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Legionarios de Cristo piden perdón y eligen a nuevo director

En una petición pública, la congregación pidió perdón por los delitos cometidos por su fundador.

06 de febrero 2014 , 11:45 p.m.

La Legión de Cristo cerró este jueves su etapa más oscura con la elección de un nuevo gobierno y la petición pública de perdón por todos los delitos y pecados cometidos por su fundador, el sacerdote mexicano Marcial Maciel, así como por los errores en que cayó la congregación al gestionar estos escándalos.

El nuevo director general de este instituto religioso que creció de forma exponencial durante el pontificado de Juan Pablo II es el mexicano Eduardo Robles Gil.

La elección de Robles Gil tuvo lugar el pasado 20 de enero, pero no se hizo pública hasta este jueves por deseo del papa Francisco, quien quiso disponer de un tiempo para confirmar el nombramiento de la nueva cúpula.

La petición de perdón por parte de los Legionarios de Cristo era un paso ineludible en el proceso de renovación y redescubrimiento de su propia identidad que comenzó cuando Benedicto XVI decidió intervenir la orden en julio del 2010.

Además de un nuevo gobierno, deben salir unas nuevas constituciones purificadas del influjo de Maciel. Sobre su antiguo líder, dicen que tuvo “comportamientos gravísimos y objetivamente inmorales” y que “suplican para él la misericordia de Dios”.

A continuación, manifiestan su “hondo pesar” por los abusos que cometió con seminaristas menores de edad, sus “actos inmorales” con hombres y mujeres adultos (tuvo varios hijos de madres distintas), el “uso arbitrario de su autoridad y de bienes” y el “consumo desmesurado de medicamentos adictivos”.

“Nos resulta incomprensible la incoherencia de seguirse presentando durante décadas como sacerdote y testigo de la fe mientras ocultaba estas conductas inmorales. Nos apena que muchas víctimas y personas afectadas hayan esperado en vano una petición de perdón por parte de Maciel y hoy queremos hacerla nosotros, expresando nuestra solidaridad con todas ellas”, dicen los legionarios.

DARÍO MENOR TORRES
Para EL TIEMPO
Ciudad del Vaticano