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Joven víctima de accidente busca a quien lo tiene en silla de ruedas

Javier Borda cumple un mes en silla de ruedas. Pide que responsable dé la cara.

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04 de febrero 2014 , 08:23 p.m.

Cuando despertó sus piernas estaban sujetas a varios pedazos de hierro. No preguntó por nadie ni por qué estaba ahí, en una camilla de la Fundación Cardio Infantil, acostado en posición fetal. Solo abrió la boca para pedir ayuda. Una medicina o cualquier otra cosa que le quitara el dolor que sentía. Horas antes estaba comiendo con Angie, su esposa, en la casa de su mamá. Al salir de allí, se montó en su carro, avanzó y unos metros después de la 187 con Autopista Norte le dijo a Angie que veía por el retrovisor un carro que "venía a toda”. Ese fue el último recuerdo antes de despertar aturdido en una camilla.

Borda es periodista, tiene 32 años y está casado desde hace un año. El día del accidente había llegado de Armenia con su familia. Era seis de enero, lunes festivo. Desde entonces no puede poner los pies en el piso, no puede ir al baño solo, únicamente puede trabajar (en cosas básicas y desde su casa) cuatro horas diarias, se tiene que aplicar dos inyecciones de anticoagulantes en el estómago (una en la mañana y otra en la noche) y tomar casi 15 pastillas por día. “No puedo dormir, me despierto a la madrugada con mucho dolor”, agrega.

No fue por un carro ‘fantasma’ que se dio el accidente. Dice él que, según se enteró después gracias a los testigos, un hombre se bajó del vehículo y se fue. Al parecer, dice Borda, era el único ocupante. A los pocos minutos llegó otra persona, asegura. Un joven de 23 años, quien se presentó como la persona que venía manejando el carro y al que la Policía le hizo las pruebas de alcoholemia y al salir negativas lo dejaron ir. “No tenía ningún grado de alcohol por lo que no hubo comparendo ni retención”, cuenta. Dice estar indignado, no solo porque, hasta ahora, según él, el responsable no ha dado la cara ni ha reconocido. También por no poder recordar qué fue lo que pasó y tener que reconstruir los hechos a partir del relato de su esposa, quien no perdió el sentido, y de quienes estaban en la zona.

“Lo que me cuentan es que nos 'dio', dimos algunos tumbos y fuimos a dar contra una reja”. Agradece que el ‘airbag’ se activó y lo mandó hacia el lado contrario al golpe. De lo contrario, dice, habría muerto. “Llegué sin signos vitales a la clínica”, cuenta. Se tardó varios días en reconocer a su esposa. La veía y no sabía quién era. “Eso fue muy fuerte y doloroso para los dos”. Los días hospitalizado fueron difíciles, el dolor, la confusión. Aún hoy dice que tiene pocos recuerdos de esos días.

Cuando su caso salió en algunos medios, tuvo el primer contacto con la persona que se presentó como la que conducía el vehículo. “No le he visto la cara pero se manifestó para preguntarme si había resultado afectado con el accidente”, cuenta. Cuestiona cómo después de que los carros quedaron en pérdida total pudiera existir la duda de si le había pasado algo o no. Su auto era un Chevrolet Aveo 2008 y el otro un Mercedes Benz C 200.

“Yo no pido plata, solo pido la verdad y que den la cara”, exclama. No oculta la rabia que siente cuando ve una cicatriz que le quedó en la frente y no poder caminar. Este lunes, los médicos le dijeron que tendrá que pasar al menos un mes más antes de que sus pies vuelvan a tocar el piso.

Gracias a la información del vehículo, Borda afirma que se pudo establecer que este es propiedad de Helm Bank, que bajo la figura de ‘leasing’ (contrato de arriendo de un bien a cambio de un pago por un plazo determinado con opción de compra) lo tiene la empresa comisionista de bolsa ‘Correval SA’.

Al estar bajo dicha figura, Helm Bank no tiene ninguna responsabilidad en el caso. En cuanto a la comisionista, que ahora hace parte de una empresa peruana y que adoptó el nombre ‘Credicorp Capital Colombia’, se conoció un comunicado de prensa en el que se refiere al tema.

Reconoce que el Mercedes Benz C200, de placas HHY 632, “forma parte del parque automotor asignado a los colaboradores de la organización, bajo la figura de renting”. En el comunicado aclara que aunque el carro estuvo involucrado en el accidente: “Ninguno de nuestros colaboradores participó directamente en los hechos”. Asegura que están atentos a “los resultados de las investigaciones que las autoridades competentes adelanten con la finalidad de esclarecer los hechos y circunstancias relacionadas con el incidente y a la definición de responsabilidades frente a los mismos”.

Borda, que quedó con una fisura en el coxis, pide tener acceso a las cámaras de la zona donde ocurrió el accidente. Dice que solo así podría saber con exactitud qué pasó y que endilguen las responsabilidades del caso. “Me la paso sentado o acostado”. Han sido cuatro semanas difíciles: de dolor físico, de rabia, de indignación.

Su esposa, que estuvo unos días con cuello ortopédico, ha tenido episodios de vértigo, se desorienta, le duele el vientre. Todo a causa del impacto del choque.

“Hoy fui al médico y las conclusiones fueron: más pepas contra el dolor, hacerme varios exámenes y volver dentro de un mes para ver si puedo empezar a apoyarme en los pies. ¡Un mes! ¡Un mes para ver si puedo poner los pies en el piso! Me dicen que ese es el tiempo normal para estos casos y que voy bien, que siga con las terapias y con mi rutina. El tiempo, que se basa en percepciones, ojalá "pase" muy rápido para mí”, es el más reciente mensaje que ha dejado en su muro de Facebook, que desde hace un mes se ha convertido en la bitácora en la que relata su dolor.

REDACCIÓN ELTIEMPO.COM