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25 días sin rastro del español desaparecido en la Alta Guajira

El 8 de enero fue la última vez que vieron a Borja Lázaro en el Cabo de la Vela.

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01 de febrero 2014 , 09:16 p.m.

Volvía a Santa Marta tras pasar unos días en ‘Bakatá’, como llamaba a Bogotá. En la mochila llevaba las fotografías impresas del ‘festival del hueso, “ese día que los wayús nos regalaron” cuando los visitó en diciembre. Desde la costa, pretendía regresar a ese lugar “donde mi tiempo (y algo más de mí) quedó atrapado; a ese Cabo de la Vela donde existe energía nueva, diferente”. Borja Lázaro Herrero escribió esto en su blog (borjalazaroherrero.com/blog) el 5 de enero.

Tres días después, desapareció. La policía de La Guajira investiga tres hipótesis: la del secuestro –aunque nadie ha pedido una recompensa todavía–, que se haya perdido, o que haya sido arrastrado por el mar. Más de 300 uniformados del Ejército y del Grupo Antisecuestro y Antiextorsión de la Policía (Gaula) buscan por mar, cielo y tierra al fotoperiodista español con la ayuda de su esposa, Danny Sánchez, quien dio la alerta el día 22.

Aquella última noche en la que se le vio, Borja salía de la posada Pujuru, del Cabo de la Vela, para ir a tomar una copa. En la entrada había un carro estacionado con dos hombres en su interior que le ofrecieron algo de beber; “una bebida bastante fuerte y con alguna hierba”, recuerda en la investigación policial el alemán con el que departía, Lion Berharkremer.

Ambos regresaron al hostal sobre la 1:30 a.m. Después se cayó dos veces de la hamaca, y otro de los turistas le prestó una linterna para que buscara sus chancletas. El rastro se pierde ahí. Hacia las 5 de la mañana del 8 de enero la hamaca en la que dormía Lázaro estaba vacía, y las chanclas aparecieron debajo de ella. Se había llevado el celular, una cámara no profesional y una mochila pequeña. El resto de sus pertenencias, incluidas su cámara de fotos, comida enlatada y documentación, seguían en un casillero.

Lázaro aterrizó en Colombia en noviembre para recorrer el país. Un mes después, durante el viaje conoció a Berharkremer y al padre de este, y en enero se volvieron a encontrar en el Cabo de la Vela, donde el fotógrafo había llegado “sin límite de tiempo”, según cuenta en su blog. Los tres durmieron junto con otras nueve personas más en una enramada, recuerda Andrés Romero, administrador del hostal.

La puerta del Pujuru permanece abierta toda la noche, y a las 10:30 p.m., hora en que se apagan las luces, Romero vio salir a Borja con un grupo de gente, entre los que había dos colombianos, dos chilenas y los alemanes.

Sin embargo, el hostal no maneja ningún registro de huéspedes; “ese fue nuestro error”, se lamenta el administrador. Dice que nadie escuchó nada. La pensión está a unos 50 metros de la playa, y Romero advierte que muchos extranjeros salen a trotar o a bañarse temprano, y que pudo ser el caso de Borja. También a Lion le había dicho la noche anterior que “sería genial correr allí”.

Recabando pistas

Hasta el momento no hay más pistas. El jefe de la policía de La Guajira, Alejandro Calderón, cree que pudo haber bajado a la playa a bañarse, donde habría sido arrastrado por las fuertes corrientes registradas esos días.

También baraja la posibilidad de que se adentrara en la parte desértica de La Guajira y se perdiera ahí. Aunque esta última tesis “no tiene tanta fuerza, porque dejó sus elementos personales”, señala Calderón. Su esposa, Danny, desconfía de ambas: “Hay decisiones que él no habría tomado, como meterse al mar o caminar sin saber dónde iba”, dice.

La hipótesis del secuestro cobró fuerza después de que la ONG Reporteros Sin Fronteras pidiera en un comunicado que se tome en serio esta opción, y añade que La Guajira es una importante zona de narcotráfico donde operan las “temibles” bacrim. Y recordó que en julio del 2013 a la pareja de españoles María Concepción Marlaska y Ángel Sánchez fue secuestrada por delincuentes.

Borja, originario de Vitoria (España), tiene 34 años y trabajaba como ingeniero informático. Además es fotoperiodista, pasión que le condujo hasta Colombia.

“Nuestra esperanza es que esto se resuelva lo antes posible y que Borja pueda volver pronto a casa”, dice Roberto Martínez, su primo. Tanto él como Danny insisten en “hacer un llamado para que cualquiera que lo haya visto pueda aportar información y que lo traigan de vuelta. Cualquier ayuda podría servir. Estamos muy desesperados por él, queremos que vuelva a casa”.

Datos de Borja

Su familia lo describe así: “Es un chico de estatura media (unos 1,70 m), complexión delgada, pelo castaño, ojos azules y piel blanca. Tiene una cicatriz grande en el antebrazo derecho”. Contacto: 0034635726179 (España) y 3145915868 (Colombia).

IRENE LARRAZ Y ELIANA MEJÍA
Redacción Domingo y Nación