normal.

A mayor altura, más consumo

La combustión es más lenta en un ambiente con menos oxígeno (como Bogotá o Tunja) y, por lo tanto, el vehículo pierde potencia y consume más. Los cálculos de los ingenieros mecánicos demuestran que, por cada 1.000 metros de altura, el motor pierde 10 por ciento de potencia y, por ende, le exige a su dueño más plata para gasolina.

Lo bueno del asunto es que los requisitos de octanaje a 2.600 metros son menores que en la playa, es decir, en lo alto puede usar gasolina corriente sin que el carro ‘pistonee’, pero al empezar a bajar a tierra caliente se sienten cascabeleos con ese mismo combustible.

La mejor forma de saber si su vehículo aguanta gasolina corriente en las alturas es escuchándolo, especialmente cuando arranca en los semáforos o circula a bajas revoluciones en un trancón.

En cuanto los aditivos y ‘mejoradores’ de octanaje, no son necesarios porque los mismos combustibles traen todos los componentes que necesita un motor para su buen funcionamiento.

Sin embargo, hay aditivos que limpian los sistemas y son más contundentes si se añaden cuando el tanque está bajo de combustible. Se revuelven mejor con la gasolina y limpian más eficientemente los chicleres y los inyectores.

Mezclar gasolina extra con corriente es químicamente factible y le permite al conductor ahorrarse unos pesos a la hora del tanqueo. Obviamente, hay que averiguar ‘a oído’ cuál es la proporción ideal. La gasolina extra tiene 93 octanos y la corriente tiene 86 y, en alturas medias, la proporción 50/50 funciona bastante bien.

Gasto en el trancón

Con cada arrancada, el conductor le da más acelerador al carro para que este a su vez dé la potencia suficiente y lo mueva. Por si fuera poco, el medio ambiente sube de temperatura y el aire entra caliente al motor. Apague el motor en paradas largas.

Acelere

El acelerador debe usarse para subir a las revoluciones que toca (idealmente, entre 3.000 y 4.000). Por eso no es recomendable ‘meter’ todos los cambios en una sola cuadra para ahorrar.

En la mañana...

Encienda el carro sin acelerarlo mientras el aceite lubrica las piezas del motor.

No espere a ‘calentar’ con el choke puesto; arranque a los 20 segundos de encenderlo o de lo contrario recibe más gasolina de la que necesita y consume más. El peor enemigo del consumo es dejar el carro prendido mientras entra ‘un momentico’ a sacar el celular que se le quedó en la casa.