Archivo

Por un cofre con $ 15 millones, joven mató a la mejor amiga de su mamá

El señalado golpeó y asfixió a su víctima. Aceptó los cargos luego de ser capturado.

notitle
05 de febrero 2014 , 04:18 p.m.

Trabajó toda una vida para tener su techo propio. Lo hacía como empleada por días en una casa de familia en el barrio La Soledad de Bogotá. Así, Miriam Esther Castiblanco y su esposo, Hérmes, quien labora como obrero, juntaron 15 millones de pesos para la cuota inicial. Pero la codicia que despertó ese dinero acabó por costarle la vida a ella.

Una prueba de ADN y un análisis de caligrafía fueron las pistas claves para desentrañar la identidad del homicida. Jerson José Cristancho fue capturado el pasado 2 de febrero, ocho meses después del crimen. Miriam Castiblanco, la víctima, lo conocía desde cuando era niño. Ella lo adoraba como si fuera su hijo y confiaba en él ciegamente.

Un niño por las calles del barrio

Miriam tenía 55 años y era madre de dos hijos y hace 25 años que convivía con José Hérmes Trujillo. La familia siempre vivió en arriendo en una casa del barrio Aguas Claras, por el sector de la antigua vía a Villavicencio, en la localidad de San Cristóbal, suroriente de la capital.

Precisamente, fue en el barrio que Miriam conoció a Jerson. Fue hace más de 15 años, cuando él era un niño, pues era el hijo de su mejor amiga y vivían en la misma cuadra.

En el 2009, Jerson había terminado bachillerato en un colegio del sector. A quienes lo conocían les decía que, después de la secundaria, había estado estudiando sistemas en el Sena y que además había hecho algunos cursos de idiomas.

Aunque permanecía rodeado de amigas, no se le conoció novia alguna. Los vecinos del barrio Aguas Claras cuentan que nunca lo oyeron hablar de trabajo.

Un ‘pelao’ muy atento

Miriam siempre madrugaba a cumplir sus deberes y en los últimos días se había dedicado al cuidado de una persona enferma. Regresaba a su casa al final de la tarde, cuando ya estaba oscureciendo.

En muchas ocasiones encontraba allí a Jerson. Él, visitaba a la familia porque también había sido compañero de estudio de una nieta de ella.

Hace más o menos un año, Jerson se volvió más atento con Miriam y decidió que ella, quien lo consideraba casi como un hijo, necesitaba que alguien la esperara todas las tardes en el paradero del bus. Por las calles del barrio lo veían acomedido ayudando a cargar las bolsas y paquetes que su vecina traía.

Con la codicia nadie puede

Aún no es claro cómo Jerson se enteró del detalle que le dañó el corazón. Todo indica que Miriam, confiada como era con él, le reveló que ella y su esposo, Hérmes, estaban a punto de convertir en realidad su sueño de tener casa propia.

Además, él se enteró que el dinero no estaba en un banco sino como al estilo antiguo, lo atesoraban en la propia casa. Lo guardaban en un ‘cofrecito’ de madera, debajo del armario de la ropa.

Con esos detalles, Jerson, el niño que siempre fue visto como otro hijo de la casa, comenzó a planear el plan para robarse el dinero, que con tanto esfuerzo, ahorró la pareja. El plan incluía atentar contra la vida de la mejor amiga de la mamá, la vecina de siempre, la abuela de su compañerita de jardín.

Con llave en mano

El jueves 30 de mayo de 2013. Miriam y Hérmes madrugaron, como siempre lo hacían. Él salió primero con rumbo a la fábrica donde labora. Ella se quedó esperando la llegada del cerrajero.

Sucedió que el día anterior, el miércoles 29 de mayo, misteriosamente Miriam había extraviado sus llaves. Por tal razón, decidió cambiar guardas y sacar nuevas copias.

Pero antes de que llegara el cerrajero, arribó Jerson, quien abrió creyendo que la casa estaba sola. Cuando vio a Miriam la atacó sin misericordia. Le propinó una golpiza, la maniató y luego la asfixió. Aún no es claro si lo hizo solo o con la complicidad de alguien más. Ese detalle está en investigación.

Fue entonces cuando el homicida tomó el cofre. No sólo se llevó los 15 millones de la cuota inicial, sino una alcancía en la que Miriam ahorraba moneditas de 500 pesos.

Al salir, dejó la puerta de par en par. Así la encontraron las autoridades cuando fueron alertadas por un vecino al que le pareció sospechoso que estuviese así.

Gastando a manos llenas

Mientras que Hérmes y los hijos de Miriam no terminaban de lamentarse por lo ocurrido, Jerson comenzó a darse la gran vida.

Con el dinero robado, compró ropa de marca y hasta les gastó a algunos de sus familiares. Además, se fue de paseo. Incluso, lo vieron por las playas de Santa Marta.

Mientras tanto los investigadores de la Sijín comenzaron a armar el rompecabezas de cómo fue el crimen.

Ella dejó pistas

Cuando expertos forenses examinaron el cuerpo de doña Miriam hallaron un detalle revelador. Ella se había defendido de quien la atacó para robarla. En las uñas quedó la evidencia de la lucha: restos de piel del agresor.

El homicida también dejó sus pistas. Con espuma de afeitar, escribió en un espejo un mensaje dirigido al esposo de su víctima: “Hérmes, tú también estás muerto”.

Los investigadores concluyeron que el mensaje tenía como objetivo asustar al esposo de la víctima para que no insistiera en buscar culpables.

Un detalle más: los artículos del hogar que Miriam compraba los mantenía guardados en sus cajas, porque ella decía que era para estrenarlos en la casa nueva. A pesar de estar nuevos, no se los llevaron tras el ataque. El homicida solo fue por la plata.

Se arma el rompecabezas

Todos los indicios apuntaban a Jerson. En su espalda y pecho le hallaron cicatrices de arañazos. Una prueba de ADN determinó que la piel encontrada en las uñas de Miriam era de él.

También fue analizada la caligrafía del mensaje con espuma de afeitar en el espejo y los investigadores determinaron que se trataba de la letra del vecino de tantos años.

El pasado fin de semana, un juez de control de garantías emitió la orden de captura que tramitó la Fiscalía después de que le llegara el informe de la Sijín.

La madrugada del pasado domingo 2 de febrero, un grupo de detectives llegó a un bar de Chapinero, norte de Bogotá. Allí encontró al homicida y se le notificó la orden de captura. Nueve horas después, tras escuchar detalles de la evidencia en su contra, Jerson José Cristancho, de 21 años, se declaró culpable de los cargos en su contra.

LEO MEDINA JIMÉNEZ
LEOMED@DIARIOMIO.CO
REDACTOR DIARIO MÍO