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En Popayán damnificados del río Molino exigen ayuda

Un mes después de la emergencia en el lecho del río siguen troncos y basura.

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05 de febrero 2014 , 07:44 p.m.

La amenaza de una nueva avalancha del río Molino desvela a los habitantes de ocho barrios y la zona suburbana de Popayán. Allí, muchos permanecen con las botas puestas desde el pasado 24 de diciembre cuando el caudal se desbordó y causó un desastre que, aseguran, un mes después no ha sido atendido adecuadamente.

“No ha venido nadie después de tantos días. Nos tocó empezar a recuperar lo poco que teníamos por iniciativa propia”, dice Leticia Mosquera, habitante del Barrio Piedra Grande, uno de los sectores afectados.

Lo peor, asegura la señora, es que el rumor de una nueva creciente no solo no los deja dormir, sino que fue necesario adoptar una especie de compuertas para evitar que el agua y el lodo vuelvan a entrar a la casa.

A pocas cuadras de allí, en el céntrico barrio Vásquez Cobo, donde la inundación echó a perder cinco vehículos, documentación y equipos de algunas entidades, los vecinos se quejan, además, del mal manejo que se le ha dado a la palizada que la corriente del río arrastró hasta la ciudad.

A Carmen Rosa Vergara, presidenta de la Jac del sector, le preocupa que no se haya evacuado el material que sacó el río y está amontonado junto con basura en la esquina de la carrera 4 con calle primera, a pocos metros de la orilla. “Y no hay un pronunciamiento de la secretaría de Infraestructura, dice.

Los roedores, malos olores y zancudos, son otro malestar para la comunidad.

En la galería Bolívar, donde unos 200 comerciantes perdieron sus productos y sus puestos de venta el día de la avalancha, Martín Chicangana, presidente de la Asociación de Trabajadores de la Plaza de Mercado del Barrio Bolívar, señala que la respuesta ha sido insuficiente en uno de los sectores más afectados.

Hay una permanente preocupación de los más de mil vendedores entre formales, informales y campesinos ya que cada vez que llueve se inunda la parte trasera de la galería. Algunos han decidido vender en un parque contiguo por temor.

“No sabemos qué es lo que se espera. Se han presentado cuatro inundaciones en los últimos años y no pasa nada”, dice.

Pero el alcalde Francisco Fuentes Meneses dice que sí ha habido ayudas y se analizan soluciones a la problemática generada por el río. “Ya hay pronunciamientos de organismos ambientales y de socorro, pero será tras una amplia discusión y mesas de trabajo que se definirá si es necesario desocupar y trasladar estos sectores en zonas de alto riesgo”.

“No hemos descansado. Entendemos la preocupación, por eso se viene haciendo un trabajo de limpieza de la cuenca”, agrega el mandatario.

Además, el municipio trabaja en la implementación de vigías y planes que buscan contar con la ayuda de los campesinos, pero lo ideal, dice el Alcalde, es implementar alertas con ayuda de tecnología.

Ante la solicitud de albergues en la parte alta de la cuenca del río Molino, el mandatario fue claro en señalar que si se es consecuente con la situación no es ideal ubicar refugios cerca del afluente y más en cuencas tan complejas.

Lo cierto es que las comunidades exigen que haya una respuesta gubernamental efectiva para cientos de familias a las que aún asusta el río Molino.

Temor en zona rural

En el sector de Pueblillo el afluente no solo arrastró con enseres y animales domésticos de los campesinos, también con su tranquilidad. La estructura del puente que comunica a unas 500 familias con la ciudad quedó averiada en un 50 por ciento. “La comunidad reunió para comprar las guaduas y tratar de recuperarlo. Nos preocupa el paso de 80 niños que irán a la escuela porque el puente quedó como un columpió", dice Eucaris León, líder comunal.

REDACCIÓN CALI