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Salvadoreños: por continuidad de la izquierda o retorno a la derecha

Un total de 4,9 millones de electores están llamados a elegir relevo del presidente Mauricio Funes.

02 de febrero 2014 , 06:26 a.m.

 Los salvadoreños votan este domingo en elecciones en las que deben elegir si mantienen a la izquierda gobernante o si regresan a la derecha, aunque las encuestas vaticinan un balotaje. Un total de 4,9 millones de electores están llamados a elegir al relevo del presidente Mauricio Funes, entre cinco candidatos, con el vicepresidente Salvador Sánchez Cerén, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda) a la cabeza de las encuestas, seguido por el alcalde capitalino Norman Quijano, de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha).

Como una distante tercera opción figura el expresidente Antonio Saca (2004-2009) quien fue expulsado de Arena en 2009 y ahora se presenta con la coalición de derecha Movimiento Unidad. Si ninguno de los candidatos obtiene el 50% más uno de los votos válidos, se realizará una segunda ronda el 9 de marzo con los dos más votados. Con el material electoral distribuido a tiempo y la seguridad de miles de policías y militares, los 1.591 centros que albergan las 10.424 juntas receptoras de votos.

Sánchez Cerén, un maestro y excomandante guerrillero, de 69 años, emitirá el sufragio en un teatro en el noreste de San Salvador; y Quijano, un odontólogo de 67 años, votará en un colegio en el oeste de la ciudad.

Los comicios se desarrollan en un ambiente político tensionado por el caso del expresidente Francisco Flores (1999-2009), quien asesoraba la campaña de Arena y al que una comisión del Congreso investiga en relación con el paradero de 10 millones de dólares donados por Taiwán entre 2003 y 2004.

Preocupante herencia

Al futuro mandatario le espera el desafío de lidiar con las pandillas, que pese a que mantienen desde marzo de 2012 una tregua que redujo los homicidios de 14 a 6,8 por día, extorsionan y controlan barrios enteros. Unos 10.000 están en las cárceles y otros 50.000 en las calles.

Para atacar el problema de la violencia de las pandillas, Sánchez Cerén propone programas de reinserción a la sociedad a cambio de que dejen los crímenes; mientras que Quijano, que acusa al gobierno del FMLN de haber "pactado" la tregua con las pandillas, promete "mano dura".

El nuevo mandatario que se instale el 1 de junio, para sostener programas sociales, deberá elevar la recaudación fiscal y atenuar la deuda que desde 1998, según Funes, tiene el Estado con las administradoras privadas de fondos de pensiones, de 1.883 millones de dólares y que cada año suma intereses por 400 millones.

El país, que vive de las exportaciones de maquila textil, café y azúcar y otros productos no tradicionales, tiene pocas posibilidades de contraer nuevos empréstitos, con una deuda externa que a setiembre de 2013 sumaba unos 13.800 millones de dólares, el 55,3% del PIB, según cifras oficiales.

Además, el próximo gobierno deberá encarar un país cuya economía apenas creció 1,9% en 2013, donde el 40,7% de los 6,2 millones de salvadoreños vive en la pobreza, y con niveles de subempleo del 30%. Para la analista y directora del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana (UCA), Jannet Aguilar, el electorado va a las urnas sin conocer "cómo y con qué recursos se van a financiar" las promesas de campaña.

Complicadas alianzas

Cualquier candidato que resulte ganador en la contienda deberá buscar alianzas en el Congreso de 84 escaños, que deberá renovarse en 2015. El exdirector de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), Juan Héctor Vidal, advierte sobre la necesidad de que el nuevo presidente busque "un pacto nacional de consenso" para afrontar los problemas del país. Hasta ahora el FMLN logró gobernar mediante un acuerdo con los partidos minoritarios de derecha que apoyan al expresidente Saca.

En estos comicios, vigilados por 62 observadores de la OEA y de unos 1.800 extranjeros de diferentes instituciones, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) implementa por primera vez el llamado "voto residencial", en colegios donde viven los ciudadanos.

Unos 10.000 salvadoreños votaron en el exterior desde diciembre y enviaron el sufragio vía postal.

AFP