Archivo

'Falta pasión por nuestras profesiones': Nuevo rector de la Javeriana

Jorge Humberto Peláez Piedrahita será el encargado de relevar al sacerdote Joaquín Sánchez.

notitle
07 de febrero 2014 , 04:57 p.m.

Una comunicación proveniente de la sede de la Compañía de Jesús, en la ciudad de Roma (Italia), fue el mecanismo mediante el cual se anunciaba, en Colombia, el relevo en la dirección de la Pontificia Universidad Javeriana, una de las instituciones de educación superior más tradicionales del país.

El documento llegó el pasado 29 de enero y contenía el nombre del padre Jorge Humberto Peláez Piedrahita, quien sería el encargado de relevar al sacerdote Joaquín Sánchez, en el cargo desde hace seis años.

Peláez, nació en Cali en 1945, y desde hace trece años se ha desempeñado como rector de la Javeriana en esa ciudad. Fue ordenado sacerdote en 1974 y obtuvo una licenciatura en Filosofía y una maestría en Ciencias Políticas en la Javeriana, donde cursó sus estudios de Teología.

Desde 1981, cuando se hizo doctor en Teología Moral de la Universidad Gregoriana, de Roma, regresó a Colombia para seguir trabajando en la universidad jesuita.

En entrevista con EL TIEMPO, el religioso asegura que uno de sus objetivos principales en esta nueva responsabilidad será acercarse más a los profesores y fortalecer los vínculos con la comunidad.

Usted llega a Bogotá desde la Javeriana de Cali, ¿cómo se relacionan ambos espacios académicos?

Una de las posibilidades que me brindó el haber trabajado durante tantos años en ambos contextos es tener una visión del país desde la complejidad que significa la variedad de las regiones, pero también desde el centro, donde se manejan temas que impactan a todo el país. Esto me ha permitido adquirir una sensibilidad con la que puedo hacer una lectura amplia de Colombia y articular ambos contextos.

¿Qué le aporta esta experiencia a la Javeriana?

La Javeriana es una universidad a la que llegan estudiantes de todo el país, los cuales, al finalizar su formación, muchas veces terminan regresando a sus ciudades. A partir de lo que he vivido, me gustaría fortalecer esta dinámica a través de aspectos como la investigación, el acompañamiento a los estudiantes y las asociaciones de egresados para lograr un mayor desarrollo del país desde las regiones.

¿Cuáles son sus mayores desafíos como rector de la institución?

El mayor reto, no solo de la Javeriana, sino de todas las universidades colombianas, es ofrecer una educación de excelencia con un profundo sentido de pertenencia, es decir, formar profesionales absolutamente competentes y a la vanguardia del conocimiento, pero, a su vez, totalmente conectados con la realidad del país. Esto se logra con investigaciones que aporten respuestas a los problemas del país y generando un mayor diálogo entre la academia y la realidad.

¿Qué aporta la Javeriana a esa transformación del país?

Esta universidad tiene una sabiduría acumulada durante muchos años, lo que le otorga una riqueza muy grande. Además, tiene un activo, que es un tesoro, y es la tradición jesuita, con más de 450 años educando juventudes en todos los continentes. Dentro de esta tradición hay una visión particular del ser humano, que es lo que quisiéramos entregar a través de nuestro proyecto educativo: formación integral de seres humanos balanceados, desarrollados en su intelectualidad, que no sean solo unos 'geniecitos', sino personas capaces de amar, interactuar y trabajar de manera ética.

¿Cómo ve el estado de la calidad educativa en Colombia luego de los últimos informes internacionales en los que el país no queda muy bien parado?

Yo creo que esa es una radiografía de la realidad. Las cifras son contundentes y no se gana nada con maquillarlas o tratar de justificarlas. Lo importante es lo que hagamos frente a esa realidad en la que uno de los problemas más delicados que tenemos es la calidad de los maestros. Uno ve que en los países europeos ser educador es uno de los oficios más nobles y más valorados en la sociedad; entre nosotros, en cambio, eso no ocurre, aun cuando hay profesores maravillosos.

¿De qué manera se logra este objetivo?

Las universidades no pueden conformarse solamente con contratar profesores con las más altas credenciales académicas; hay que formarlos continuamente en pedagogía y aquí estamos hablando de la educación por competencias, lo cual, en teoría, conocemos muy bien, pero en cuanto a la asimilación que hacen los futuros maestros todavía hay mucho que hacer.

La forma de evaluar, también es un punto débil, puesto que muchas veces se hace de una forma tradicional sin examinar estas competencias y creo que aquí hay una serie de inconsistencias en las que hay que trabajar.

Con el avance tan veloz de las tecnologías, el mundo de los estudiantes es uno cuando entran a la universidad y otro cuando salen, ¿cómo prepararlos para este cambio?

Una de las competencias más importantes que debemos desarrollar en nuestros estudiantes es la capacidad de aprender a aprender y de aprender a desaprender lo que ya es obsoleto.

Así, el estudiante sabrá que debe aprender unos conocimientos y unas capacidades para lo que está en ese momento, y, a la vez, tomar conciencia de las velocidades de vértigo a las cuales va a cambiar ese conocimiento.

En este contexto, las Tic juegan un papel muy importante porque son las herramientas para lograr la continua actualización y están revolucionando los procesos educativos de una manera muy significativa. Sin embargo, así como hay unos materiales riquísimos y tenemos que ayudar a los estudiantes a que generen esa curiosidad y esa dinámica, tenemos que tener el cuidado de que no se contenten con cortar y pegar.

¿Qué cambios se vienen en la Javeriana, académica e institucionalmente?

La universidad tiene una solidez institucional grande y la apuesta está en la planeación, que es una construcción colectiva. Mi rectoría tendrá un toque académico, estando cerca del profesorado, estimulando su capacitación, no solo en el área disciplinaria de cada uno, sino en los aspectos pedagógicos.

Tampoco se pueden descuidar los vínculos de la Javeriana con el entorno, con las organizaciones sociales, con el sector público, con los empresarios. Somos actores sociales y tenemos la responsabilidad de sacar adelante a este país, más cuando pensamos en la Colombia del posconflicto.

¿Cómo debe ser el egresado universitario colombiano?

Una de las cosas que a uno lo aterran como ciudadano es la enorme mediocridad que hay entre quienes prestan servicios en todos los campos. Una de las cosas con las que sueños en este país es tomar conciencia de ello y apostarle a la calidad. Muchas veces, la nuestra es una cultura de mínimos, por lo que la gente se limita a cumplir estrictamente con sus horarios y funciones. Nos falta mucha pasión por las cosas que hacemos y el profesional debe marcar la diferencia en este aspecto.

REDACCIÓN VIDA DE HOY