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Elecciones chuzadas

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06 de febrero 2014 , 07:15 p.m.

¿Vale la pena armar un escándalo nacional por las ‘chuzadas’, legales o ilegales, que personal de inteligencia del Ejército les ha hecho a los comisionados del Gobierno y de la guerrilla que conversan en La Habana para llegar a un acuerdo que ponga fin al conflicto interno más antiguo y absurdo del mundo? Esas chuzadas son inocuas, dado que en los diálogos de La Habana, que se realizan con discreción, no en secreto, nada se dice, supongo, que no pueda y que no deba ser sabido por los colombianos. Al fin y al cabo, son los cuarenta y cinco millones de habitantes de nuestro país los que se van a beneficiar con la paz, si se logra, o a seguir pagando los costos si el conflicto continúa.

Hay cosas peores que las chuzadas, y sobre las cuales no soplan todavía los vientos del escándalo, aunque no podrían ser más escandalosas. Por ejemplo, escuché esta semana, no recuerdo si por Blu Radio o por Caracol, la noticia de que una banda de asesinos denominada ‘Águilas Negras’ había difundido un comunicado por el cual se amenaza de muerte a aquellos que sigan criticando al expresidente Álvaro Uribe y al señor Procurador General, Alejandro Ordóñez, o que defiendan al alcalde Petro, contra quien así mismo se lanzan amenazas. Aparte de lo que escuché por la radio, que no sólo es escandaloso, sino miedoso, aterrador como la prosa mazorral de Fernando Londoño, no he visto que se le dé trascendencia en los medios. Estoy seguro de no haber oído mal y de que la emisora, que venía escuchando en un taxi, no se inventó el comunicado.

Cabe la posibilidad de que la advertencia aguileña sea un truco de los enemigos de los doctores Uribe Vélez y Alejandro Ordóñez para desprestigiarlos más de lo que ya están, vinculando descaradamente sus nombres a una tenebrosa organización criminal. Sin embargo no se ha escuchado ni al doctor Uribe ni al doctor Ordóñez rechazar y condenar las amenazas de las ‘Águilas Negras’ contra sus críticos o contra los que hablan a favor del alcalde Petro. Tal vez no conocen la existencia de dicho comunicado y en ese caso sería bueno que la radio donde se transmitió (Blu Radio o Caracol Radio, una de las dos) les hiciera llegar una copia, y que los colombianos pudiéramos conocer qué piensan al respecto estas dos figuras eminentes de la democracia colombiana.

No menos útil sería que la inteligencia del ejército, demostrada ya su admirable eficiencia, se empleara en averiguar si las ‘Águilas Negras’ son una amenaza real y están dispuestas a cometer los crímenes que anuncian en el comunicado, y en tal caso, verificar quiénes son, quién las financian, quién las auspicia. En ello haría mejor labor la inteligencia militar que espiando a los comisionados del gobierno en La Habana.

El segundo motivo de escándalo, ligado con el primero, son las denuncias de fraude para las próximas elecciones parlamentarias. Según revela un informe de la Misión de Observación Electoral (MOE) hay 417 municipios en riesgo de fraude electoral, medio o alto (‘El Espectador’, 6 de febrero 2014, p. 6). De acuerdo con el informe, los políticos son los principales promotores del fraude, y algunos de ellos se valen del apoyo de bandas de asesinos para intimidar a los electores. Significa que en el 45 % del territorio nacional las elecciones estarían chuzadas por el fraude. En alas de ese fraude, volverían al parlamento los mismos políticos corruptos que han hecho del Capitolio Nacional un pozo séptico y borrado los fundamentos de la democracia.

Les toca a los políticos que juegan limpio, a los que actúan con honestidad en la elaboración de las leyes, y en el cumplimiento de los deberes que les impone el ser miembros del poder Legislativo, gracias a la confianza de los ciudadanos que los eligen, formar un frente común y, de consuno con el Gobierno, establecer los mecanismos que atajen el fraude y que saquen del juego a los corruptos, de una vez y para siempre.

Enrique Santos Molano

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