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Ministra rajada/ Opinión

06 de febrero 2014 , 07:00 p.m.

No se explica cómo la ministra de Educación, María Fernanda Campo, se mantiene en su puesto. Debe tener una palanca muy grande, pues no solo fracasó estruendosamente en la concertación de una nueva ley de educación superior con los sectores interesados, sino que a diciembre del 2013, las pruebas Pisa de educación ubicaron al país en uno de los peores lugares del escalafón internacional.

Colombia quedó en el puesto 61 de 65 países. Lo cual revela que el Estado colombiano, a través de la ley general 115 y 30 de educación superior alimenta y mantiene un sistema educativo para el subdesarrollo y la inequidad. Varias veces se ha dicho.

La separación obsecuente entre educación pública y privada alimenta las diferencias y agudiza la desigualdad entre los colombianos. Es un sofisma que sea garantía para el pueblo colombiano.

En pos de la reelección, este debería ser un punto central del debate que oferte a los colombianos la promesa de modificar radicalmente un sistema que nutre el atraso, la pobreza y la desigual de un país con pretensiones de integrarse al club de los ricos que representa la OCDE.

Otto Gerardo Salazar Pérez
*Docente Unillanos
ottogerardo@gmail.com