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La 'novela' del escándalo del Barça por el fichaje de Neymar

El editor de deportes del diario 'La Vanguardia' analiza la presunta apropiación indebida de fondos.

03 de febrero 2014 , 06:12 p.m.

Las cifras que salen a relucir por estos días en el Fútbol Club Barcelona no están dirigidas a calcular los puntos que le saca de diferencia al Real Madrid, sino a las cuentas del fichaje del jugador brasileño Neymar da Silva Santos, que terminó en la renuncia del presidente del club, Sandro Rosell.

Cuando el juez Pablo Ruz aceptó dar trámite a la denuncia que interpuso un socio del Barcelona, Rosell dimitió. Dijo que otros elementos entraban en su decisión, como las amenazas y los ataques que ha sufrido su familia.

El baile de cifras ya había empezado. Medios de comunicación aseguraban que el fichaje de Neymar costó cerca de 100 millones de euros, mucho más que los 57,1 millones que Rosell decía.

Y, a pesar de que se lo pidieron múltiples veces, el presidente no explicó detalles ni mostró los papeles del contrato. Dijo que había un compromiso de confidencialidad que no podía violar.

Finalmente, según declaró Josep M. Bartomeu, nuevo presidente del club, el padre de Neymar permitió que expusieran las cifras y los términos del acuerdo.

Números en juego

Era tarde. Todo tipo de especulaciones circulaban. El periódico El Mundo –uno de los que han clavado el diente más hondo en este asunto– aseguró que el fichaje había costado 95 millones: “38 millones de euros más” que lo que declaraba Rosell, y dijo basarse en los contratos que ya estaban en poder del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional.

Se refirió a siete documentos en los que figuran “tres comisiones millonarias destinadas a la familia Neymar”. Dijo que dos millones de euros correspondieron al padre del jugador para que “busque nuevas promesas del Santos”, el club donde jugaba Neymar; cuatro millones más por captar “contratos de publicidad de empresas brasileñas”; y 2,5 millones para que la familia los destine “teóricamente” a funciones sociales en las favelas de São Paulo.

Según El Mundo, el contrato de Neymar ha sido “el más caro de la historia, por encima del rubricado con el portugués Cristiano Ronaldo (94 millones) y con el galés Gareth Bale (91,5 millones) por el Real Madrid”.

¿Fue así? La versión oficial del Barça es distinta. Raúl Sanllehí, director del área de fútbol, ofreció una explicación sobre la negociación. Sanllehí señaló que Neymar costó los 57,1 millones de euros que siempre habían declarado, desgranados así: 17,1 millones al Santos y 40 millones a N&N (la empresa familiar de Neymar que se encarga de su gestión). Aparte habría un pago de dos millones si queda entre los tres finalistas del Balón de Oro.

También habló de otros rubros. Explicó que el salario de Neymar por los cinco años asciende a 44 millones de euros. Hizo referencia a los cuatro millones que se le pagan como agente comercial, que había expuesto El Mundo, y dijo que “este concepto reportará un dinero al club en los próximos años que se convertirá en ingresos”.

Aseguró que se invertirán 0,5 millones de euros anuales en obras sociales en Brasil, un país donde ya estaban presentes con otras acciones. También explicó el acuerdo de colaboración con el Santos, al que pagaron 7,9 millones de euros por el “derecho de tanteo sobre tres promesas de la cantera” y dijo que alimentarán un intercambio de actuaciones que beneficiará a ambos clubes.

Sanllehí también afirmó que llegaron a un acuerdo con N&N de dos millones de euros en cinco años, por scouting, una especie de gestión de las cuestiones con el Santos.

“La realidad es que el Barça gastó 57,1 millones de euros en el traspaso de Neymar”, concluyó Sanllehí. “El resto, que suma más de 80 millones, no es traspaso”.

La verdad se sabrá cuando la justicia se pronuncie, porque, aunque el socio del Barça, Jordi Cases, retire la denuncia, el proceso judicial continúa, ya que el perjudicado no es él, sino lo serían el Barça, si hubiera apropiación indebida, o Hacienda Pública, si se tratara de evasión fiscal.

Enemigos íntimos

Más allá de los números, en este escándalo cuenta la situación interna del club barcelonista, en el que varios bandos se enfrentan. Rosell tuvo que lidiar durante su presidencia (desde julio del 2013 hasta enero de este año) con varios enemigos.

