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El padrino de Mafalda

Daniel Divinsky, editor de Quino, da detalles sobre la historieta cómica más famosa de A. Latina.

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02 de febrero 2014 , 05:47 p.m.

Mafalda, la niña consentida de América Latina, la gordita que dice maravillosas ocurrencias desde hace 50 años, tiene un papá y un padrino “mafioso”, al mejor estilo de El Padrino.

El papá es bien conocido por todos: Quino, un hombre tímido que le dio vida a la tira cómica latinoamericana más publicada en el mundo. Pero el padrino es Daniel Divinsky, fundador de Ediciones De la Flor, que publicó la historieta desde 1970, si se quiere, por una casualidad.

Es decir, no se puede hablar de Mafalda, sin Quino y de ambos, sin De la Flor.

Mafalda “se incorporó” a la editorial–dice Divinsky– y suena como si hubiera entrado a trabajar con él y con Kuki Miler, alma financiera de ese proyecto cultural. En realidad, la niña revolucionó sus vidas y los dio a conocer también a ellos en el mundo.

“Mafalda es el sentido común ético de las clases medias latinoamericanas”, dice Divinsky, quien es abogado y a quien le llegó esta niña precisamente por esa vía.

Cuando a Quino le dejaron de pagar en la editorial donde publicó los primeros cinco volúmenes de Mafalda, recurrió a Divinski, como abogado, para que le solucionara el lío. Lo hicieron y un día, el famoso dibujante les dijo “por qué no empiezan a hacer Mafalda con De La Flor”.

“Alguien me dice ‘¿y como conseguiste a Quino?’. Y no, yo digo, él fue quien llegó”, cuenta.

Desde entonces han pasado casi 50 años y las tiras de la niña se han publicado en decenas de países, entre ellos China, Indonesia, Japón, Italia, Alemania, Francia, Turquía e Israel. Pero curiosamente nunca en Inglaterra ni Estados Unidos.

La historia de por qué, dice mucho de la mirada sobre esta niña irreverente. “En algún momento, un gerente de Scholastic, de Estados Unidos, lo intentó porque le encantaba. Tardó un año y al final mandó con mucha tristeza el informe del departamento de mercadeo que decía: ‘Mafalda es demasiado sofisticada para los niños norteamericanos’”.

Pero para Divinsky se trata de un error de percepción pues aunque Mafalda es vista por niños y es una tira cómica con ellos, no es para ellos, necesariamente. En la época del franquismo, en España le ponían, incluso, una etiqueta que decía: solo para adultos.

Donde sí se ha publicado pero en muchos casos pirateada es, nada menos, en Colombia.

“Colombia tiene el honor de haber sido el pionero en la piratería de Mafalda”, contó Divinsky.

Sin embargo, Mafalda llegó oficialmente a Colombia con EL TIEMPO entre 1972 y 1973.

Para Miler, en la editorial, esta niña era parte de la familia.

“Mafalda hace una observación muy interesante sobre el comportamiento familiar. Las inteligentes observaciones de Mafalda, que pone política y referencia a la realidad las va completando con el padre y la madre”, dice Miler, quien, junto a Divinsky, estuvo presa y luego en el exilio, por publicar durante la dictadura un libro infantil llamado Los cinco dedos, que proponía que la unión hace la fuerza.

Quino, el observador

En clave de broma, como tiene que ser con gente que ha editado a Quino y a Fontanarrosa, Daniel Samper Pizano le preguntó a Divinsky, durante un conversatorio del Hay Festival, “¿Qué habría dicho Mafalda si se enterara de que el papa Francisco es argentino?”.

Sobre este punto, Divinsky dijo que Quino siempre ha dicho que las palabras de Mafalda son las suyas propias.

Sin embargo Samper Pizano agregó: “Aparece hasta Dios en las tiras de Mafalda, y eso que Quino es ateo”.

Entonces, la charla giró a un tema también interesante: las curiosidades y anécdotas de los editores con el creador de esa niña inolvidable de la historieta cómica. Quino, el papá de Mafalda, en palabras de su editor tiene su vertiente de Felipe y es un niño un poco despistado, pero también es un poco Manolito.

“Un tipo tímido que prefiere dibujar a hablar, fascinado por el cine, al que le gusta mucho el vino pero nunca se emborracha”, dice. A lo que Miler agrega que es un gran observador que jamás condujo un carro para caminar y poder observar.

Un dibujante detallista, como pocos, que puede leerse un “tratado de ingeniería” solo para dibujarlo en una pequeña caja sin mucha importancia o que pone los nombres de sus amigos en detalles de sus dibujos.

“Hay un cuadro humorístico muy divertido en el que se cae un jamón colgante y todas las botellas de vino que se ven en los estantes, tienen los nombres de sus amigos. Ahí aparecemos nosotros”, cuenta Divinsky.

Para ellos, aunque han pasado 50 años, ella sigue siendo “el mascarón de proa que tienen los barcos” y que les abrió el camino, pero también su familiar más querido. Y ahora lo van a publicar, por fin, en inglés, así que la niña seguirá diciendo ocurrencias en ese idioma.

Editor de Fontanarrosa

Además de Mafalda, ediciones De La Flor presentó en sociedad a Roberto Fontanarrosa. Y le terminó publicando 48 libros de humor gráfico, tres de cuentos y dos novelas.

“Lo busqué, me mandó un paquete de dibujos y yo armé el libro que llamamos ‘¿Quién es Fontanarrosa?’”.

La respuesta estaba en la página tres y ya anunciaba el humor: “Era una especie de autobiografía que decía: Colaboro en tales y cuales revistas y colaboro en más revistas, comprándolas”.

También editaron la obra de Rodolfo Walsh y en especial ‘Operación Masacre’. El escritor, que fue asesinado en 1977, les pidió que su libro fuera el más barato para que lo leyeran más personas.

También editan a Montt, el caricaturista chileno, así como a Decur y a Liniers.

CATALINA OQUENDO B.
Enviada especial de EL TIEMPO
Cartagena.
@cataoquendo