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Celac, el éxito de Cuba contra el aislacionismo

Analistas dicen que la cumbre de la semana pasada renovó pedido de una mayor apertura hacia la isla.

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01 de febrero 2014 , 11:26 p.m.

La pasada II cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) representó un éxito para Cuba y el fin de su aislamiento.

El fallecido presidente venezolano Hugo Chávez estaría feliz al ver consolidada la integración Latinoamericana y el papel de Cuba, su segunda patria, en ella.

“La celebración de esta II cumbre en La Habana es una victoria diplomática para Cuba, y una revancha histórica”, opinó el periodista español e intelectual de izquierda Ignacio Ramonet.

Para el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, el “evento demostró lo acompañada que está Cuba, que no está sola, como lo demuestran las votaciones en la ONU contra el bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos”.

Por su parte, el politólogo cubano Roberto Regalado asegura que la cumbre es “el fin del panamericanismo y ha quedado quebrado para siempre el esquema de dominación con los cronogramas de lo que había decidido el imperio”. Agrega: “Barack Obama debe sentirse mal en las cumbres de las Américas porque hay un nuevo día en América Latina”.

Un conocedor de la realidad cubana decía a EL TIEMPO que, tras la Celac, Cuba se queda con “el mejor papel del mundo. Si José Martí (Apóstol de la Patria) resucitara, diría: ‘Por fin logramos nuestra América desde el Río Bravo hasta la Patagonia’ ”.

Tema olvidado

Solo los opositores se rasgan las vestiduras porque los presidentes hayan pasado de puntillas sobre el tema de los derechos humanos, y se sienten abandonados. El exilio lo calificó de “acto bochornoso de complicidad con el castrismo”.

Los observadores consensúan que este bloque de 33 naciones, entre ellas dos Brics –Brasil, y Argentina como observador–, está dando sus primeros pasos pero ha llegado para quedarse.

Para el argentino Atilio Borón, la presidencia cubana de la Celac fue una reparación histórica a la isla y “una condena tácita y explícita a EE. UU. por haber pretendido marginarla”.

Este grupo tiene más miembros que la Unión Europea, 590 millones de habitantes, y un Producto Interno Bruto (PIB) global de seis billones de dólares y las mayores reservas del planeta.

El trabajo de la diplomacia cubana, según Rodolfo Reyes, representante permanente cubano en la ONU, “promovió el multilateralismo y la soberanía de los pueblos”. Consiguió que, pese a las diferencias ideológicas, 30 presidentes y jefes de Estado participaran en la cumbre, desafiando al “imperio”, como se refieren los gobiernos de izquierda a Estados Unidos.

En el caso de Colombia, el papel de los funcionarios cubanos es fundamental ahora que el gobierno de Juan Manuel Santos mantiene un diálogo con las Farc. También quedaron atrás las diferencias que hubo durante el mandato de Álvaro Uribe, cuando sirvió de sede para conversaciones, fallidas, con el Ejército de Liberación Nacional (Eln).

Sin una figura carismática y controvertida, como fue Chávez, los diplomáticos de la isla caribeña cuentan con la de Fidel Castro, al fin y al cabo, padre político de Chávez, y una “guapería” (conjunción de valentía con arrestos) para aplicar el “ojo por ojo”.

El anfitrión, Raúl Castro, señaló que “los llamados ‘centros de poder’ no se resignan a haber perdido el control de esta rica región, ni renunciarán a los intentos de cambiar el curso de la historia en nuestros países para recuperar la influencia perdida y beneficiarse de sus recursos”.

Pero con el gigante brasileño en la retaguardia apoyando el nacimiento del megapuerto de El Mariel, donde ya se han presentado 138 posibles inversionistas, Cuba, que no tiene recursos naturales pero sí capital humano y experiencia, se podría convertir en la ‘llave del Golfo de México’.

¿OEA VS. Celac?

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, quien asistió a la cumbre de la Celac, aseguró que no ve “ningún conflicto” entre ese organismo y el que él dirige. A pesar de que la OEA fue invitada especial, Cuba mantiene su posición de no regresar a su seno.

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO
Corresponsal de EL TIEMPO