El primero de ellos fue del expresidente del club Joan Laporta, a quien se unió el exjugador Johan Cruyff. Tampoco le guardaba simpatía el antiguo entrenador Pep Guardiola, pese a que el mismo Rosell lo fichó cuando era muy joven para Nike, empresa de la que fue responsable de mercadeo para España.

Y se ganó, además, la enemistad de dos directivos, Ferran Soriano y Joan Oliver, hombres fuertes de Laporta. Contra ellos impulsó una demanda por administración fraudulenta y revelación de secretos en relación con el espionaje a directivos y empleados del club.

Con el fin de conocer los alcances de este escándalo, EL TIEMPO habló con Dagoberto Escorcia, editor de deportes del diario catalán La Vanguardia.

Rosell dijo que renunciaba por la denuncia y por motivos de seguridad de su familia. ¿Es así? ¿Qué más hay detrás de esa decisión?

Descarto que haya podido haber algo ilegal, como una apropiación indebida o comisiones a Rosell, a amigos suyos o a directivos. Renunció porque estaba harto de una serie de acontecimientos que han ido sucediendo desde que comenzó su mandato.

El detonante fue esta querella que interpuso un socio, no en Barcelona, sino ante la Audiencia de Madrid. En el momento en que el juez la admite, Rosell se siente imputado.

No quiere agravar más la situación y afectar la imagen del club. Pesan también mucho las amenazas, unos tiros de balín que dispararon contra su casa y el sinvivir que producen la presión mediática y las luchas intestinas por dentro.

Habla de una serie de acontecimientos, que desborda en el detonante de la denuncia. ¿A cuáles se refiere?

Comenzó desde la asamblea de compromisarios que impulsaron una demanda en una acción de responsabilidad sobre la administración anterior. Nace una fractura con Laporta y otros directivos afines a él. Hay también una fractura deportiva cuando Guardiola se va y Cruyff entrega la insignia de presidente honorífico que le dio Laporta.

Viene una demanda contra Ferran Soriano y Joan Olivé por supuesto espionaje a empleados. Todo eso creó un ambiente difícil entre ellos.

¿Laporta podría estar detrás de la querella en el caso Neymar?

No digo eso. Oficialmente, un socio presentó una demanda. No sabemos más. Hay especulaciones que apuntan a que Laporta está detrás, otros dicen que es Soriano, algunos que es el Real Madrid... Pero todos ellos lo han negado.

El Real Madrid y Madrid en sí han salido a relucir varias veces en este conflicto. ¿Qué peso tiene en él la rivalidad entre los dos equipos y entre las dos ciudades, en un país con profundos sentimientos regionalistas?

Históricamente el Barça no podría vivir sin el (Real) Madrid y el Madrid no podría vivir sin el Barça, como dijo el escritor Manuel Vázquez Montalbán.

En el barcelonismo no se perdona que el Real Madrid le haya quitado a Alfredo Di Stéfano cuando jugaba en Millonarios, y ahora muchos lo ven al revés, porque el Barça le quitó al mejor jugador latinoamericano.

El Madrid ofrecía mucho dinero –se habla de una cifra en torno a los cien millones de euros–, pero Neymar prefirió al Barça. Está, también, el ingrediente político del momento que se vive entre España y Cataluña, que es importantísimo y puede tener su grado de afectación.

El Barça optó como segunda camiseta una que lleva la bandera de Cataluña, lo que molesta a ciertos estamentos. Todo esto tiene lugar en un momento en que se negocia la independencia de Cataluña.

Este escándalo opaca toda la gestión de Rosell, pero tras su renuncia, y al margen de la denuncia, ¿cuál es el balance de su administración?

Deportivamente, ha sido buenísima. No se puede exprimir más a un equipo. El mundo está enamorado del Barça, del estilo que ha creado con jugadores de su casa.

Están, además, la contratación del (entrenador) ‘Tata’ Martino, que ha sido efectivo, y el fichaje de Neymar. Económicamente también fue buena: rebajó la deuda e impulsó proyectos como la ampliación del estadio. Ha fallado en el manejo social frente a la masa.

¿Cree que el escándalo afecta la fidelidad y el cariño del hincha por el Barça?

Es curioso que un solo socio haya podido provocar la renuncia del presidente. Pero a la masa no le importa: lo que le interesa es el deporte

¿Y puede perjudicar el espíritu de los jugadores?

No, aunque desearía lo contrario: que se sintieran afectados. Ellos se llevan los elogios del público, el aspecto positivo, pero en parte tienen culpa de lo que estamos viendo porque piden cifras estrafalarias y los clubes buscan el dinero como pueden.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO