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Sueñan con que el Picacho se convierta en otro Monserrate

La obra ha tenido un costo de 2.800 millones de pesos y está en manos de la EDU.

06 de febrero 2014 , 08:16 a.m.

En el noroccidente de la ciudad, a 2.108 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el ecoparque cerro el Picacho. A este lugar se llega ahora por una vía destapada, pero transitable. Se asciende a su cima por toda una compleja estructura de escalones y terrazas de adoquín, hasta Cristo Rey.

-Son 350 escalones, póngale cuántos metros. No sé la medida real, pero sí he contado los escalones.

Dice Amparo Mejía, cuando el ingeniero Carlos Alberto Villegas, encargado de la obra, hacía cálculos matemáticos.

-Yo creo que son 600 con el otro sendero. Serían 40 centímetros de cada escala por 600. Son casi dos kilómetros, agrega el ingeniero.

Amparo, líder comunal del barrio Picacho, se acerca a la obra por lo menos dos o tres veces a la semana y, además de contar los escalones y ver el paisaje, pregunta a los contratistas de la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) por los avances en la construcción, conversa con los obreros y hace pequeñas críticas. Pero, sobre todo, dice sentirse orgullosa del proyecto.

“Ahora EPM también volteó a mirar por estos lados de la ciudad, dentro de poco tendremos servicio de agua y alcantarillado. También comenzaremos a desarrollar las huertas urbanas y otros proyectos para generar empleo o ser autosostenibles”, señala Amparo.

Las obras del ecoparque, que comenzaron a mediados del año pasado, concluyeron su primera fase el pasado diciembre, con un mirador de 360 metros cuadrados, parqueadero, zonas verdes y mobiliario urbano para el disfrute del espacio público.

En este momento se está ejecutando la segunda etapa de la obra, la cual tiene una inversión de 1.100 millones de pesos. Esta etapa contempla la construcción de terrazas, estructuras metálicas en la cima del sendero, rectificación de la vía de acceso y pisos en adoquín. Además de la adecuación de los senderos y escalas de acceso al Cristo del cerro El Picacho.

“En esta etapa estamos tratando de manejar la parte ambiental con la social. Nada se ha hecho sin el consentimiento de la comunidad, todo ha sido socializado y, además, un 80 por ciento de los obreros viven acá”, explica el ingeniero Villegas.

Para Amparo, lo más importante es conservar el medio ambiente y enseñar a la comunidad y los turistas a recoger la basura, a no rayar los árboles, a no talar o prender fogones.

“Queremos que lleguen más mariposas y colibríes, que esto siga verde, que no dañen los árboles que hemos sembrado, que no destruyan lo que hemos construido para todos”, dice la líder comunal.

Con este proyecto, agrega Amparo, se les abren las puertas a las personas del sector para comenzar microempresas y desarrollar negocios, además de los más de 15 trabajos directos que ha generado la obra. El turismo, según ella, se convertirá en un tema de vital importancia.

“Los habitantes de los cinco barrios de la comuna nos soñamos un cerro estilo Monserrate, donde la gente venga a orar, a cumplir promesas y a disfrutar. Muchos ya se sueñan vendiendo estampitas del Cristo Rey, otros haciendo camisas con estampados del paisaje”, cuenta Amparo.

Por último, está el Cristo Rey, en la cima de cerro Mirador El Picacho, al final de las 600 escalones y las nueve terrazas de concreto y adoquín. El Cristo, que también será restaurado, seguirá ahí, mirando al firmamento, observando el paisaje y resguardando esta irregular topografía de la cordillera central que recorre todo el norte y el sur del valle de aburrá.

Paola Morales Escobar
Redactora de EL TIEMPO
Medellín