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También 'chuzaron' a Fiscalía y Policía desde fachada del Ejército

Desde octubre del año pasado había sospechas de lo que estaba pasando en el lugar.

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04 de febrero 2014 , 03:13 p.m.

Los sistemas de la Fiscalía y la Policía también fueron penetrados ilegalmente por una célula del Ejército que desde un negocio fachada en el sector de Galerías, en Bogotá, venía interceptando correos electrónicos, bases de datos y comunicaciones celulares.

El lunes en la noche, en su edición electrónica, la revista Semana reveló la existencia de ese grupo de inteligencia militar y aseguró que entre sus principales objetivos habrían estado los negociadores del Gobierno en el proceso de paz con las Farc. Fuentes que conocen la investigación señalaron que los ‘hackers’ también lograron acceder a sistemas en los que se manejaba información reservada de la Policía, en las que aparecían como objetivos algunos integrantes o fichas de las Farc. En los 26 computadores que fueron incautados por la Fiscalía hace una semana en el allanamiento a la fachada, que era un local donde funcionaban un restaurante y un negocio de informática, también hay rastros de intentos por penetrar su seguridad informática. (Lea también: Sería 'inaceptable' si negociadores en Cuba fueron chuzados: Santos).

Una fuente cercana al caso señaló que el grupo que venía trabajando hace más de un año y tenía como propósito hacer inteligencia estratégica, pero que en el camino empezaron a ‘chuzar’ a otras entidades estatales que venían realizando sus propias investigaciones y a 'blancos' en el mismo Estado. Quiénes ordenaron esas nuevas actividades y desde cuándo se empezaron a realizar es lo que se está investigado.

La mayor parte de la información, según las investigaciones de la Fiscalía, era reportada a la Central de Inteligencia del Ejército (Citec). El fiscal 56 adscrito al CTI, quien recibió el caso el 23 de enero a las cinco de la tarde y en tiempo record, unas horas después, pidió una orden de allanamiento al local en el que funcionaba la fachada e indaga hasta dónde escalaban esos datos en la cadena de mando.

En el lugar funcionaba la firma Buggly, que se ofrecía como “un lugar de sano esparcimiento, ideal para los amantes de la buena comida, y la pasión por la informática”. Allí se ofrecían cursos gratis y entradas para eventos de tecnología. De esta manera habrían enganchado a los ‘hackers’ que terminaron incluso intentando conectarse a redes oficiales de otros países. El sitio era permanentemente frecuentado por jóvenes que según personas cercanas al caso recibían buena remuneración, acceso a programas especializados, identidades secretas y que "terminaban 'empeliculados' porque se sentían como verdaderos espías”.

Desde octubre del año pasado había sospechas de lo que estaba pasando en el lugar. Para ese momento desde varios sistemas de seguridad se detectó un 'gusano' (virus) con el que el grupo reclutado por los militares penetraba los sistemas electrónicos de sus blancos.

Aún no es claro si esos datos 'robados' a otras entidades fueron usados en operaciones del Ejército. Lo que sí confirman las fuentes es que este tipo de interceptación no se basa en escuchas ilegales, sino en la penetración de sistemas de información o ‘hackeo’.

Fuentes que conocen el caso señalaron que el grupo tenía entre sus objetivos algunas páginas electrónicas usadas por las Farc y que se mueven desde Cuba. (Lea además: Sectores políticos exigen explicaciones claras por 'chuzadas')

El allanamiento

Un grupo de 15 investigadores de la Fiscalía llegó hasta el sitio el pasado 23 de enero encontrando 26 computadores que hoy están en cadena de custodia y en los que estaría toda la información sobre sus actividades.

En el lugar había cinco personas, entre ellas un sargento que se identificó como José Mejía. Todos fueron escuchados en entrevista y fueron liberados horas después.

Aunque voceros oficiales señalaron que llegaron al sitio por el aviso de los vecinos de la zona que observaban movimientos extraños, lo cierto es que tenían información que en ese lugar estaban ubicadas las direcciones IP desde las que se estaban lanzando ataque para extraer información de varias entidades públicas. 

Se conoció que tras el operativo los militares desmontaron lo que quedaba de la fachada y escondieron a la célula en una población cercana a Bogotá. Luego de unos días, cuando pensaron que su actividad no había quedado al descubierto, abandonaron el lugar y se reportaron a sus superiores. La Fiscalía tiene varios correos que se cruzaron miembros de la célula en esos días, en los que quedó en evidencia su preocupación por la 'caída' de la fachada y, días después, la aparente tranquilidad porque el escándalo no había estallado.

Para proteger su investigación, la unidad que realizó el allanamiento reportó un operativo contra una red que supuestamente pretendía cometer delitos electorales.

La Fiscalía no descartó buscar ayuda de agencias internacionales para desencriptar los computadores y empezar a legalizar las evidencias. La célula de inteligencia habría cometido varios errores como por ejemplo construir un organigrama con sus propios nombres y funciones que habrían dejado en los PC.

Varios de los hackers, según se conoció, establecieron programas de seguimiento remoto a sus unidades de trabajo por lo que en los PC de sus casas y equipos personales también hay información de sus actividades. (Lea también: 'El tema de las 'chuzadas' es sumamente triste': Iglesia)

REDACCIÓN JUSTICIA