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La izquierda se la juega en Costa Rica y El Salvador

Hoy se celebran elecciones presidenciales en los dos países centroamericanos. Ambos están polarizados.

01 de febrero 2014 , 11:18 p.m.

San José. Las elecciones presidenciales que se celebrarán hoy en Costa Rica y en El Salvador podrían acercar a Cuba a la posibilidad de ganarse dos aliados clave en Centroamérica, debido a que en los dos países los candidatos de izquierda tienen grandes posibilidades de conseguir la victoria.

El salvadoreño Salvador Sánchez Cerén, candidato por el partido gobernante izquierdista y exguerrillero del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), figura como uno de los favoritos para ganar las presidenciales o al menos para llegar a la segunda vuelta, que se celebraría en marzo próximo.

Sánchez forjó estrechos vínculos con Cuba desde que las fuerzas insurgentes salvadoreñas se reunieron en la isla en 1980 y crearon el Fmln, vanguardia de la guerra de guerrillas en los 12 años de conflicto bélico que sacudió a El Salvador hasta 1992.

En un amplio contraste, los contendores de Sánchez son el férreo anticomunista Norman Quijano, del partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (Arena), y el expresidente Antonio Saca, del partido de centroderecha Unidad.

En Costa Rica hay una polarización sin precedentes entre la izquierda y la derecha. El candidato por el opositor e izquierdista Frente Amplio, José María Villalta, es uno de los competidores más importantes en la carrera por la presidencia.

Villalta –un activista social, ecologista y abogado– encabeza una agrupación heredera de las fuerzas que, en la década de 1930, fundaron el primer partido comunista costarricense, y que desde 1959 mantiene estrechos nexos con la revolución cubana.

Temor en la derecha

En ambos países, la situación preocupa a los sectores de centro y de derecha.

Aunque el Fmln es el partido del gobierno salvadoreño –pues ganó la presidencia en 2009 con el periodista Mauricio Funes– los nexos de El Salvador con países como Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y demás gobiernos latinoamericanos del bloque anti-Washington no se intensificaron durante su periodo, como se prevé que sí ocurriría si gana Sánchez.

De hecho, el candidato anunció que desea integrar a El Salvador a la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba) y a Petrocaribe, bastiones políticos y económicos lanzados por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez para contrarrestar la influencia de EE. UU. en la región.

El panorama de Costa Rica –un país tradicionalmente conservador– y la opción de ligarse a esos foros si Villalta triunfa son menos claros.

Sus principales contendores son el exalcalde capitalino Johnny Araya, del gobernante Partido Liberación Nacional; Luis Guillermo Solís, del opositor y centroizquierdista Partido Acción Ciudadana (PAC), y Otto Guevara, del derechista Movimiento Libertario.

Según las encuestas, el amplio número de indecisos que hay en Costa Rica podría hacer que haya una segunda vuelta en abril si ninguno de los candidatos logra al menos un 40 por ciento de los votos.

“Villalta es una propuesta novedosa, es un candidato joven, irreverente y directo con la clase política que dice cosas que al ciudadano le encantaría decir a los políticos”, aseguró a Efe el experto político Claudio Alpízar.

Según dijo el historiador costarricense Vladimir de la Cruz a EL TIEMPO, si Villalta gana “se fortalecería la relación” con la seguridad cubana, porque la seguridad de Costa Rica “no sería de suficiente confianza política” para su partido porque ha sido capacitada por cuerpos militares de Estados Unidos, Israel o Corea del Sur y por la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

A los aparatos costarricenses y estadounidenses de inteligencia “no les convendría, en el contexto latinoamericano, otro presidente de izquierda, y sobre todo en Centroamérica, por el papel geopolítico que desempeña”, alertó De la Cruz.

Los retos
Pobreza manda en la región

(Reuters y AFP). En El Salvador el próximo presidente deberá enfrentar los retos de una deprimida economía que en el último año apenas creció un 1,9 por ciento, en un país donde la pobreza golpea al 40,7 por ciento de los 6,2 millones de habitantes y que sufre la violencia de las pandillas.

En Costa Rica, el desempleo ha estado aumentando a la par de una deuda pública que hoy supera el 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). El crecimiento económico promedio del 4,3 por ciento anual desde el 2000 no ha logrado reducir la pobreza, que sigue rondando el 20 por ciento.

San José/ San Salvador