Archivo

Déficit de encanto / Crítica Mente

06 de febrero 2014 , 03:51 p.m.

Lo bueno de Ethan y Joel Coen es que, a pesar de haber tocado el cielo con las manos, siguen comportándose como irredentas almas del purgatorio. Aunque hace rato Hollywood dejó de verlos como los loquitos de antaño, gracias a sus cuatro premios Óscar y sus múltiples nominaciones, estos talentosos hermanos siguen rodando singulares historias alejadas de los clisés de la industria. Lo malo es que a veces esas películas tienen rasgos tan personales, que también terminan alejándose del espectador.

Ese es el caso de Balada para un hombre común, una cinta nominada a dos premios Óscar (mejor fotografía y mezcla de sonido), que aunque tiene notables logros, por momentos parece un chiste privado. La cinta cuenta la historia de un cantante del montón que trata de alcanzar el éxito en la escena de la música folk de los años 60. A pesar de contar con cierto talento, carece del encanto necesario para cautivar al público que asiste a sus presentaciones y, lo que es peor, a los amigos que lo rodean.

La película tiene dos atractivos clave. El primero es el tradicional humor negro de los hermanos Coen, que les permite construir varias secuencias de antología, como aquella cuando el protagonista se ve forzado a cantar en una cena familiar o la que involucra a un memorable gato. El otro ingrediente es una ambientación admirable, que alcanza su punto más alto en unas secuencias exteriores donde salen unos carros alucinantes que parecen fantasmas del pasado. Pero esos activos no logran superar las limitaciones de una historia opaca a la cual, como al protagonista, se le refundió el encanto.

MAURICIO REINA
CRÍTICO DE CINE