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Los riesgos de Colombia en la crisis emergente

La gran amenaza hoy para el país es que se acentúe la desaceleración de la economía china.

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01 de febrero 2014 , 10:16 p.m.

El mundo está volviendo a poner la casa en orden. Los países ricos están saliendo de la crisis en la que se hundieron desde el 2008, y los de ‘clase media’ o emergentes, entre los que figura Colombia, están viendo cómo muchos de los capitales que habían recibido en los últimos seis años están retornando a sus amigos poderosos.

La oleada de liquidación de inversiones (ventas de acciones) ha sido tal, que tiene a las bolsas de valores de los emergentes con números rojos y marcadas devaluaciones de sus monedas.

Solo en este primer mes del 2014, la plaza bursátil colombiana cayó un 10 por ciento, mientras que el peso se devaluó cerca del 5 por ciento. En Chile la bolsa perdió más de 7 por ciento; la de Brasil, 7,5 por ciento y la de Turquía más del 8,7 por ciento.

Así está el panorama mundial por estos días, con el cual vuelve a cobrar fuerza la tan sonada frase de que ‘cuando Estados Unidos estornuda –como sucede hoy con el positivo giro que está dando su economía– a las demás naciones les da gripa’, y Colombia no está vacunada contra ese mal.

Si bien, desde hace varios meses, el recorte de estímulos monetarios de la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos estaba previsto, tras observarse signos de recuperación económica, con un PIB que –según datos preliminares– en el cuarto trimestre del 2013 creció 3,2 por ciento y un 1,9 por ciento en todo el año, esa situación produjo una reacción general en los países emergentes con fuertes devaluaciones de sus monedas.

En Colombia, el dólar superó la barrera de los 2.000 pesos, llegando a niveles que no se veían desde finales del 2010. Incluso hay quienes prevén un dólar en 2.050 pesos en cualquier momento. El viernes pasado, la divisa marcó un promedio de 2.021 pesos, cuando el año pasado cerró en 1.927 pesos.

Para algunos analistas, el efecto de EE. UU. no es lo único que debe tenerse en cuenta para explicar los desajustes de los países emergentes y señalan que detrás de todo hay un fenómeno netamente financiero en China, explicado por el riesgo de default (impago) de algunos fondos y productos de inversión.

Un reporte de la firma Credicorp Capital indica que entre estos se destaca un fondo de 50.000 millones de dólares administrado por el Industrial and Commercial Bank of China, el principal banco de ese país y el más grande del mundo por tamaño de activos.

Si bien el Gobierno chino rescató ese fondo, en el mundo hay temor de que la situación se replique en otros vehículos de inversión, e incluso ya se habla del fenómeno ‘Lehman moment’, en referencia a la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers de Estados Unidos con el que estalló la crisis global en el 2008.

Si la situación china se agrava, el costo sería un menor crecimiento de su economía que podría ser del 7 por ciento para el 2014, frente a un 7,5 por ciento del 2013. En el 2007, antes de la crisis global, el PIB chino crecía a un ritmo del 10 por ciento anual, y la desaceleración ha provocado que los precios de algunos productos básicos hayan caído alrededor del 20 por ciento en pocos meses.

Los riesgos existen

Pero además de un dólar más costoso, ¿qué otros efectos tendrá en Colombia el nuevo escenario económico mundial?

Según el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, la reactivación de Estados Unidos genera resultados favorables para las exportaciones colombianas por tratarse del primer socio comercial del país.

Para el funcionario, Colombia ha tenido un buen manejo de su economía, lo que facilita enfrentar la turbulencia internacional. “El manejo macroeconómico responsable protege a Colombia frente a las volatilidades financieras que han afectado a algunas economías emergentes”, sostiene.

El crecimiento del PIB rondará el 4,5 por ciento en el 2013; el desempleo se mantuvo por debajo del 10 por ciento, según el Dane; el consumo de los hogares crece bien y el crédito lo hace a una tasa real del 12,7 por ciento.

Pero no es el único optimista, algunos analistas también lo están. Leonardo Villar Gómez y Sergio Clavijo, ambos excodirectores del Banco de la República y quienes dirigen hoy los centros de estudios económicos, Fedesarrollo y Anif, respectivamente, creen que las bases están bien cubiertas y es poco probable que esa situación externa tenga un efecto negativo sobre la economía del país.

Es más, Villar Gómez sostiene que esta coyuntura sitúa a la tasa de cambio en un nivel más sostenible a mediano plazo y sin duda ayudará a la recuperación de la industria y, por esa vía, permitirá que aumente el empleo allí.

Pero no se puede desconocer que el país enfrenta riesgos a mediano y largo plazos, como que buena parte de las divisas que ingresan a su economía provienen de los hidrocarburos. Petróleo y carbón aportan cerca del 70 por ciento de las exportaciones del país. Otro monto importante se deriva de la inversión extranjera, que a octubre del 2013 alcanzó los 14.000 millones de dólares.

De suerte que la preocupación en el mediano plazo podría ser porque una caída en el precio de los hidrocarburos genere, de una parte, una reducción drástica en el valor total de las exportaciones y un retroceso muy grande en el flujo de capitales hacia dicho sector y que las dos cosas incidan de forma negativa sobre el mercado cambiario.

