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Editorial: Diez años del 'Me gusta'

03 de febrero 2014 , 08:09 p.m.

Apenas ayer aplaudíamos una iniciativa para rehabilitar los cafés más tradicionales de Bogotá. Espacios de encuentro cuya aparición marcó un antes y un después en la cotidianidad bogotana, reproduciendo lo ocurrido en otras ciudades del planeta.

Hoy cumple diez años un invento que también dio un vuelco a las relaciones humanas, a un nivel que todavía no alcanzamos a dimensionar por lo colosal de la transformación que ha propiciado. La red social Facebook ha introducido en este lapso –que para Colombia, tercer país con más usuarios registrados de América Latina, comenzó hacia el 2006– todo un nuevo repertorio de códigos, lenguajes y gramáticas que, mientras unos los manejan con gran facilidad, otros, desconcertados, no terminan de digerir.

Así, los jóvenes ya no saben lo que es la tensión de la primera llamada a la persona cuyo cariño pretenden. Ahora basta con un mensaje directo y un par de ‘Me gusta’ en sus publicaciones para recorrer en segundos el trecho que antes tomaba varias semanas y muchas angustias. Matrimonios han terminado por una ‘taggeada’ en una foto que alguno de los dos no supo explicar, y padres confundidos escuchan reclamos entre sollozos de sus hijos porque fulano o zutano rechazó su “solicitud de amistad”.

Al ser cada vez más un escenario de interacción, también ha sido terreno fértil para el matoneo y el acoso, y fuente de información para criminales. De ahí la importancia de la autorregulación al decidir qué información se publica, así como de que existan reglas claras para que los derechos fundamentales no se desdibujen en los nuevos territorios virtuales. En ese sentido, el reciente pronunciamiento de la Corte Constitucional que obliga a retirar de esta red fotos que afectaban el derecho al buen nombre y a la honra de una mujer marca un hito importante.

Más allá de visiones fatalistas que ven en él al ‘gran hermano’ y de los augurios de quienes ven llegar un sustituto que lo condene al olvido, lo cierto es que el solo hecho de que hoy exista un acto comunicativo tan poderoso y con tanta acogida como el ‘Me gusta’ es suficiente para darle al invento de Mark Zuckerberg un lugar entre los creaciones que han dejado huella en la humanidad.

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