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La sobreexplotación amenaza la riqueza y los servicios ecosistémicos

Acciones como las del Jardín Botánico de Medellín se encaminan a preservar la riqueza biológica.

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05 de febrero 2014 , 07:48 p.m.

El mundo entero es una gran masa viva, pero existen algunas zonas donde la vida se multiplica maravillosamente, al punto que en ellas no solo se habla de biodiversidad sino de megadiversidad.

Resulta que nuestro país, por su relieve y clima tan variados y por estar ubicado en la franja tropical, posee una de las cinco riquezas biológicas más importantes de la Tierra.

Aquí, en Colombia, se registran montones de especies: por ejemplo en las regiones montañosas hay más de 5.000 especies de plantas por cada 10.000 kilómetros cuadrados, lo que representa la mayor biodiversidad del planeta.

Y, dentro de Colombia, existe una región que ocupa apenas el 5,6 por ciento de su territorio pero alberga a cerca de la mitad de todas las especies vivas del país.Esta región es el departamento de Antioquia, en cuyos 63.612 kilómetros cuadrados de superficie viven el 49 por ciento de las especies de mariposas, el 30 por ciento de las plantas, el 52 por ciento de las aves, el 51 por ciento de los mamíferos y el 30,6 por ciento de los anfibios colombianos.

Hay que advertir, sin embargo, que la riqueza biológica no se distribuye uniformemente por todo el territorio y que en el caso de Antioquia se encuentra sobre todo en las subregiones del nororiente y el noroccidente.

La biodiversidad es importante ya que proporciona una gran cantidad de bienes y servicios de los cuales dependen el bienestar y la calidad de vida de las personas.

La biodiversidad nos provee de alimentos, regula el clima, controla la erosión, garantiza el suministro permanente y la calidad del agua que consumimos, entre muchos otros beneficios. Todos estos beneficios se denominan “Servicios ecosistémicos”, y el departamento de Antioquia es un territorio privilegiado en este sentido.

Lo que se dice en el párrafo anterior es la buena noticia. Pero la mala es que ni Colombia en general ni en particular el departamento de Antioquia han sabido cuidar su riqueza biológica y de hecho la han sobreexplotado de tal manera que muchas especies tienden a desaparecer.

Cerca del 70% de los bosques de Antioquia han sido talados poniendo en peligro la existencia de muchas especies de plantas y aves, de insectos y de mamíferos, y del agua que necesitamos.

En nuestro departamento, más que en cualquier otra región de Colombia, los bosques desaparecen al ritmo del “hacha que mis mayores me dejaron por herencia”, a la que se le canta en el himno regional.

Las cifras negativas de nuestra relación con la naturaleza son desoladoras, a tal punto que puede decirse que el desarrollo de nuestra economía se ha producido a costa de la destrucción irracional de lo que se denomina los servicios ecosistémicos.

Al hablar de servicios ecosistémicos se identifican tres variables: la de provisión de bienes y productos provenientes de la naturaleza; la de regulación de la calidad del aire, del clima, de las enfermedades humanas, de la calidad del agua; y la cultural, que comprende los beneficios espirituales, recreativos o educacionales brindados por los ecosistemas.

De estas tres variables proviene el alimento que nos permite estar vivos, en ellas se retiene el carbono que suelto en cantidades desproporcionadas en la atmósfera ocasiona el calentamiento global, en ellas se producen los elementos que conforman nuestra identidad cultural... El equilibrio de nuestra relación con los servicios ecosistémicos asegura la sostenibilidad de nuestra existencia sobre la Tierra.

La situación es grave. Sí, se empobrece nuestra megadiversidad y se deterioran los servicios ecosistémicos. Sin embargo, y aunque no con la rapidez que se requiere, en Colombia se avanza en la búsqueda de soluciones. Por ejemplo, en enero de 2011 varias entidades se unieron para construir la estrategia Capital Natural Colombia. Dichas entidades son la Presidencia de la República; la Alta Consejería Presidencial para la Gestión Ambiental, Biodiversidad, Agua y Cambio Climático; y la Contraloría General de la República.

La Estrategia está motivada por la necesidad de hacer un buen uso de los ecosistemas para el desarrollo económico. Más recientemente, el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible publicó la Política de Gestión de la Biodiversidad y Sus Servicios Ecosistémicos para Colombia.

Estos dos esfuerzos de política al más alto nivel están propiciando que muchos grupos de investigación se interesen en la cuantificación y valoración de servicios ecosistémicos, lo cual resulta fundamental en un país megadiverso.

Pero no todas las iniciativas provienen de las altas esferas. A nivel regional, un buen ejemplo de acción es el de los estudios que sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos ha elaborado el Jardín Botánico de Medellín (JBMED), con el auspicio de muchas otras instituciones regionales, nacionales e internacionales.

Algunos estudios del JBMED muestran la enorme diversidad de plantas de muchas regiones del departamento y la gran variedad de usos que las comunidades locales les dan; por ejemplo en Urabá algunas comunidades reportan usos para el 30% de las 595 especies de plantas encontradas en sus bosques.

Otros estudios muestran la importancia de conservar los bosques de Antioquia para evitar la emisión de cerca de 300 millones de toneladas de carbono que almacenan en su biomasa; también sobre el papel que prestan los árboles urbanos del Área metropolitana de Medellín para retener el CO2 proveniente principalmente de los carros; de la variedad de plantas que los compositores de música popular mencionan en sus canciones; y la de desarrollar herramientas de planificación (documentos, mapas) para que la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos sean tenidas en cuenta como parte integral de la administración pública a nivel de la ciudad de Medellín y de Colombia.

De manera que programas como Capital Natural Colombia y los estudios liderados por el Jardín Botánico de Medellín contribuyen al reconocimiento de nuestra gran riqueza biológica, de los servicios ecosistémicos que proporciona y de las implicaciones que tiene en el país.

CÉSAR ALZATE VARGAS
Para EL TIEMPO

(Versión periodística del texto “¿Cuánto vale la naturaleza?” de Esteban Álvarez Dávila, Karen Arcia, Estefanía Moná, Sebastián González, Doris Benítez, Yadis Álvarez, Zorayda Restrepo, Melissa Restrepo, Álvaro Cogollo, Norberto López y Jorge Zea.) (Vea las firmas que se suman al proyecto 'Propiedad Pública')