“Esa sí debería ser una preocupación de las autoridades colombianas porque, por desgracia, se ha concentrado demasiado la actividad externa en el sector minero-energético”, explicó otro excodirector del Emisor.

Este será un aspecto en el que China jugará un papel fundamental. Villar Gómez cree que en el futuro allí hay un riesgo, en la medida en que la desaceleración del gigante asiático genere una caída en los precios de los productos básicos y que esto se extienda al petróleo. “Si eso llegara a suceder, Colombia podría verse afectada, porque el país tiene un sector externo que depende de los ingresos petroleros”.

Debilidades comunes

Pero además de los riesgos, la economía colombiana presenta vulnerabilidades que la dejan más expuesta a los choques externos. Munir Jalil economista jefe para Colombia y Venezuela del Citibank, señala, por ejemplo, que el país padece del mismo mal de muchas economías en el mundo: el déficit en cuenta corriente, el cual llega a 3,8 por ciento del PIB.

Significa que, entre lo que importa y exporta y lo que tiene que pagar por retorno de las inversiones realizadas en el país, no le queda plata.

“Vemos que en el futuro el déficit continuará. En el 2014 no habrá superávit de la balanza comercial; no van a sobrar los 5.000 millones de dólares del pasado sino un poco menos”, señaló.

Lo que sí da un poco de tranquilidad es el nivel de las reservas internacionales, unos 44.000 millones de dólares, que si bien pueden parecer bajas frente a las de otras economías de la región, son más que suficientes para cubrir deudas de corto plazo.

Herramientas para la defensa

Entre los expertos hay consenso en que son bajos los riesgos para el país en el corto plazo, pero advierten, eso sí, que se debe seguir trabajando con visión mucho más amplia para solucionar los problemas estructurales de la economía.

Sergio Clavijo, de la Anif, dice que es cierto que los portafolios vienen muy golpeados desde el 2013, que el comienzo de año no ha sido positivo para los mercados locales y que persiste el riesgo de devaluación, lo que podría presionar la inflación, pero el Banco de la República tiene margen de maniobra para contrarrestar la situación.

En su opinión, aumentar la tasa de intervención en 1,25 puntos básicos hasta 4,50 por ciento, a partir de junio, permitiría cerrar el año con inflación del 3 por ciento.

Las reservas internacionales es otra arma de defensa, más si el dólar supera la barrera de los 2.200 pesos, algo poco probable en el corto plazo. Por lo pronto, el Emisor tendría que dejar de comprar divisas, y si la situación se complica, vender parte de lo que acumuló hasta ahora.

“La junta (del Emisor) tiene un alto grado de credibilidad y eso le da flexibilidad para permitir que la tasa de cambio se mueva con libertad”, dice Leonardo Villar.

Consumidor, a pagar más por algunos productos

Aunque la mejora en las condiciones de la economía de Estados Unidos tiene a varios sectores productivos del país contentos por los efectos positivos que esto conlleva, hay quienes creen que esa alegría podría durar poco.

El argumento está en que, si bien Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Colombia, hay que tener en cuenta que el mayor producto que se le vende a esa nación es petróleo, que depende del precio internacional.

“Lo que producimos no es una variable que cambie porque se devaluó el dólar. Eso no es así. Se produce más cuando el precio del petróleo sube, no cuando hay un efecto sobre el dólar. No veo que la reacción sea un aumento en las exportaciones porque nos devaluamos”, comentó Munir Jalil, economista jefe para Colombia y Venezuela del Citibank.

Es una visión muy contraria a la del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, quien sí está viendo una reactivación grande en ese frente.

Jalil sostiene que esa siempre es la visión más inmediata, pero pocas veces se mira la transformación que ha sufrido el país, que ya no tiene una economía cafetera.

“Veo, más bien, que el gran perdedor, del que nunca se habla en este país, es el consumidor, porque con esto, todo le va a costar más debido a que todo lo que llega importado es más costoso para él. Esa es la otra realidad”.

‘La salida de capitales ha sido exagerada’

Colombia, a diferencia de otros países emergentes, como Argentina y Turquía con serios problemas, se muestra más sólida. Pero esto no le permitió escapar a la ‘desbandada’ de capitales de las últimas semanas, que en opinión de los expertos ha sido exagerada. Esto tiene un impacto psicológico en las personas que manejan portafolios financieros y hace que quieran retirarse de los emergentes, pero una vez pase la situación, será uno de los primeros países a los que quieran regresar, dice Leonardo Villar, de Fedesarrollo. “La caída dependerá de cómo evolucionen los mercados internacionales. Continuamos viendo volatilidad en el corto plazo, pero creemos que para los inversionistas estructurales es más una oportunidad que un riesgo. En las compañías locales son buenas las perspectivas de ingresos y utilidades y eso ayudará a que el mercado accionario retorne a una senda favorable”, comenta Daniel Lozano, jefe de Investigaciones Económicas de la comisionista Serfinco.

FERNANDO GONZÁLEZ P. Y CARLOS ARTURO GARCÍA M.
Redacción de Economía y Negocios